Crisis RN: Las renuncias que se vienen en el partido

La senadora Lily Pérez fue una de las primeras que habló de la necesidad de reestructurar la derecha, pero aún mantiene en suspenso si se quedará o no en la tienda. Todos asumen que Pérez se marchará para darle más peso al partido de Piñera, pero ella aún no lo confirma. Lo mismo sucede con los ministros Baranda y Pérez, ambos cercanos al jefe de Estado, y con otros diputados, como Marcela Sabat o Nicolás Monckeberg, quien ha manifestado que no está planificando partir pese a que es considerado del piñerismo. Caso aparte es el de Rodrigo Hinzpeter y Felipe Bulnes quienes –estiman Renovación- van a seguir sí o sí al Mandatario en su nueva aventura política, al igual que colaboradores como Ignacio Rivadeneira.

En suspenso quedó la cena que estaba organizando para el lunes el presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín, en conjunto con el ministro de Desarrollo Social, Bruno Baranda y la portavoz de Gobierno, Cecilia Pérez, para intentar acercar posiciones entre la dirigencia y los díscolos del partido ad portas del Consejo Nacional del 18 de enero.

“Ya no tiene sentido. Lo que se iba a arreglar ya se quebró, pero en una de esas pueda servir…no lo sé”, asegura una fuente cercana a Larraín para graficar el desconcierto que aún impera en la tienda luego de que tres diputados reelectos en los últimos comicios –Karla Rubilar, Pedro Browne y Joaquín Godoy- optaran por dimitir el martes para formar un nuevo referente de corte liberal bajo el concepto de “Amplitud”. De paso, marcaron diferencias categóricas respecto del Golpe de Estado de 1973 con Renovación y apuntaron a una visión de mercado con responsabilidad social más que neoliberal.

El tema fue analizado en profundidad ayer en Valparaíso, donde se realizó una reunión extraordinaria de directiva a la que asistieron Larraín, el secretario general Mario Desbordes y los vicepresidentes Francisco Chahuán y Baldo Prokurica. Según quienes conocieron el contenido del encuentro, Larraín cuestionó el que la determinación se adoptara pos comicios –en especial por el caso de Rubilar, quien fue rechazada como candidata por el consejo metropolitano, ante lo que debió intervenir Andrés Allamand para que pudiera postular- y el que se pretenda generar para la eventual reelección de Sebastián Piñera una plataforma distinta de la partidaria, a costa de “achicar Renovación”.

“Larraín está golpeado, sobre todo porque estamos notificados de que se irá más gente por goteo para aumentar la sensación de crisis”, argumentó una fuente partidaria. Por lo mismo, el timonel apeló directamente a Piñera al aseverar que bastaría con que él decidiera retornar al conglomerado para que se acabara la fuga de militantes. Piñera, sin embargo, evadió ayer responder y adujo en una entrevista radial que “los partidos tendrán que hacer su propio examen de consciencia (…) voy a colaborar y seguir trabajando y colaborando. ¿Desde qué trinchera? No lo sé”.

En tanto, Desbordes admitió que “es muy probable que vengan nuevas renuncias porque esto es parte de un proceso (…) si no hay comodidad con el proyecto espero que tomen la decisión rápido”.

El asunto, sin embargo, tiende a ser más lento de lo que la directiva pide. Ayer, por ejemplo, Rubilar, Browne y Godoy sostuvieron una reunión con la senadora Lily Pérez, una de las primeras que habló de la necesidad de reestructurar la derecha y que aún mantiene en suspenso si se quedará o no en la tienda. Todos asumen que Pérez se marchará para darle más peso al partido de Piñera, pero ella aún no lo confirma. Es más, ayer dijo que “por ahora” se iba a quedar. Lo mismo sucede con los ministros Baranda y Pérez, ambos cercanos al jefe de Estado, y con otros diputados, como Marcela Sabat o Nicolás Monckeberg, quien ha manifestado que no está planificando partir pese a que es considerado del piñerismo. Caso aparte es el de Rodrigo Hinzpeter y Felipe Bulnes quienes –estiman Renovación- van a seguir sí o sí al Mandatario en su nueva aventura política, al igual que colaboradores como Ignacio Rivadeneira.

En la interna, un damnificado de las maniobras por crear una derecha más liberal es Cristián Monckeberg, cuyo nombre circulaba como la figura de consenso para liderar la próxima directiva “pero ahora no hay con quien buscar consenso porque Larraín quedó con el monopolio absoluto. El 20% díscolo ya no existe”, relata un integrante de la mesa.
Como sea, en RN –o en lo que queda del partido- están convencidos de que Piñera no va a parar hasta lograr construir un frente que le permita negociar de igual a igual con Renovación y la UDI y que lo deje en una posición privilegiada para convertir a su partido en la llave de las reformas de Bachelet, lo que es confirmado por una autoridad gubernamental. “Si Allamand pretendía convertirse en el gran articulador, perdió la partida. La derecha liberal es la que va a determir hasta dónde avanza el próximo gobierno, no él”.

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