Directiva UDI decreta la muerte de los “panfletos” por poco contenido, pero Ward se resiste

La directiva adoptó la decisión de ponerle pausa a la ofensiva antiaborto y concentrarse en marcar agenda en Educación y en Reforma Tributaria. Además decidió que, más allá de la autonomía de la bancada de diputados, no habrá nuevos panfletos, porque lo que se buscará es “perfilarse de un modo más profundo en la agenda y entregar mayor información a los electores”. Ward, en tanto, defiende la estrategia panfletaria y asegura que “nuestra campaña gráfica ha sido exitosa justamente porque ha sido provocativa y audaz aunque no a todos les guste”.


En el gremialismo aseguran que la alerta llegó la semana pasada en voz de un “coronel” que habría comentado “de manera informal” su incomodidad con los panfletos que durante estas semanas ha elaborado el jefe de bancada, Felipe Ward, para oponerse a los proyectos emblemáticos del gobierno -Reformas Tributaria y Educacional-, y al anuncio de despenalización del aborto. Y aunque se trató sólo de un comentario, su voz se unió a la de otras figuras críticas a la modalidad elegida para impactar en la opinión pública que han diseñado los diputados.

Así, la semana pasada hubo una primera conversación de la directiva, encabezada por Ernesto Silva, con Ward a quien le pidieron “morigerar” el uso de esta herramienta. En particular, aseguran fuentes de la tienda, las críticas se concentraron en la imagen en la que aparecen dos vientres de ocho meses con la consigna de que el debate sobre la interrupción del embarazo está siendo utilizado para desviar la atención de la discusión sobre el aumento de tributos y los cambios educacionales. “Fue un exceso porque además nadie ha planteado el tema del aborto con ese avance en el estado de embarazo, entonces planteamos que era delicado porque se desinformaba”, explica un diputado.

Además, la embestida fue calificada de “rasca” por el senador Ricardo Lagos Weber y cuestionada por la titular del Servicio Nacional de la Mujer, Claudia Pascual.

Con estos antecedentes, la directiva se trasladó a Talca -en el nuevo sello que busca imprimirle Silva a la colectividad en terreno-, a concretar en regiones la reunión semanal de la dirigencia con una resolución ya adoptada: ponerle pausa a la ofensiva antiaborto y concentrarse en marcar agenda en Educación y en Reforma Tributaria. Además se decidió que, más allá de la autonomía de la bancada de diputados, no habrá nuevos panfletos, porque lo que se buscará es “perfilarse de un modo más profundo en la agenda y entregar mayor información a los electores”.

El secretario general de la tienda, Javier Macaya, lo resume así: “Los panfletos pueden haber cumplido un rol determinado, de dar a conocer rápido nuestra posición en distintos temas, pero ahora la UDI debe concentrarse en perfilarse en los puntos que nos interesa marcar en los debates de las reformas. Eso no significa que no podamos apoyar nuestras posturas con material gráfico, pero sí preocuparse de que tenga más contenido”.

Así, sostiene, la vía elegida para evitar conflictos será “coordinar” con Ward el lanzamiento de nuevas piezas.

AUGE Y MUERTE DE LOS PANFLETOS
Fue durante mayo que la técnica panfletaria de Ward tuvo su mayor logro. En las semanas previas a la cuenta pública y mientras crecía el lobby empresarial contra el ajuste impositivo, la UDI, sin agencias comunicacionales de por medio, comenzó a hacer circular imágenes con gráfica de cartel de micro en que se apuntaba a que la reforma tributaria la pagaría la clase media.

El recurso, unido a la campaña en diarios de la elite a través de columnas de opinión, tuvo éxito: el proyecto estrella comenzó a perder apoyo popular y la Secretaría de Comunicaciones del Gobierno creó, en respuesta, un video de defensa de la reforma que fue calificado de “inútil” desde la Nueva Mayoría.

La técnica “a costo cero” de los diputados -el equipo de prensa y un diagramador son los encargados de los folletos- tuvo su minuto de gloria. La semana pasada, sin embargo, el panfleto sobre el aborto marcó un punto de quiebre: los influyentes coroneles dictaminaron que la estrategia estaba transformando a la tienda en un partido “lleno de consignas y sin argumentos”.

En la vereda opuesta, los defensores de la táctica comunicacional apuntan a que se logra, comenta un diputado, “una llegada directa a nuestros electores, que no son precisamente los de la elite que critica”.

Una visión similar tiene Ward quien asegura que “nuestra campaña gráfica ha sido exitosa justamente porque ha sido provocativa y audaz aunque no a todos les guste”.

Respecto de la posibilidad de coordinar, el parlamentario apuntó que “entiendo la posición de la directiva y creo que podemos informar y provocar debate al mismo tiempo”.

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