Una mirada pendiente, con lupa y activa frente a cada movimiento que realice en el poder es la promesa pactada de los movimientos sociales con el gobierno de la Nueva Mayoría. Un escenario en el que dicen, estarán encima de cada paso del nuevo período con Michelle Bachelet a la cabeza.

Con el respaldo en las urnas logrado este domingo, la coalición que gobernará desde marzo próximo tiene trabajo duro por delante para cumplir con lo prometido en la elección con más reformas estructurales en espera desde la vuelta a la democracia.

Una hoja de ruta que por primera vez fue la columna vertebral de la discusión en las elecciones y que con un parlamento que permite hacer dos de las tres grandes reformas, tiene a la palabra empeñada como el gran parámetro para apurar los cambios que Chile pide.

La palabra empeñada

En el primer desafío nadie se pierde. Si bien el proceso por una nueva constitución es más importante que una reforma en específico, la promesa de educación gratuita y de calidad es uno de los puntos más atendidos por la sociedad chilena desde el 2011 en adelante.

Con la promesa de un cambio estructural que llevará el sistema de educación superior a la gratuidad al 100% de aquí a siete años, la atención de estudiantes, académicos e intelectuales ligados al tema estará al término de los primeros tres meses de gobierno. Una meta que la misma Bachelet se impuso para dar a conocer cómo llevará adelante la reforma que más dolores de cabeza le provocó a la saliente administración.

“Nos sorprende que un gobierno vaya a responder las demandas sociales cuando debiese ser lo lógico”. Así parte comentando la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Melissa Sepúlveda, consultada por The Clinic Online sobre este tema.

Para ella, el principal desafío es cumplir con la expectativa del pueblo chileno que tiene de avanzar en la concreción de demandas que son muy sentidas por la población, porque afectan la calidad de vida de todos y todas.

En este caso, la reforma educativa es fundamental. Aún con la crítica, la desconfianza y la desconformidad con lo ya prometido, los estudiantes prometen estar encima de la discusión del próximo año y prometen movilizaciones a la par de las discusiones y el debate educacional.

De esa forma, los estudiantes lideran el desafío de cumplir con las expectativas creadas, una situación que tuvo que enfrentar Sebastián Piñera en estos cuatro años y que terminó por minar su popularidad y darle cifras de desconfianza que, por ejemplo, no bajaron del 60% desde junio de 2011 hasta ahora, según la encuesta CEP.

“Nosotros proyectamos un 2014 no solo de masividad en la calle, sino de unidad programática con diferentes sectores que nos hagan pensar en una sociedad diferente. Que demarque aguas con cualquier propuesta que pueda maquillar el modelo actual”, dice Sepúlveda.

Para ellos, quienes el pasado viernes remarcaron las críticas a los proyectos de la Alianza y la Nueva Mayoría ante las elecciones de este domingo, el mayor desafío es dar solución a los problemas y terminar, en este caso en específico, con el lucro en todos los niveles. El gran estigma del gobierno de Piñera y que ahora está por delante en cada discusión que dé de la educación en Chile.

Además, más allá del importante debate educacional que vendrá, la dirigente estudiantil dice que es clave que el gobierno termine con los mecanismos que privilegian a un sector minoritario de la población que tiene todas las de ganar con la Constitución, con la ley actual.

“No se explica las resoluciones del caso La Polar, de la colusión de farmacias, de la Ley de Pesca, de una serie de situaciones que de a poco han ido indignado al pueblo chileno y que han mostrado la verdadera cara de un modelo, que se dice muy eficiente en términos económicos y productivos, pero que no mejora las condiciones de vida y de bienestar de la población”, señala la también estudiante de Medicina de la U. de Chile.

La convivencia con los movimientos sociales

Algo parecido señala Andrea Cisternas, la vocera del Movimiento Medio Ambiental Valle del Huasco, quien remarca que la movilidad de las regiones y de las asambleas ciudadanas no se quedará en la casa durante los próximos cuatro años y seguirá en la misma línea de lo que le tocó al gobierno saliente.

El principal desafío de la nueva administración, dice Cisternas, será entonces convivir con los movimientos sociales articulados y activos frente al actuar de las instituciones y sobre todo del propio gobierno. Y convivir, en ese marco, con movilizaciones tan duras como las que vivió Piñera, algo que la Concertación omitió y manejo con algún éxito durante sus primeros 20 años de gobierno.

