Fotos: alejandro olivares

En el ranking de los feos siempre está Kalule, ¿te sientes realmente feo?
-No, y por eso me río, o sea, no soy el más lindo, pero tampoco el más feo. Hay mucha gente en mi familia que me quiere y se enoja con este tema, pero yo les digo que lo disfruten.


No te da lata…
-Es que de repente voy por la calle, o a veces a algún lado, y me dicen: “Kalule, puta, se ve distinto en persona, no es tan feo”. Y les digo no, lo que pasa es que en la cancha uno transpirado, o sudado o chascón, es distinto. Y empiezan los comentarios, pero yo siempre me lo tomé de buena manera, nunca me enojé. Le di re poca importancia.

Además, feos en el fútbol chileno no hay pocos…
-Hay bastantes

¿Cuántos cortes de pelo usaste en toda tu carrera?
-No, prácticamente desde que empecé a jugar usé el pelo largo, con cintillo, a veces me hacía mi cola. Siempre largo. Me vine a cortar el pelo hace unos 4 años atrás…

Cuando tus hijos te dijeron que te parecías a Justin Bieber…
-Sí, pero en forma de hueveo, no era que me pareciera, ja ja ja. Me agarraron para el chuleteo.

¿Es cierto que eras el encargado de poner música en el camarín?

No, les bailaba, de ahí salió el “baila Kalule baila”. Siempre fui un tipo alegre, me gustaba compartir, socializar con todos, bailar y me pegaba mi pasito. Todos se reían. Era el bailarín del equipo…

¿Qué bailabas?
Cumbia, tecno, axé. Me gusta bailar.

¿Y te gusta el rock?
No, para el rock soy negado.

¿Qué música escuchas?
Me gusta Maná, Franco de Vita, más romántico, mas balada. Y para bailar, la cumbia y la salsa. También el tecno, que antes se llamaba onda disco. Para escuchar soy más de música lenta.

Giovanni Hernández también era medio bailarín, dicen que te destronó…
Sí, bailaba bien el negro, ahí nos agarrábamos de la mano y nos pegábamos un baile en el camarín. Bailaba la típica colombiana, ese cuento, muy buen compañero.

Eras bueno para transmitir en la cancha, uno cuando te veía se preguntaba ¿qué mierda estará diciendo Kalule?
Sí, la transmitía. Después cuando asumí un rol era mucho de transmitir a mis compañeros. Tratar de ordenar. Una palabra de aliento, más que molestar a un rival. “Métele foul táctico, no te dejí pasar”, cosas así…

Eras bueno para el foul táctico…
Recurría bastante, no es mal intencionado y es efectivo. Siempre marcaba al hueso, al límite.

Y te gustaba la barrida…
Sí, esas vienen de chico, de la escuela. No muchos saben barrerse. Tiene su técnica la barrida, con el tiempo uno va a adquiriendo más sapiencia para hacerla. Muchos llegan y se barren y por ahí saben que no van a llegar. Tiene su ciencia, a pesar de que es media bruta.

¿Cómo fue tu infancia en la población San Gregorio?
Es una población muy nombrada por cosas no muy positivas pero a mí me tocó vivir una infancia agradable. No tengo nada que decir, con altos y bajos, con amigos de verdad. A pesar de que se ven muchas cosas en ese medio, nunca me obligaron a nada. Siempre fueron conscientes, además, sabían que jugaba en inferiores…

¿Qué rumbos siguieron tus amigos?
Obviamente conviví con amigos dentro de la población que consumían marihuana y yo compartía con ellos, salíamos, pero yo no le hacía. Gracias a Dios no fui por ese camino. Nunca me obligaron a la típica: “tómalo, no pasa nada, estamos en un vacilón, o no seai maricón, estamos todos en una onda y tú no”. Me cuidaron en ese sentido.

