¿Cuánto podría costar un pito si en Chile aplicáramos la legalización de Uruguay? Responden los expertos

Según consumidores, expertos y dealers, si se aplicara una legislación similar a la que Pepe Mujica impulsa en tierras charrúas, el gramo de cannabis hoy en Chile podría bajar de los cinco mil hasta cerca de 500 pesos (un dólar, igual que en Uruguay). Aunque algunos aconsejan aplicar un impuesto para destinar recursos a desincentivar el uso en menores de edad o a controlar la calidad de la hierba, la proyección se eleva a un símil de lo que busca el proyecto de ley uruguayo: combatir y arrinconar al narcotráfico. Un dealer chileno señala: “tendría que volver a buscar pega”.



A 600 o incluso 500 pesos. Ese es el precio al que se podría definir la compra de un gramo de cannabis, si el conservador Congreso en Chile aprobara una legislación similar a la que se lleva adelante en Uruguay y que recientemente ya señaló que se comercializará, impulsada por el Estado, a un dólar (504 pesos chilenos).

Una cifra y un marco regulatorio idílico para marihuaneros, quienes ven con ojos irritados y la ansiedad similar a la de un bajón que una ley así se instaure en este territorio. Sobre todo, tomando en cuenta que el precio bajaría a aproximadamente un 10% de como se transa hoy en día.

“Los únicos que salimos pa’trás somos nosotros, pero igual es una buena ley”, dice “Memo”, un dealer de 26 años de La Florida, que actualmente vive exclusivamente de la venta de cannabis. Consciente del mercado negro en el que se mueve, “Memo” dice que una legislación mataría toda posibilidad de seguir dedicándose al rubro.

“Aunque no dejo de hacer pitutos de lo que estudié, dejé de dedicarme 100% por el ingreso que me permite esto. Y la fórmula es simple: compro fuera de Santiago -no muy lejos- y vendo acá a un precio piola para generarme buena ganancia. Generalmente de 50% o 60%”, dice este joven, que prefiere mantener su identidad oculta por razones obvias.

Con ese sistema, “Memo” vendiendo 100 dosis al mes, a 10 mil pesos cada una, logra los 500 mil que necesita para vivir y pagar sus deudas. “Si se hace lo de Uruguay, tengo ponerme a buscar pega”, dice. Precisamente, los vicios del sistema que condenó en reiteradas ocasiones el ex senador Nelson Ávila y otros connotados activistas pro marihuana.

Lucazos Q.E.P.D

A varios años de la comercialización a “lucazos”, que significaba comprar un pito de marihuana a mil pesos, las cifras que se manejan hoy en el mercado marihuanero son bastante más altas. Aunque esos paquetes alcanzaban para una dósis promedio y se estima que con cada gramo alcanza para la fabricación de tres de esos cigarrillos, las cifras para el gramo de la sustancia ilícita hoy fluctúan entre los 5 mil y 10 mil pesos, dependiendo de la calidad y/o misericordia de los dealers.

Sin embargo, fuentes de la Brigada Antinarcóticos de la PDI, tienen otras cifras. Actualmente, el gramo de marihuana se tranza a cinco mil pesos, precio consumidor. Eso, aunque en grandes cantidades puede ser mucho más bajo: puede llegar a 1.000 pesos. Con todo, las cifras no tienen relación con la cantidad que maneje cada proveedor y la calidad de la misma. Ahí, dependiendo de los niveles que pase hasta llegar al consumidor, la cifra va subiendo.

Según el diario The Guardian, el precio de mercado en Chile de un gramo de marihuana es de 10,4 dólares (5.241 pesos chilenos). Pedro Mendoza, conocido abogado defensor de la cannabis, dice que lo más probable es que el cálculo de la PDI sea de marihuana paraguaya prensada o de baja calidad y no de una cannabis como la que se pretende entregar en Uruguay.

“Ese tipo de ‘hierba’ representa casi el 95% de las incautaciones de la policía, pero marihuana de calidad se encuentra fácilmente a unos 10 mil pesos el gramo. Esa cifra que manejan ellos debe ser a nivel de tráfico y bastante mala”, señala.

Sin embargo, Mendoza cree que dadas las condiciones se puede llegar a un precio similar como el que propone el gobierno uruguayo. “No es descabellado pensar eso. Quizás sería bueno agregándole un impuesto para financiar problemas o desincentivar uso en menores de edad o para financiar la institucionalidad que regula el control de calidad”, señala.

Un ejemplo: en el caso de Manuel Lagos, se incautaron 100 matas de cannabis en la parcela del productor, ubicada en Lampa, lo que corresponde -según las cifras de la Briant- un total de 19.500 dosis, las que fueron avaluadas en 98 millones. De esta forma, cada gramo se transó a poco más de 2.500 pesos de los 780 con los que contaba Lagos.

Eso sí, esto se trata de una compra al por mayor, ya que en unidades específicas el gramo sube a 5.000 pesos promedio. Según la declaración que hizo el dealer de Lagos, al momento de la transacción el productor musical quería pagar 2 millones por el “paquete”, aunque él pedía 3 millones por la transacción completa.

