foto: alejandro olivares

-¿Cuál es el origen de las favelas?
Es bien antiguo, 100 años más o menos. Se originan básicamente por la falta de previsión del poder público para el alojamiento popular. Son sectores de bajas rentas, que no tienen cómo resolver el problema habitacional porque los financiamientos no están al alcance de ellos. Entonces la gente tiene que encarar por sus propios medios la construcción de su hábitat y resuelven construir ellos mismos.

-¿Cuál es la relación entre las favelas y el narcotráfico?
No conozco ninguna favela que no tenga problemas de tráfico de drogas. Eso ocurre porque son territorios donde la presencia del poder público es muy frágil, casi inexistente. Entonces se instala un poder paralelo, que es el del narcotráfico, producto de la ausencia del poder oficial y que se verifica a través de la falta de servicios o de la precariedad de los servicios públicos existentes, como sanidad, educación, recogimiento de la basura, protección ambiental y del otro lado la cuestión de la seguridad.

-Hemos visto durante años sucesivas intervenciones violentas de la policía en las favelas. El gobierno lo llama “pacificación de las favelas”, pero ¿qué son verdaderamente estas intervenciones?
Son acciones unilaterales del poder público. Consideran solo el aspecto de seguridad, pero seguridad entre comillas, porque de repente el Estado decide hacer presencia en territorios que habían estado abandonados durante muchos años. Pero esa presencia la hace solo en el sentido militar, falta todo el resto de lo que debería componer una política de seguridad. Hay carencia de lo social, la infraestructura, los servicios básicos y el espacio público. Todo eso es absolutamente secundario en esta política de las UPP (Unidades de Policía Pacificadora). La verdad es que a la favela solo se le considera como un problema policial y no como una cuestión integral a ser atendida.

-En estas intervenciones de la UPP ¿hay previamente algún tipo de acuerdo o negociación con los narcotraficantes?
Sí, eso casi siempre existe. Tanto es así, que al poco tiempo de que están las UPP se ven actos de corrupción, asesinatos que claramente son en represalia porque los traficantes no pagaron alguna deuda o cosas de ese tipo.

-Las intervenciones violentas a las favelas que se están haciendo este último tiempo previo al Mundial del Fútbol, qué son ¿un show mediático? ¿algo que estaría pactado con los propios narcotraficantes? o ¿el gobierno está temeroso con la efervescencia que se podría generar?
Ahí no veo que haya un acuerdo con los narcotraficantes. Esta es una acción policial militar, porque está envuelta la fuerza federal, la fuerza de la policía militar y la policía civil. Entonces es un aparato policial militar que se instala en las favelas que están en el camino o alrededor de las instalaciones deportivas. Por ejemplo en el estadio Maracaná, los caminos para llegar a él, los caminos desde el aeropuerto a los barrios, etc. Entonces tienen claramente una prioridad desde el punto de vista de los barrios formales de la ciudad, de proteger esos barrios y las instalaciones deportivas, pero con una óptica en la que el beneficio de esas acciones está principalmente pensado para proteger la ciudad formal. La ciudad informal, la favela, es vista como lugar a invadir, como lugar a ocupar.

-Se ha hablado mucho de los desplazados producto del Mundial…
La verdad es que en Río de Janeiro es un número no muy grande. En el entorno del Maracaná no hay desplazamientos. Por las obras de las olimpiadas sí hay en Barra de Tijuca, pero habrán sido unas 100 o 150 familias, principalmente a lo largo de las líneas de los corredores de ómnibus. Los desplazados no son un problema. El problema es el legado de esas inversiones que no están bien distribuidas.

-¿Qué opinas de la organización del mundial y la inversión millonaria que se ha hecho?
Cualquier país quiere ser sede de la Copa del Mundo, eso está claro y la población de cualquier país está a favor. Pero cómo se hacen las inversiones y cómo se mejora la infraestructura urbana de la ciudad para alcanzar a la mayoría de la población, eso es lo que está en discusión, ¿por qué gastar tanto en la reforma del Maracaná y tan poco en mejorar el sistema de transporte? Hay una razón para poder discutir la justicia de las inversiones hechas por el poder público.

-¿Dirías que hay un malestar generalizado?
Hay un clima de insatisfacción, no diría que está generalizado, pero que permite que algo que puede ser ínfimo en si mismo, como la reivindicación del costo del pasaje o un desalojo pequeño en algún lugar, puede transformarse en algo mayor. Hay un clima donde la gente admite menos la no satisfacción de sus demandas.

¿Esta tensión puede poner en riesgo la seguridad de la gente que vaya a Brasil?
No, sinceramente no.

¿Crees que las ciudades están acondicionadas para recibir la cantidad de gente que va a llegar?
Van a tener problemas en los aeropuertos, en los metros. El mundial tendrá problemas de desplazamientos, pero no de seguridad.

¿Es un mito que las favelas y su gente son los que provocan la violencia en la ciudad formal?
Históricamente los pobres son vistos con sospecha, y en las favelas la mayoría son pobres. Pero en Río hay una experiencia de tolerancia en relación con las diferencias mayor que en otros países. Aquí, la clase media vive al lado de las favelas y las ve todo el día y la gente de las favelas es la empleada, el chófer o el motorista, hay un contacto intenso, permanente y cotidiano. Además están las fiestas, el carnaval, la playa y el fútbol. Todos son lugares de socialización de las diferencias y en eso creo que Brasil tiene algo por enseñar, que es como a pesar de las contradicciones, de los problemas, de la violencia, aquí nadie se asusta con la diferencia. La diferencia es tolerada, absorbida y hasta en algunos casos celebrada. Brasil es una sociedad cordial, por más que hayan estas manifestaciones.

¿Crees que Brasil es un lugar inseguro?
No, para nada.

-¿Qué crees que va a pasar para el mundial?
No va a pasar nada, todo va a estar muy cuidado, muy patrullado, no creo que alguien corra peligro. Cualquier manifestación en el centro, en el Maracaná o donde sea, no va a poner en juego la seguridad de la gente.
Espero que la visibilidad internacional sirva para que las autoridades tengan que darle una atención más particular todavía a la cuestión de las favelas, mejorar más las inversiones para una transformación urbanística de las villas principalmente.