Punta Peuco

Punta Peuco All Inclusive

La cárcel de Punta Peuco esta semana comenzará a vivir una nueva época. Por primera vez, se reunirán todos los presos por violaciones a los Derechos Humanos.

Una cancha de fútbol de tierra es lo primero que uno se encuentra al ingresar al penal de Punta Peuco. A simple vista ya no se puede ver dónde estaba el frontón para jugar tenis que construyó el ex brigadier Pedro Espinoza cuando llegó por primera vez a ese recinto junto al ex general Manuel Contreras. Espinoza, aficionado a este deporte, narró hace unos años que molió ladrillo y con una aplanadora dejó lista la cancha para jugar con su abogado de aquella época, Miguel Retamal. A Espinoza le gustaba hacer deporte, se levantaba a las 06:30 horas y acompañaba sus ejercicios matutinos con una bicicleta fija.

Actualmente Punta Peuco está dividido en módulos, cada uno con habitaciones-celdas. Algunos cuentan con baño propio y otros con uno común. Cada uno de esos módulos tiene un hall o sala de estar que los internos han decorado a su gusto. Muchos tienen muebles, sillones y hasta un comedor de madera para compartir. También bibliotecas con libros y en uno de ellos hay una foto de Alberto Hurtado. En la cocina que tiene cada módulo, los reclusos preparan los alimentos que les llevan sus familias. Aunque el fiscal Daniel Calvo, que preparó el último informe, dijo que la comida o rancho era de buena calidad, lo cierto es que no todos la ingieren. Pueden, por ejemplo, si les sirven lentejas con arroz, separar el arroz y acompañarlo con un jugoso bife que guardan en el refrigerador.

Cada módulo tiene colgada una lista en la muralla con los nombres para distribuir las tareas de aseo. Y también a quien le corresponde llevar el carro con las viandas de acero donde llegan los alimentos que siempre están acompañados de ensaladas.

Los días sábados, la mayoría de los internos, como en otros recintos del país, recibe la visita de sus familias. Los módulos donde se encuentran recluidos ex agentes, ex carabineros y ex uniformados violadores de DDHH tienen un patio. Ese lugar es utilizado por los internos para recibir a sus parientes, sobre todo ahora que mejora el tiempo. Ahí se puede ver a Carlos Herrera Jiménez o al ex mayor Álvaro Corbalán caminar por el césped e instalarse en una carpa a conversar con otros “colegas”.

El módulo de “Los Faraones”, donde se encuentran el mismo Herrera Jiménez, Corbalán y Raúl Iturriaga Neumann, entre otros, es el que está en mejores condiciones. Según uno de los familiares que los visita frecuentemente se debe a que ellos mismos se preocupan de cuidar el pasto y la limpieza. De hecho, en medio de ese jardín, hace unos años los internos construyeron una gruta de grandes proporciones, hecha de piedra y con la imagen de la virgen.

Fue el ex brigadier Espinoza quien comenzó el trabajo de ornamentación en el lugar. En los tiempos en que compartía con el Mamo Contreras y que aseguraba que no se dirigían palabra, él, hombre de campo, cultivaba su jardín. Y cuidaba de las catitas, canarios y cardenales que tenía, como lo consignaba la prensa en esos años.

Hoy los internos comparten en el living de cada módulo y miran el fútbol y películas. También discuten de política e intercambian libros. Allí, frente a la TV, se enteraron del suicidio de Odlanier Mena. Aunque rápidamente el canal cambió a otro programa, sabían que en pocas horas llegarían los nuevos huéspedes para ocupar las instalaciones que a esas alturas ya estaban preparadas para llevar a cabo el anuncio del presidente Piñera con el que terminó de enterrar a la UDI y cimentar su idea de “la nueva derecha”, que tantas críticas le trajo al actual ministro de Defensa, Rodrigo Hinzpeter.
Hasta hace poco, en Punta Peuco, el asesino del dirigente Tucapel Jiménez y de Juan Alegría Mundaca, Carlos Herrera Jiménez (alias Bocaccio) se dedicaba a grabar libros para matar las horas de encierro en el penal. La mayoría de las obras están hoy en la Biblioteca Central para Ciegos de Providencia, donde se puede encontrar desde clásicos como La Divina Comedia, hasta un texto de Frederick Forsyth, autor de joyas como El Manipulador y El Chacal. Hace dos años, él mismo quiso grabar Los Zarpazos del Puma.

Herrera Jiménez ha sido uno de los que más actividades ha intentado realizar. En el 2011, se quejaba porque Gendarmería no le autorizaba sus ideas: un curso de electrónica; otro de locución y doblaje de películas y uno de inglés por internet. Además de la propuesta de adiestramiento de perros en el recinto y un curso de energías renovables que no pudo continuar porque el profesor se aburrió de los viajes de 50 minutos que tenía que mandarse al penal que se ubica en Tiltil.

La petición de clases a distancia de Herrera Jiménez, vía Internet, no era tan extraña. Antes, cada interno tenía computadores, pero ese beneficio fue eliminado por Gendarmería cuando se supo que tras la organización del acto en favor de Pinochet en el Caupolicán estaban las huellas del ex agente Álvaro Corbalán. Tres días antes del polémico homenaje, la institución allanó las habitaciones y les requisó computadores, módem para conectarse a la red y celulares.

Pero el uso de internet fue algo que el propio Espinoza destapó en los inicios de Punta Peuco, como consigna un artículo de prensa del diario La Hora. El ex brigadier llevaba un año preso y aseguró que no estaba ni ahí con las cosas materiales. En esa oportunidad afirmó que no tenía “Fax ni internet, como otros. Uno no pierde la condición de preso por tener fax o internet”. En ese tiempo, reza la nota, Espinoza dejó la cagá con esa información a tal punto que un ministro investigó los supuestos privilegios.

Pero ahora, luego de seis días de convivencia con los nuevos reclusos tras el cierre de Cordillera, los privilegios que tienen en Punta Peuco serán tema de revisión para el gobierno. Mientras, algunos como Corbalán tendrán tiempo de charlas en los patios con personajes como su ex jefe en la CNI, el general en retiro Hugo Salas Wenzel, con quien mucho antes de distanciarse brindó con whisky y compartió un asado cuando éste último felicitó a todo el personal por la masacre de la Operación Albania.
El reality que armó Piñera recién comienza.

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