Comprobado: El copete sólo aumenta el riesgo de divorcio si tu pareja no se emborracha contigo

Ser un borracho sin vuelta no aumenta el riego de divorcio cuando en la pareja ambos toman, indica un estudio del Instituto de Adicciones de Buffalo (IAB), Estados Unidos.

La investigación siguió a 634 matrimonios durante 9 años, desde el momento en que se casaron.

De ellos casi la mitad de los que contaban con un gran bebedor terminó en un divorcio, frente al 30 por ciento de las parejas mutuamente ebrias.

Sin embargo, lo más interesante es que el estudio develó que la tasa de divorcios en los matrimonios amantes del trago no es mayor que en las parejas donde ninguno de los dos toma (30%), lo que sugiere que es la falta de interés compartido en el copete, y no el copete en sí mismo, lo que lleva a la insatisfacción matrimonial asociada a él.

“Los cónyuges que sufren de excesos con la bebida son más tolerantes con las experiencias negativas relacionadas al alcohol, debido a sus propios hábitos de consumo”, explica Kenneth Leonard, director del IAB.

Ahora, esto obviamente no significa que tienes chipe libre para destruir tu vida empinando el codo como loco. “Dos grandes bebedores pueden mantener su matrimonio, pero por ejemplo, también crear un clima particularmente malo para sus hijos”, añade el investigador.

Por otro lado, el estudio arrojó que la tasa de divorcios fue ligeramente mayor en las parejas en que el bebedor es la mujer, aunque esto ocurrió sólo en un puñado de casos.

Según los investigadores, un estudio adicional podría dar cuenta de que se debe a una doble moral que pone el acento en la incorrección en las mujeres, según los roles asignados culturalmente.

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