Guillermo Rodríguez, ex militante de MIR envenenado con toxina botulínica en la Cárcel de Santiago, se declaró como “sorprendido” e “indignado” ante el conocimiento de que dos cajas con ampollas de dicha arma química fueron destruidas por parte del ISP en 2008, según contó su propia ex directora, Ingrid Heitmann.

En conversación con radio Cooperativa, el ex preso político contó que hasta hoy padece las consecuencias de la toxina que le inoculó la dictadura, que incluyen problemas para respirar, malestares estomacales, parálisis de las cuerdas vocales, e incluso cáncer, lo cual “le ha impedido hacer una vida normal”.

A partir de esto, aseguró que se querellará contra Heitmann por la destrucción de las ampollas. “La existencia de esta prueba era importantísima”, se lamentó.