El modelo uruguayo

El pasado domingo 20 de octubre, el secretario general de la Junta Nacional de Drogas de Uruguay, Julio Calzada, lanzó el dato que le abrió el apetito a varios consumidores de varios países.

El proyecto de Ley que José Mujica impulsa, y que resaltó en su discurso de la ONU hace algunas semanas para combatir el narcotráfico, incluye un sistema completo de permisos y regulación del mercado que contempla autorizaciones para producir, comercializar y abastecerse personalmente.

Esto es: permiso para uso personal y medicinal -con autorización del Ministerio de Salud Pública- y para cáñamo o cannabis no psicoactivo para uso textil y de papel; permisos para crear sitios de venta y para el abastecimiento personal a través de cuatro vías: autocultivo de hasta seis plantas, uso medicinal, límite de compra de hasta 40 gramos por persona al mes y la posibilidad de crear clubes de cannabis donde se podrá cultivar en grupo en cantidad proporcional al número de miembros.

Además, se establece una serie de puntos para regular el proceso reduciendo los daños y riesgos, los que incluyen: venta prohibida a menores de edad, penas a quienes conduzcan bajo sus efectos, sanciones para aquellos que produzcan sin autorización, y, al igual que en el caso del tabaco, será sujeto a las normas de consumo en espacios públicos y su publicidad estará prohibida.

En Chile un dealer no cultivador puede generar un ingreso promedio de 500 mil pesos, según la época y la calidad de la hierba que comercialice. En el caso de Memo, la cifra es ideal para compensar el ingreso que podría tener como dibujante técnico, la carrera que estudió en instituto de calle Ejército y del que egresó, pero nunca se tituló.

“Depende de la cantidad y de la fecha. Aunque ahora existen formas para conseguir en cualquier época del año, la época más fuerte es verano, por la demanda, y en mayo por la cantidad que se puede vender, después de cosechar”, cuenta el Memo.

En Chile las cifras oficiales hablan de un consumo del 7,1% de la población y un 17,5% en el tramo juvenil de entre 19 y 25 años, según el Estudio Nacional de Drogas en Población General de Chile 2012, revelado dos días después del anuncio uruguayo.

A juicio de la directora del Senda, Francisca Florenzano, esta última alza se debe a que los jóvenes han estado “fuertemente influidos por el proceso de ‘normalización’ que estamos viviendo como país y de aceptación social del consumo de marihuana”.

Con estos números, Mendoza dice que dependiendo de los costos de producción y requisitos se puede alcanzar un precio cercano haciendo producción en exterior. Y lanza un dato disparador: cuando se regulariza el mercado las incautaciones suben.

“Por ejemplo, ese es el caso de Holanda. Las incautaciones son más selectivas, porque también tienen sus problemas con los ‘coffee shops’. Digamos, allá se vende por la puerta delantera, pero entra por la trasera el mercado ilegal. Incluso Holanda incentiva la denuncia de cultivos ilegales y tiene hasta helicópteros que detectan el olor de la cannabis”, dice.

En los Coffee Shops de Amsterdam, el “White Widow” -un tipo de marihuana considerada sumamente potente- se vende actualmente a 8 euros el gramo. Es decir: 5.583 pesos chilenos, aunque en este país no está completamente legalizada la producción.

Los proyectos de Ley que no prosperan

Los intentos por legislar a favor de la “hierba” en Chile han sido varios. El ex senador Ávila, en 2003, presentó una moción con el objeto de “despenalizar la siembra, plantación, cultivo o cosecha de especies vegetales del género cannabis u otras productoras de substancias estupefacientes o psicotrópicas, destinadas al uso o consumo personal exclusivo y próximo en el tiempo”.

Le fue mal, con el texto rechazado en el Senado. La misma suerte corrió otro proyecto del mismo parlamentario, que en marzo de 2005 presentó una nueva iniciativa para “el autocultivo de especies vegetales del género cannabis con fines terapéuticos”, que en 2010 fue archivado.

En septiembre de 2009 los diputados Enrique Accorsi, Guido Girardi Briere, Carlos Abel Jarpa, el fallecido Juan Lobos, Fernando Meza, Marco Antonio Núñez y Laura Soto presentaron un proyecto de ley para autorizar el uso terapéutico de la marihuana “permitiendo a los pacientes la tenencia de una planta para estos efectos y aumentando las penas del microtráfico”. Esta moción sigue en primer trámite.

El último intento corrió por parte de los senadores Ricardo Lagos Weber, Juan Pablo Letelier y Fulvio Rossi, en agosto de 2012, poco después que éste último señalara que consumía regularmente. La iniciativa busca modificar la Ley 20.000 y permitir que las personas mayores de edad puedan cultivar marihuana en su domicilio para consumo personal o terapéutico y que además permita el porte o transporte de la sustancia en una cantidad a definir. También sigue en primer trámite.

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