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Hace una semana, el presidente de la UDI, Ernesto Silva, comenzó a sociabilizar la intención de elaborar, de aquí a la conmemoración de los 41 años del Golpe de Estado, una nueva declaración de principios acorde con los “nuevos tiempos” que estableciera con claridad “la condena del partido a la violación de los derechos humanos en cualquier circunstancia”.

La propuesta, afirman en el partido, se encontraba en pañales cuando fue publicada este fin de semana por el diario La Tercera y generó el inmediato rechazo de los estamentos más duros del partido.

Ayer, sostienen fuentes de la UDI, el tema fue extensamente tratado en la reunión del “Comité de Comunicaciones” donde se hizo ver el error de abrir un flanco interno en un periodo en que debe haber “unidad” para enfrentar la Reforma Educacional y la dirigencia dejó el asunto en pausa, con el compromiso de verlo “detenidamente y en silencio” en las próximas semanas.

El análisis en la mesa directiva y en al bancada es que nuevamente hay un choque generacional entre quienes nacieron en dictadura y, por ende, sienten como una carga el respaldo histórico de la UDI al régimen de Pinochet; y quienes colaboraron activamente, de la mano del fundador Jaime Guzmán, con el régimen. Otra vez, por cierto, la batalla la están ganando los “coroneles”, tal como ocurrió en la negociación de la reforma tributaria.

De hecho, los principales críticos a avanzar en un cambio son el senador Juan Antonio Coloma -un “coronel” y rostro de Chacarillas- y Víctor Pérez, ex alcalde designado de Pinochet en Los Ángeles.

LA FILTRACIÓN
“La Unión Demócrata Independiente destaca el patriotismo y espíritu de servicio de las Fuerzas Armadas y de orden de Chile, cuyo origen y gloriosas tradiciones se identifican con el surgimiento y defensa de la chilenidad a través de toda la historia del país, incluida su acción libertadora del once de septiembre de mil novecientos setenta y tres, que salvó al país de la inminente amenaza de un totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera, culminando así una valiente resistencia civil y recogiendo un clamor popular abrumadoramente mayoritario” reza el punto 14 de la declaración de principios de la UDI.

Este, junto con los puntos 10 y 11, en que se fustiga el “marxismo-leninismo” como “un instrumento del imperio soviético en sus propósitos hegemónicos” que debe ser combatido tal como “la lucha contra el Partido Comunista como el agente directo de la Unión Soviética en su afán por convertir a Chile en otro satélite de su órbita”, eran los que Silva quería modificar.

La visión de la coyuntura era clara: desde la directiva de la UDI sostienen que este 11 de septiembre será el más complicado de enfrentar para la colectividad porque por vez primera “está en el poder un gobierno de izquierda, con el PC en un rol relevante”.

Por lo mismo, sostienen estas fuentes, Silva tenía en mente “sorprender” en la previa de la conmemoración del quiebre democrático con una modificación en la declaración de principios que diera cuenta de la distancia de los sub 40 con el régimen. El tema es complejo para el gremialismo. Guzmán fue el ideólogo de la administración pinochetista a través de la Constitución de 1980 y figuras emblemáticas como Jovino Novoa y Pablo Longueira colaboraron con el dictador.

Por esta razón, sostiene un dirigente, se acordó “tratar el tema con sigilo, avanzar lento y discutir internamente un cambio que se ajustara a lo que pensamos los más jóvenes del partido, pero que no hiriera sensibilidades”.

El plan falló con la filtración y, admiten en la colectividad, “lo más probable es que no se logre avanzar en ningún ajuste de aquí a septiembre”.

EL RETROVISOR
La discusión anticipada del tema, reconocen en la UDI, “ha entorpecido todo el proceso y deja en una posición incómoda a Silva porque se supone que este gallito con los coroneles podía ganarlo y ya no”. El presidente de la tienda debía, además, dar una señal de fuerza luego de haber sido, en los hechos, prácticamente excluido del acuerdo en la Reforma Tributaria que suscribió sólo ante la advertencia de los senadores, encabezados por Coloma, de que el pacto de todos modos se iba a ejecutar.

La estrategia se cayó y Silva quedó, nuevamente, arrinconado.

Ello pese a que el secretario general de la tienda, Javier Macaya, asegura que “no se ha caído” la posibilidad de realizar una reforma. “Tenemos claro que el énfasis debe estar puesto en la Reforma Educacional, pero creemos que es perfectamente posible avanzar en paralelo, con calma y escuchando todas las posiciones, en ajustar la declaración de principios”, aseveró.

Igual de optimista es el diputado Jaime Bellolio, quien sostiene que “si bien el espejo retrovisor te ayuda a conducir mejor, la mirada tiene que estar puesta en el camino que viene y creo necesario que quede establecido, por ejemplo, nuestra condena a las violaciones a los derechos humanos”.