La ridícula polémica que un par de personas han querido elaborar en torno al slogan de la próxima Feria Internacional del Libro de Santiago, resulta absolutamente pequeña y anacrónica. El slogan “FILSA pal que lee” no tiene otro propósito que incrementar sustancialmente la difusión de este gran evento cultural y atraer a visitantes a la misma con un llamado inclusivo, popular y recordable. Su propósito es fijar en la memoria de la mayor cantidad de gente el término FILSA, tal como ocurre con otras ferias internacionales, que son conocidas por la población como FIL en el caso de la Feria de Guadalajara o LIBER en el caso de Barcelona y Madrid.

La experiencia de quienes hemos asistido a Guadalajara es notable, ya que cualquier taxista o policía sabe que si un visitante le pregunta ¿Dónde queda la FIL? Inmediatamente le dirán qué camino tomar. Basta solo con la mención FIL para recibir la ayuda correspondiente y eso se logra con acciones comunicacionales como la que hoy en día ha elaborado la Cámara del libro en conjunto con Árbol de Color y la agencia de Martín Vinacur.

Me sorprende que alguien diga que se ha salido de la Cámara por cosas como estas, ya que un requisito básico para salirse de alguna parte es haber entrado y los que hemos pertenecido al Directorio de la Cámara, al igual que la librería La Feria del Libro, jamás hemos visto en alguna reunión entrar a ninguno de sus propietarios o ejecutivos.
Estoy seguro que esta FILSA marcará un antes y un después de la Feria Internacional del Libro de Santiago. Ya se palpa en el ambiente.
Los esperamos a todos.

Pablo Dittborn