aborto protesta

El Especial Aborto de hoy fue coordinado por la periodista Melissa Gutiérrez. En semanas buscó testimonios, convenció a mujeres para que se atrevieran a hablar de la miseria que vivieron, escudriñó en el valioso archivo del pasquín y se perdió por varios días y horas para ajustar lo que ustedes pueden leer hoy en nuestro sitio.

El resto del equipo repartió su tiempo entre desacuerdos educacionales, políticos y tributarios para salir al aire. Intentamos con esto dar una visión que nos representa como individuos, como equipo y como medio de comunicación. Quisimos escuchar al otro bando, a ese que tiene menos páginas en los diarios y minutos en la televisión. Al grupo de mujeres que hoy han sido condenadas por la justicia como lo demuestra el reportaje de Ivonne Toro y las historias que acompañan esta edición. Son niñas, jóvenes y mujeres adultas que vivieron queriéndolo o no un momento terrible en sus vidas. Angustioso. Muchas veces lleno de fe, libertad, amor, sufrimiento y una serie de conceptos que desarrolla muy bien Charlotte Taft, una mujer que lleva más de 20 años conversando con mujeres aproblemadas en Estados Unidos. Charlotte nos honra en esta edición. Dedicó parte de su tiempo para enviarnos una columna. Ella, desde Nuevo México, nos recuerda las palabras del fallecido líder de la UDI Jaime Guzmán y de cómo la dictadura decidió, en sus estertores, sobre lo que las mujeres de nuestro país debían hacer con sus úteros.

El grupo de periodistas que trabaja en este pasquín digital -jóvenes y no tan jóvenes- propuso pautas, encontró a sus pares y se sorprendió cuando se dio cuenta que en las micros, en el metro y en las universidades había más de una opinión, más de un testimonio. Como el de la periodista Paola Dragnic, mujer valiente y corajuda que junto a su esposo, el periodista Marcelo Araya, vencieron todas las barreras y hoy pueden gozar de dos pequeños y hermosos hijos que les devolvieron todos los días de pesar y tristeza por los que tuvieron que pasar en un país que puso en riesgo irresponsablemente sus vidas.

Nos estremecimos con los testimonios de mujeres condenadas y que han sido defendidas por la Defensoría Penal Pública que nos dijo con cifras en mano que el aborto hoy es un “delito de pobreza”, de niñas acusadas, en algunos casos, por no querer tener un hijo producto de una violación.

No hay mucho más que se pueda decir. El resto es leer, intentar comprender y quizás seguir en veredas opuestas. Con la gran diferencia, como lo dijo Patricio Fernández en su editorial, que después de conocer las atrocidades de Maciel y Karadima, del cura Joannon, entre otros, estamos todos en pelotas.

*Editor general de The Clinic Online