Es el ministro de Interior, Andrés Chadwick, quien está encargado en La Moneda de verificar si es o no factible el acto unitario que desea hacer el Presidente Sebastián Piñera para conmemorar los 40 años del Golpe de Estado de 1973. Él será quien ratifique si existe disposición de los dirigentes de partido de la oposición y la derecha a asistir a La Moneda, junto con los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado y un representante del poder judicial, en el modelo de evento que más se acomoda a lo que quiere realizar el Mandatario y donde él sería el único orador.

Ya ha sido descartada realizar una convocatoria más amplia a todos los parlamentarios y también realizar un encuentro al que asistan los candidatos presidenciales, ello porque cualquier ausencia implicaría dar explicaciones y “ensuciar” el tenor del encuentro. Además, porque sería complicado que quienes colaboraron con el régimen militar -y que en su mayoría hoy militan en la UDI, como el senador y ex subsecretario, Jovino Novoa- se sientan cómodos frente a un discurso en el que Piñera pretende apelar a las responsabilidades compartidas en el quiebre democrático, pero también a la culpa moral de la derecha por las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura.

Según cuentas fuentes de La Moneda, la idea es que Piñera haga una reflexión similar a la que aparece en el libro Las voces de la reconciliación en la que explica que “el quiebre de la democracia en 1973 y las graves violaciones a los derechos humanos que le siguieron representan el fracaso político de una generación. No quiero decir con esto que todos sus integrantes hayan sido sus responsables, ni mucho menos que las culpas sean equivalentes en todos los casos. Pero sí que la responsabilidad de lo ocurrido fue bastante más compartida de lo que habitualmente se reconoce”.

En esta misma línea apunta al sector político que lo eligió al aseverar que “esta responsabilidad también alcanza a quienes, atendidas sus profesiones, investiduras o influencia, pudieron haber evitado la ocurrencia de graves abusos a los derechos humanos y no lo hicieron, ya sea porque accedieron a subordinar los principios a sus pasiones o intereses, porque renunciaron a actuar con la diligencia o cuidado que se esperaba de ellos, o sencillamente porque sucumbieron frente al temor. Pienso, por ejemplo, en aquellos jueces que abdicaron de sus funciones jurisdiccionales para conocer recursos de amparo y ejercer facultades disciplinarias sobre tribunales militares en tiempos de guerra interna en la etapa inmediatamente posterior al 11 de septiembre de 1973; así como en algunos periodistas que ocultaron, distorsionaron o se prestaron para la manipulación de la verdad. La responsabilidad de lo ocurrido recae también en aquellos que aplaudieron o mantuvieron un silencio impávido frente a los crímenes y desvaríos de unos u otros, y en quienes, aun reprobando todo ello, pudimos haber hecho algo más para evitarlos”.

Según aseguran fuentes de Palacio a The Clinic Online, para Piñera el acto de conmemoración no implica incomodidad alguna ya que es sabido que “participó en el Caupolicanazo en los ’80 y votó que No”, pero estas mismas autoridades admiten que para la UDI y para la candidata del sector, Evelyn Matthei, el tema es complejo y no ha sido abordado de forma adecuada.

En Palacio la tesis es que el senador Hernán Larraín siguió el camino correcto al pedir perdón y que la única otra vía para la UDI es el discurso de “hay que mirar el futuro”, pero que “intentar empatar en esta cancha es absurdo porque no hay equivalencia de responsabilidades”.

LA UDI QUIERE PASAR PIOLA
En el gremialismo, en tanto, el asunto fue discutido en los almuerzos del martes y miércoles, y si bien algunos personeros como el diputado Jorge Ulloa plantearon que se debía salir a defender “la obra de Pinochet”, primó la tesis de tratar de pasar desapercibidos y evitar declaraciones conflictivas. “Ante cualquier consulta, la respuesta a dar es ‘la UDI ya se refirió al tema en el documento La paz ahora’ y no ahondar, porque no saldremos bien parados”, comenta un diputado. Eso no significa, añade, que todos se vayan a atener al guión.

Una que ya no lo hizo fue la candidata presidencial, Evelyn Matthei, quien aseguró que no debía pedir perdón porque tenía sólo 20 años para el ’73. La respuesta fue mal evaluada en el Gobierno donde se esgrimió que la postulante debió abstenerse de referirse al asunto el mismo día en que intentaba instalar un tema de programa de Gobierno en la CPC. “Fue malo el momento y pésima la respuesta”, relata una autoridad gubernamental.