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Cultura

23 de Septiembre de 2013

El artista que convirtió a Pepe Mujica en un perfume

Martín Sastre (1976) es artista y dirige películas. La última, “Miss Tacuarembó” (2010), fue un éxito y tuvo como protagonista a Natalia Oreiro. El año pasado, en la primera Bienal de Montevideo, su obra fue un perfume elaborado con flores de la granja del presidente José Mujica. De las tres botellas, sólo una se vendió, a 50.000 dólares. Sastre estuvo en Chile el mes pasado presentando el VIII Concurso de Arte Joven MAVI-Minera Escondida y el próximo año inaugurará una muestra en el mismo museo.

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FOTO ALEJANDRO OLIVARES

En tu carrera has trabajado mucho haciendo fondos o creando maneras de sustentar el arte de otras formas.
-Siempre fue una preocupación que tuve, el tema de cómo poder profesionalizarte siendo un artista en América Latina, donde el campo del arte es muy informal, no hay colecciones públicas muy fuertes, los apoyos son esporádicos, dependen mucho de las fluctuaciones políticas; digamos que no hay una conciencia de apoyo al arte contemporáneo como en Inglaterra, por ejemplo. Entonces siempre pensé que si no había un sistema había que inventarlo y llevo mucho tiempo pensando en cómo podía inventar ese sistema. La primera idea fue hace ya diez años con el proyecto de la Fundación Martín Sastre Para Artistas Súper Pobres, que era un sistema que hoy en realidad está muy masificado, el kickstarter, pero en su momento nadie tenía idea de eso. Inventamos un programa que se llamaba “Adopte un artista latinoamericano”, que era una forma de ayudar a la creación. Si bien yo trabajé mucho para poder hacerlo funcionar fue complejo, es algo que siempre digo que en el futuro voy a desarrollarlo, pero en ese momento yo tuve que seguir trabajando y no lo pudimos concretar. Sí hicimos una beca para unas artistas alemanas de la Bauhaus que vinieron tres meses a Montevideo y tuvieron que aprender a vivir y trabajar con cien dólares por mes, que en ese momento era lo que mis amigos hacían. De alguna forma simple traté de poner a nuestro contexto y a América Latina en el centro. En el centro estamos nosotros, lo demás es periferia y empezar a dar vuelta un poco el mapa.

Lo mismo hiciste con la plata que recibiste de la venta del perfume de Pepe Mujica, “U from Uruguay”.
-Sí. Ahora con el proyecto de “U from Uruguay” por primera vez sí hay un apoyo de un coleccionista que compró la única pieza que se puso a la venta del perfume, son solamente tres frascos y uno se puso a la venta. Con eso sí vamos a desarrollar un programa que antes de fin de año vamos a hacerlo público. Pero es primera vez que realmente tengo apoyo a través de un privado.

¿Cómo empieza esta idea de “U from Uruguay”?
-Empezó cuando me invitaron a participar de la primera bienal que se hizo en Montevideo el año pasado. Comenzó porque me pareció siempre muy interesante la filosofía de vida que hay detrás del presidente Mujica. Me interesaba hacer foco en eso, entonces digamos que esa es como la célula madre del proyecto. Me aprecía que es algo como un diferencial que tenemos en Uruguay y en América Latina porque el pensamiento del presidente responde también a todo un proceso que hubo en toda América Latina en los años ‘60. En este momento en que además lo económico es tan importante, agarrás el periódico y todo depende de la economía, los políticos van y vienen por temas económicos, las guerras, la crisis en Europa, los casos de corrupción que se están destapando en todo el mundo, realmente un presidente como Mujica es un diferencial, es algo que no hay en otros lados y que aparte hace bien. Más allá de lo político, más allá de si te gusta o no te gusta lo que hace o si estás de acuerdo o no con algunas decisiones políticas, sí desde lo personal creo que lo más revolucionario que tiene es su forma de vida.

Mujica se ha ido transformando en un referente en el mundo por eso.
-De los políticos dependemos todos, todos dependemos de la clase política. Es muy frustrante cuando los políticos roban directamente los dineros públicos. Yo creo que es algo a lo que de alguna forma la opinión pública se fue acostumbrando con el tiempo, pero que de cajón está mal, no solamente debería estar prohibido sino que debería estar absolutamente repudiado de la forma más brutal. Cuando yo paso a la casa de Mujica, él vive en una granja en las afueras, no levantás los choclos y hay un palacio abajo. Él realmente dona el 90% de su salario, vive de forma muy austera como la mayoría de los uruguayos, de la gente que lo eligió. Y si por ejemplo otro presidente en un país, Obama por ejemplo, sí hiciese lo mismo, sería toda una revolución. Me pareció interesante aportar para la Bienal de Montevideo, pensar, qué se podía aportar desde el Uruguay al resto del mundo, qué podemos, en vez de criticar o quejarnos, lamentarnos de cosas, decir qué tenemos de bueno. A mí me parecía que hablar de Mujica era hablar también de la gente que lo eligió y por qué lo eligieron. No es solamente el presidente, es presidente porque la gente lo votó y me parecía interesante poner desde mi lugar, desde el campo del arte, el foco sobre eso.