“Estamos construyendo, fortaleciéndonos dentro del movimiento social. Vemos que desde ahí vienen los cambios. En nuestro segundo encuentro, de hace unas semanas, participaron 103 organizaciones de Arica a Aysén. Y bueno, lo que haremos será tener que mantener a nuestros territorios informados y trabajando en pos de un bien comunitario”, señala.

La portavoz de “Freirina Consciente” dice que las regiones no van a esperar a que solucionen problemas cuando ni aún con las protestas que se fraguaron estos años se lograron cosas muy significativas.

“La gente hoy en día ha observado que si bien cualquier conflicto coyuntural siempre que se golpea la puerta tomando los protocolos correspondiente, nunca han tenido respuesta. Por eso hemos sido obligados a salir a la calle. No es agradable hacerlo y exponer a nuestros hijos a Fuerzas Especiales, que nuestros vecinos pierdan ojos, que nuestros cabros se llenen de balines. Pero es lo que debemos y no lo dejaremos de hacer por ningún motivo”, explica Cisternas.

Desde esa perspectiva, la pobladora de Freirina dice que el desafío del próximo gobierno también tendrá que estar en explicarle a la gente cuando los cambios no se concreten. “Después de tanta promesa repetida y replicada de lo que pedimos nosotros, de tomar nuestras consignas como si fueran de ellos. Porque el gobienro de Michelle Bachelet va a ser cosmético. Están prometiendo mucho, pero no podemos creer en algo que ya se ha repetido y que al revés fortalece el modelo. Nosotros optamos por construir en paralelo y eso haremos”, señala.

Nueva Constitución

Otro de los desafíos más importantes que tendrá que enfrentar el próximo gobierno, a juicio de diversos representantes de organizaciones sociales, será lograr una nueva constitución con un proceso participativo y al que la ciudadanía le de credibilidad.

Eso dice la vocera del movimiento Marca Tu Voto, Javiera Parada, quien señala que es evidente cuál será el gran desafío para llevar adelante en los próximos años, con un parlamento que aunque tiene los votos necesarios para una reforma tributaria y educacional, aún no los tiene para un cambio a la constitución.

“El desafío es que la nueva Constitución sea hecha por un mecanismo en el que estemos o participemos y estemos representados todos los chilenos, un mecanismo democrático, inclusivo, pluralista e institucional como lo es una convención constituyente. Y creo que el desafío no será solo del próximo gobierno, sino que de las fuerzas sociales y políticas de hoy para convocar a las personas para darle viabilidad a esta demanda”, señala.

Según Parada, que el proceso sea responsable e inclusivo es clave. Para eso, dice, además se necesitan construir grandes consensos políticos que lo hagan viable, un desafío mayor para el gobierno de Bachelet y su coalición que debe ser empujado desde la calle.

“Lo que viene va a exigir responsabilidad de los movimientos sociales. Tenemos una gran desafío para impulsar los cambios que están en el programa y otros que necesitan ser empujados. Pero también hay que acompañarlos. Seguir movilizado y apoyar cuando se requiera los cambios que se están pidiendo”, dice la militante de Revolución Democrática y ex comando de Bachelet.

Según Parada, además lo que viene ahora son cuatro años de cambios profundos, pero también el cambio de un ciclo político. “Lo que es importante es el cambio de timón que la sociedad chilena está pidiendo sea realizado, porque eso es lo que la gente espera. Aquí debe haber organización y compromiso y elaborar propuestas convocantes, invitantes y estar dispuestos a sentarnos a conversar con gente que no piensa lo mismo que nosotros”.

Sumar lo olvidado

Además de las tres grandes desafíos, los dirigentes sociales coinciden en que se deben agregar otros temas que han estado relegados durante estos meses de campaña. Con la mirada puesta en las propuestas educacionales, tributarias y de una nueva carta fundamental, para todos es igual de importante sumar otras temáticas.

Ese es otro desafío, dicen, en temas tan estratégicos como el indígena, la cultura y el de los recursos como el agua. El agregar a las prioridades y poner igual atención a ellos es parte de lo que debería ocurrir en un gobierno que no quiere cometer los errores del pasado.

“Todos esos temas tienen un algutinador de una nueva constitución bajo un proceso participativo. La diversidad cultural, cultura, participación son temas que tenemos que ser capaces de posicionar en la agenda política”, dice Parada.