¿Qué te dejó el fútbol de la calle, de la pobla?
El fútbol de la calle te deja muchas enseñanzas. Sabemos los inconvenientes que uno tiene cuando juega en el fútbol de población, pero a pesar de todo siempre querí estar. Una de las cosas que rescato es que uno lo juega con amor. No es un fútbol pagado, te apasiona y el fin de semana querí estar en la cancha. Te deja ese gustito. En el fondo es la pasión. Y bueno, también las mañas.

¿Cuáles?
Del brazo en alto, ponerte choro, anticipar cosas, estar siempre atento, más vivo. Todo eso te lo da la calle.

¿Conociste al Indio Juan en la San Gregorio?
El indio Juan vivía allá, pero más retirado, sabía quien era pero no tuve contacto con él. Con el que sí tuve contacto, y en cierta manera me ayudó cuando tuve problemas en el Monumental con gente de la barra, sin ser amigo de él, y que le agradezco de verdad, fue el Lauchón.

El narco que mataron afuera de la discotheque Costa Varúa
Sí, el tipo era bien querido en la San Gregorio, no éramos amigos, lo conocía porque era nombrado en la población, un tipo muy sociable que era del Colo y llegó a ayudarme. Se me acercó, me dijo que era tal persona y le agradecí, fue un lindo gesto que hizo por mí cuando tuve mis problemas en Colo Colo.

La crisis con Barticciotto
-Fue duro, sí, complicado.

Te dejó muy mal parado
-Pero a mí me da lo mismo lo que dijera en realidad

Dijo que eras un mal elemento porque estabas en el grupo que fumaban y acuso de tomar en los camarines…
– Sí, yo fumaba. Lo hice desde los 17 años, pero él lo hizo con la intención de hacer daño, pero nunca se tomó en el camarín. Lo hizo para dañar a ciertos miembros del plantel. Hay una foto de Caszely dando una entrevista fumando, o sea, él sabe que se fuma desde que salió campeón en la Libertadores. Por qué, entonces, no paró las cosas cuando era jugador.

¿Si no hubieras sido futbolista a qué te habrías dedicado?
No sé, hasta yo mismo me hago esa pregunta. Era malo para los estudios, malísimo, de hecho terminé el cuarto luchando. Nunca se me pasó por la cabeza que hubiese sido de mí sin el fútbol. En realidad no sé.

Gary Medel dijo que si no hubiera sido futbolista habría sido narco…
Este es un deporte que te saca de muchas cosas, si te va bien y eres ordenado puedes hacer muchas cosas. Yo llegué con 20 tipos y al final quedamos dos. Algunos eran buenos para el estudio, otro está manejando un camión, otro se lanzó al vicio. No llegamos preparados y lo único que queríamos era ser futbolistas. Ser futbolista no es fácil. Para muchos el fútbol es un salvavidas.

Zapatos con pepas

¿Quién te regaló tus primeros zapatos de fútbol?
Mi viejo, tuve la suerte de tenerlo siempre conmigo. Tenía como cinco años y me regaló un equipo completo una navidad.

¿De qué club?
No me vai a creer, me pusiste en aprietos, era de la “U”. Mi familia casi toda es de ese club. Yo era chico.

¿Tienes fotos con el equipo?
Sí, tengo fotos, de hecho cuando salí a la calle todos mis amigos estaban vestidos de Colo Colo, así que al final termine sacándome el equipo y me fui a poner otra ropa. Me molestaban.

Las vueltas de la vida, de hecho empezaste en las divisiones inferiores de Colo Colo…
Sí, partí a los nueve años.

Ahí te pusieron “Kalule”
Sí, un día practicando en un entrenamiento un entrenador me gritó Kalule. Todos se rieron. Ahí parte el Kalule. Pero después me echaron de Colo Colo.

¿Por qué?
Por el porte. Yo era chico, bien chico. De hecho jugué en la generación de Frank Lobos y Frank Lobos era más grande que yo. Me acuerdo que llego Mirko Josic y el biotipo del jugador que quería era de estatura grande.