Chile y Uruguay podrían ser países parecidos, sin embargo son muy distintos. ¿Qué lleva a Uruguay a tomar ese camino?
-Sí. Yo por ejemplo fui a escuela pública, liceo público y universidad pública. El Estado pagó toda mi educación. Cuando yo era chico la educación pública uruguaya era mejor que la privada. Las escuelas y colegios privados eran muy elitistas. En la escuela pública yo tenía compañeros que eran muy muy pobres, y algunos que eran muy muy ricos, y eramos todos amigos. Nadie se destacaba por lo económico, lo económico era algo circunstancial. Uno se destacaba si era bueno en matemáticas, o dibujando, o en la redacción. Eso en Uruguay sí es una larga tradición de igualdad de oportunidades. Un principio muy republicano. Me parece que ese proceso sirvió para que sucedan cosas como estas, que haya un presidente como Mujica, donde la gente se siente en igualdad de condiciones con el presidente. No es un enviado de Dios, ni un mesías, ni un ícono al que adorar, es una persona. En la Bienal de Venecia me pasó que una artista de Rusia me dijo, sin conocer mucho, “Mujica en Uruguay es visto como un hombre santo”. Yo dije, no tiene nada que ver con ser santo, tiene que ver con ser humano. Creo que la diferencia es esa. No hay como una mitificación de figura por el cargo que ocupa, sino que siempre es una persona que está trabajando por el bien de todos, está ahí por la gente. También él personalmente genera que pasen cosas como esas, que exista el perfume; yo fui a su casa a buscar las flores para hacerlo, porque el perfume es una metáfora de la esencia, y a mí me interesaba también cuestionar cuál es el lujo, si el lujo es eso que nos presentan cuando nos quieren vender un perfume, una especie de paraíso del consumo, o si el lujo es poder tener una figura como él al frente de un gobierno y trabajar sobre las cosas que lo rodean a él, la naturaleza, donde él vive. Y aparte cultiva flores, ellos venden flores en el mercado de Montevideo.

¿Y qué le pareció a él esa idea de hacer un perfume?
-Mira, no hablé mucho con él de eso, él simplemente accedió a que esto pasara. La gran responsable de que esto sucediera fue Lucía Topolansky, mujer de Mujica, senadora y presidenta de la Asamblea General de Uruguay. Sí en un momento le dije al presidente, “bueno, Pepe, te pido disculpas por todo lo que se armó con el perfume, yo no sabía que iban a salir noticias en China sobre esto”. Él me dijo “no te preocupes, la gente no tiene nada que hacer”. Es como medio la filosofía de él. Yo sé que le parecía curioso, que al principio no lo entendía mucho, que decía, “pero quieren hacer un perfume con mi imagen y yo pensaba que era una obra de arte”. Pero sí fue muy receptivo.

En Chile también tenemos los ojos puestos en Mujica.
-Bueno, estuvo nominado al premio Nobel de la Paz. A mí me llamó mucho la atención, yo estaba en Madrid yendo a Montevideo para trabajar en este proyecto, en el taxi del aeropuerto me llevó un chico de la India, me preguntó dónde iba y yo le dije a Uruguay, porque soy uruguayo. ¿Y cómo está Pepe Mujica?, me pregunta. Era primera vez que un taxista me preguntaba algo así. En Estambul me dijeron, Natalia Oreiro. Y él me dijo que conocía, que había leído, que había visto cosas en Youtube, y me dijo que ojalá que todos los presidentes del mundo fueran como Pepe Mujica. Realmente hay algo muy revolucionario en este presidente, desde la forma menos revolucionaria que te imaginas, que es su vida personal, lo que él puede controlar 100%. Las decisiones políticas, en el gobierno, hay otros factores, hay otra gente, otros intereses, otras fuerzas, hay cosas que conciliar, pero creo que hay que hacer foco en su vida personal porque es realmente revolucionario y creo que es un poco el mundo del futuro. Ya vimos que el consumo no era la felicidad, que el sistema capitalista no funciona y creo que un mundo más colaborativo, solidario, más abstemio, es el futuro. Dicen que el Papa Francisco es como Mujica, jaja; creo que Mujica marca tendencia con su actitud.

Uruguay no es un país donde penetre mucho la Iglesia Católica
-No. De Uruguay siempre se dice que es el país más secular del mundo, con más cantidad de ateos per cápita. Sí lo que hay es una gran tolerancia a las religiones. Tiene que ver con circunstancias históricas. Uruguay fue el primer pais del mundo que se separó de la Iglesia y desde ese momento, el divorcio fue legal, las mujeres se podían divorciar por cuenta propia, pueden votar desde 1915, y todas las leyes que se promulgaron ahora, el matrimonio igualitario, la legalización y monopolio estatal de la marihuana son cosas que van en la tradición liberal del país.

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