El gobierno argentino anunció la implementación de un “acuerdo voluntario de precios” para el gremio de la construcción, medida que pretende frenar la “dispersión” de costos que según sus cifra, llega a más del 130% en algunos productos.

Durante su presentación, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el titular de la Seguridad Social, Diego Bossio, acusaron a las empresas chilenas Easy y Sodimac de que “no quisieron colaborar en la firma del acuerdo”, y de buscar perpetuar los “abusos, especulaciones y desmesuras” en los precios del sector.

“Nos encontramos con el cinismo, la avaricia, el peor mecanismo de expresión de los valores del ser humano”, expresó Capitanich, quien además se refirió a las compañías, según consigan Minutouno, como un “grupo de inescrupulosos” que pretenden “cobrar lo que quieren” por la “mera especulación”.

El hombre fuerte del gobierno de Cristina K explicó que el objetivo de la iniciativa es “proteger a las familias que accedan a un crédito hipotecario y que tienen que comprar los materiales a un precio accesible”.

“Permitirá que las grandes empresas de posición dominante y monopólica garanticen el suministro de materiales a un precio debidamente regulado por el Estado”, concluyó.