Opinión
14 de Mayo de 2014
Conversaciones en la City: “Errázuriz & Valderrama” con “Jonhson & Nuñez”
Joel Núñez y Roberto Valderrama tienen una amistad que viene del tiempo en que estudiaban derecho en la Universidad de Chile, la que se ha robustecido desde que ejercen, aunque separados, como expertos en materias de impuestos. Joel, tiene un carácter alegre, gran sentido del humor y en un momento pensó en ser “el abogado […]
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Joel Núñez y Roberto Valderrama tienen una amistad que viene del tiempo en que estudiaban derecho en la Universidad de Chile, la que se ha robustecido desde que ejercen, aunque separados, como expertos en materias de impuestos. Joel, tiene un carácter alegre, gran sentido del humor y en un momento pensó en ser “el abogado de la noche”, uno cuya clientela fuera una dieta bien balanceada de narcos, dueños de cabarets, cabronas de buen pasar y, de paso, alguna vedette que quisiera intercambiar favores judiciales por carnales. Cuando se casó con una de sus clientas, ella reclamó un ejercicio profesional más acorde con lo que eran sus crecientes aspiraciones sociales y entonces derivó a “planificador tributario”. Roberto, en cambio, es taciturno y supo siempre que en esa disciplina estaba el vellocino de oro. Partió de abajo, haciendo unos “puerta a puerta tributarios” entre los locatarios del persa de Franklin, a los que les ofrecía asesorías para evadir impuestos. Pero el gran salto vino con el marketing. Descubrió a una señora, empobrecida, de apellido Errázuriz, a la que a cambio de un 0,5 % en la sociedad de profesionales, le compró el derecho a usar su apellido en la razón social. Así nació “Errázuriz & Valderrama. Abogados Tributarios” y con ello también vino un cambio de pelo y un gran éxito económico. Cuando Joel vio esa movida no quiso ser menos y aunque no pudo encontrar un apellido vinoso dio con un gringo, igualmente venido a menos, que por un mismo 0,5% aceptó incorporar su nombre a la plancha de la oficina, surgiendo así “Jonhson & Nuñez. Tax and Legal”.
“Errázuriz & Valderrama” y “Jonhson & Nuñez” se han reunido a almorzar en uno de los restoranes que tiene la mejor oferta de mariscos de Santiago. Conversan sobre la reforma tributaria mientras embisten contra unas langostas de Juan Fernández cuya factura, obviamente, cargarán a alguna de sus sociedades de inversión, como lo han hecho con el Mercedes Benz de Roberto, que espera en la puerta, o la “4×4” en que, a esta misma hora, se desplaza por la Dehesa la mujer de Joel.
-Entre nos, a mí que la carga tributaria sea el 20 ó el 25 por ciento del PIB, me vale callampa- dice “Errázuriz & Valderrama”
-No es nuestro problema. Que las rebajas de impuestos las defiendan los abogados de Luksic, Angelini, del “Rucio Matte” -afirma “Jonhson & Nuñez”,
-Exactamente. Cada cual hace lo suyo. A nosotros lo que nos debe interesar es que la ley sea lo suficientemente amplia -evitó decir enredada y confusa-…¡para que permita la inteligencia tributaria, la creatividad impositiva!”, dice exaltado “Errázuriz & Valderrama”. Mientras levanta la copa para sorber un trago de ese Sauvignon Blanc del Valle de Leida que está buenísimo.
-Sin duda, espacio para una verdadera poesía tributaria como la que creé para la familia Goycolea, que vivía angustiada con la enormidad de sus ganancias y a la que le armé un tinglado con cuatro sociedades cascadas y tres sociedades espejos que han hecho mierda su base impositiva y pagado cero, ¡cero! impuestos en los últimos siete años. Dice “Jonhson & Nuñez”
“Errázuriz & Valderrama”, concentrado en una corvina margarita se imagina a sí mismo como un gran cachalote que se alimenta y crece en lo más profundo de los océanos, donde no entra la luz y todo es oscuridad. La claridad, la transparencia –piensa- harían inútiles sus habilidades tributarias y entonces masculla:
-Si ellos tienen los votos para aumentar las tasas, que los nuestros tengan votos para crear leyes complejas donde florezca la elusión y la evasión.
-Sonó bonito hermano -dice “Jonhson & Nuñez”- pero entonces que también se preocupen de limarle los dientes a Impuestos Internos. ¿Qué es esto de aumentar la eficiencia y el personal de un servicio como ése? Además, el proyecto atenta contra nuestra profesión. La imaginación y la creatividad parecieran querer limitarla a los artistas, pero si tú, abogado, creas una estructura societaria ingeniosa que, de paso reduce impuestos, entonces un burócrata te acusa de buscar formas artificiosas y te sanciona. Si esto no es el fin, es al menos una amenaza a nuestra actividad de asesores y planificadores tributarios.
Roberto Valderrama se ríe y recuerda que hace apenas dos horas estaban en una reunión con la oficina de asesoría estratégica que la Confederación de la Producción y el Comercio ha contratado. Una paja monumental con cuadros, power points y esas frases difíciles con que los consultores a UF 10 la hora se ganan la vida. En un momento, la expositora, una mujer de mediana edad, segura y atractiva, tal vez molesta con la cara de aburrimiento de Joel, se dirigió a él y le preguntó: -Usted que ha estado tan callado ¿qué piensa de la reforma?
-Pienso que debiéramos hacerla muy linda- contestó Joel divertido.
-No le entiendo- dice la mujer, sorprendida ante lo que sospecha es una agresión machista.
-Debe ser con tasas muy bajas, con una legislación compleja y difícil y con un SII que no tenga dientes para fiscalizar. Para que sea linda debe ser bajita, oscurita y desdentada. Todos rieron, salvo la consultora. La reunión se dio por terminada y entonces “Errázuriz & Valderrama” con “Jonhson & Nuñez” partieron a su almuerzo de tres martinis.




