Marcha Estudiantil

Varios miles de estudiantes chilenos marcharon hoy por las calles de Santiago para protestar contra la reforma educativa que promueve el Gobierno de la socialista Michelle Bachelet, la que consideran insuficiente y poco representativa.

Por segunda vez en dos meses, los dirigentes de los alumnos universitarios y secundarios, a los que esta vez se sumaron los profesores, decidieron movilizarse en pos de una educación pública y gratuita en todos sus niveles, que a su juicio debe consagrarse como un derecho constitucional.

La presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (Fech), Melissa Sepúlveda aseguró que el movimiento estudiantil no aceptará un “maquillaje al modelo educacional”.

Agregó que esta vez “los estudiantes no vamos a cometer los mismo errores, no estamos dispuestos a sentarnos sin ninguna garantía para tratar de validar a una reforma educacional que ya está en curso”.

El Gobierno ha enviado ya al Congreso los primeros proyectos de ley orientados a reformar la educación chilena, que se centran en el fin del copago por parte de los padres en establecimientos que perciben subvención estatal; así como en la eliminación del lucro y de los procesos de selección en todos los colegios.

Sin embargo, los estudiantes no están conformes con estas iniciativas, entre otras razones, porque creen que se han diseñado a sus espaldas y que no rompen drásticamente con el modelo vigente.

“Quieren hacer una reforma en 100 días sin escuchar a nadie”, recalcó Naschla Aburman, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (Feuc).

“Mientras no se elimine el mercado de la educación no va a haber cambios reales”, acotó Lorenza Soto, portavoz de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces).

Bachelet ha recogido en parte el reclamo de los estudiantes y ha asegurado que los próximos proyectos de ley que se envíen al Congreso considerarán los cambios que éstos piden.

“Entendemos que hay impaciencia, pero los proyectos que tienen que ver con las reformas universitarias vienen después de los primeros cien días de Gobierno”, ha dicho Bachelet, quien asumió su segundo mandato el pasado 11 de marzo.

Pero los estudiantes y los maestros, que convocaron a un paro nacional para el próximo 25 de junio, no tienen ganas de esperar y parecen decididos a empujar cambios mucho más drásticos que los que promueve el Gobierno.

“No sirve que se envíen proyectos que terminan con algunas reglas del mercado si seguimos abandonando la educación pública que es donde miles y miles de chilenos debieran tener puestas sus esperanza”, señaló Aburman.

Aunque los dirigentes que convocaron a la movilización de hoy dijeron que habían participado unas 40.000 personas, a simple vista la cifra era bastante inferior y la movilización resultó mucho menos masiva que otras realizadas por estudiantes desde 2011.

La policía uniformada estimó en 15.000 los asistentes a la marcha.

Durante la manifestación, algunos de los participantes hicieron rayados y escribieron “educación en crisis” en el frontis de la casa central de la Universidad de Chile.

En las calles aledañas a la Alameda Bernardo O’Higgins, la principal arteria de Santiago por la cual se desplegó la marcha, se encontraban apostados piquetes de fuerzas especiales de la policía, los cuales sólo entraron en acción al finalizar la movilización, cuando se produjeron algunos incidentes aislados.

Algunos sujetos encapuchados y menores de edad rompieron las puertas de un local comercial mientras otros intentaron levantar algunas barricadas cerca de calle Echaurren, donde concluía el recorrido de la manifestación, pero fueron rápidamente dispersados por la policía, que empleó gases lacrimógenos y chorros de agua.

Pese a ello, los disturbios no pasaron a mayores y la movilización concluyó sin percances.

Paralelamente a la marcha de Santiago, hubo movilizaciones estudiantiles en otras ciudades relevantes de Chile, como Valparaíso, Concepción, Temuco, Valdivia, Copiapó y Arica.