Fue un golpe fuerte…
Sí, tenía 13 años. Fue un tema bien duro. Te matan la ilusión, el sueño, no quería jugar más, estaba amurrado en la casa, hasta que un día me agarra mi mamá, me dice “pucha no podí estar más así” y me lleva donde entrenaba la “U”. La vieja entró y no estaban en prueba. No importa, me dijo, y seguimos caminando hasta que llegamos a Quilín donde entrenaba Cobreloa. Me dieron la posibilidad de probarme y me reinserté de nuevo en el fútbol.

¿Debutaste en el 96 con la camiseta naranja?
Sí, en una liguilla contra Católica por el paso a la Libertadores. Me acuerdo que se lesionó faltando siete minutos Marcelo Miranda y entré. Tenía unos nervios impresionantes. En una pelota parada me designan una marca, el “moto” Romero, que hacía muchos goles de cabeza. Lo único que pensaba era que no se fuera a pegar un frentazo y gol. Gracias a Dios el tiro libre se fue afuera.

¿De ahí no soltaste la camiseta?
El 97 el técnico me dio varias chances de jugar.

¿Conociste a Alexis cuando estaba en las inferiores?
Yo estaba en Argentina cuando Alexis llegó a Calama. Pero siempre iba para allá, entrenaba con el equipo y ahí lo veía.

Cuando era el cabro chico de Tocopilla…
Sí, tenía como 15 años. Me dejó la mejor impresión. Estaban el Rodrigo Pérez, el flaco Fuentes, el Limache y después de entrenar nos sentábamos y lo veíamos. Me decían “no sabí lo impresionante que es este cabro chico, no se queda quieto. Algo similar me pasó con Charles (Aránguiz), también lo conocí jovencito y se le notaban unas condiciones tremendas.

Al igual que Sánchez, también jugaste en Argentina ¿Qué tal tu primera experiencia en Quilmes?
-Buena, súper buena. Quilmes es un equipo chico, venía de ascender a primera. Estuve un año ahí, hicimos la mejor campaña de un equipo recién ascendido. Conseguimos meternos a las copas, de hecho.

Luego vino Estudiantes de La Plata…
Después de una Copa América en Perú me llamaron de Estudiantes y me sedujo la oferta, fue buena. Así que partí. Nos fue bien ese año en la parte futbolística. De los tres años que estuve en Argentina, dos años y medio fueron muy buenos.

¿A quién te costó marcar más en tu carrera?
El jugador más difícil de marcar fue Riquelme, extraordinario, el hueón pensaba dos ó tres segundos antes que cualquier jugador. Era muy bueno. Aparte no se la podías quitar. Llegabas a marcarlo y ya no la tenía.

Pero Kalule le ponía huevos…
-De todas maneras y es súper válido. El putear, el pegar, el enojarte, los hueones dicen “¡chucha!” y salís con tus zapatos con pepas, muchos te miran los zapatos. El bonito, el rubiecito, cachai, no pasa nada, no va a pegarte o hacer un nanai.

Me acuerdo que Fernando Astengo contó hace poco que estaba jugando contra Valderrama en una Copa América, lo único que quería era sacarlo del partido y lo amenazó con pegarle un chicle en el pelo. ¿Tú también eras un jugador que mosqueaba?
-Sí, una vez con Cobreloa jugábamos una Copa Libertadores con Gimnasia y Esgrima de La Plata. Había un tipo buenísimo que le decían “el caio Enría”, y me tocó marcarlo en un córner, el hueón estaba haciendo de las suyas, y yo le digo “mira conchetumare, si seguís hueveando te voy a quebrar”.

¿Qué te respondió?
Me gritó “qué te pasa, negro hijo de puta”, después me empieza a tirar codazos, me dio la hueá y lo muerdo con mucha fuerza en el hombro. El tipo se llegó a doblar y quedó hincado. Pasó el tiempo, me voy a Estudiantes, estaba en un hotel y cuando voy a cenar me encuentro con él y su familia. Me empiezo a hacer el hueón y me voy por el otro lado. De repente le dice a su señora: “¿te acordás vos que me echaste de la casa cuando volví de Chile porque venía marcado?” Sí, le dice ella. “Bueno, este hijo de puta fue”, me dijo.

Pensaba que era un chupón…
-Sí, me decía “contale cuándo fue, negro”. Y yo le decía, “bueno, sí señora, fue por la emoción del juego”. Después se despidió y me dijo que me fuera bien. Lo que es el fútbol, me entendí…

En la selección jugaste 26 partidos y marcaste un gol. No cualquiera hace un gol en el Centenario.
-Fue gol de arquero, ja ja ja. Ganábamos uno a cero con ese gol. Me acuerdo que me la acomodó Pinilla, me la dio atrás, le pegué, dio un bote y se la comió el arquero. Todos contentos pero que me hueviaron.

¿Y por qué?
-Porque fue feo, no sé quién me dijo que iba corriendo y con la euforia iba celebrando y gritaba “¡golazo! ¡golazo!” y había sido de pura cuea. Igual fue emotivo.

Sin despedida

Hablemos un poco del país ¿Te gusta dónde estás viviendo?
-Siempre me ha gustado, creo que es un buen país en Sudamérica, un país lindo, de buenas costumbres, que podís vivir.
Es un país que está bien, que está cómodo, que se puede vivir de forma tranquila.

Qué piensas de los movimientos sociales, por ejemplo.
-Estoy de acuerdo totalmente que haya movilizaciones de ese tipo mientras sean pasivas. Claro que hay algunos que se pasan pa’ la punta, van con la intención de hacer algún desorden y eso no lo comparto. Pero que haya movimientos sociales para exigir derechos de los chilenos, que te pertenecen por vivir en este país, estoy totalmente de acuerdo.

Los futbolistas son bien reticentes a hablar de política ¿por qué crees que pasa eso?
– Porque no le pegamos mucho a lo mejor, no indagamos mucho en eso, nos mantenemos al margen porque vivimos en otra situación. Nos debería interesar pero como que vivimos en una burbuja, nos despreocupamos a veces de otras cosas.

Se ponen medios superficiales
-Sí, puede ser.

¿Por quién votaste? ¿Se puede saber?
– Sí, por Michelle.

¿Te gusta ella?
– Sí, es la primera vez que voto. Por eso te digo que antes me daba lo mismo. Creo que es una mina, o sea una señora capaz, con personalidad, con carácter, que obviamente tuvo sus altos y sus bajos en el gobierno pero creo que es una mina que siempre se la ha jugado por la gente más pobre o de menos recursos, independiente de los bonos. Igual prometió muchas cosas y esperamos que se cumpla, sobre todo lo de la educación que no es menor.

Te consideras un hombre de izquierda…
-O sea sí, pero te digo, no soy un sabio en esto de la política. Pero si, uno nace con lo que te cuentan o escuchaste de tus viejos y ellos son más cargados a la izquierda. No cacho mucho. Voté por ella, voté por las promesas, me gusta y pienso que puede ser capaz de cumplir lo que le costó en su primer mandato. Ahora no tiene margen.

¿Qué piensas de Piñera?
-A él lo conocí cuando era del directorio de Colo-Colo, en realidad aparecía muy pocas veces, cuando ganábamos un título o cosas así, se daba una vuelta para figurar.

No te dejó una muy buena impresión
-Como dirigente del club no, porque se supone que el dirigente o el accionista mayorista, en este caso, debería haber estado con nosotros tratando de apoyar. Sin embargo, aparecía en los momentos que le convenía aparecer: en la comida del torneo, cuando nos iba bien. Ahí el aparecía a decir “¡aquí estoy!””.

¿No se apareció en algún asadito?
-No, que yo recuerde.

Hay algo que todavía no entiendo ¿Cómo Kalule Meléndez se va sin despedida del fútbol?
-Es que no soy… nunca me lo planteé. Siempre he sido un tipo de bajo perfil para este tipo de eventos, por ahí no digo que lo voy a hacer, a lo mejor puede que haga un partido con los más amigos.