willy sabor

Con 44 años Willy Sabor tuvo que empezar de nuevo. Llevaba 14 años en un programa consolidado en Radio Corazón y casi se fue sin el nombre que lo hizo famoso. Finalmente todo se solucionó y llegó a la radio Candela, donde lleva dos años con “Azúcar, sabor y candela”. A sus 46 años, se levanta cada día a las seis de la mañana para llegar a la radio de Mega a las ocho y realizar el programa junto a Adriana Carroza y Ricardo Rivero hasta la una. En las tardes siempre hay compromisos y casi todos los fines de semana le toca viajar a algún evento.

Aunque le ha costado alcanzar los niveles de audiencia que tenía en Radio Corazón, Willy Sabor se lo toma con tranquilidad, aunque con mucho esfuerzo, según dice. Está resfriado y la voz le sale ronca, pero eso no es impedimento para que se siente frente al micrófono cada día durante cinco horas para representar al personaje que le dio la fama.

¿Cómo fue tu llegada a Radio Candela?
Es lento lo de la radio, no es de un día para otro. Hay que estar todos los días dándole, es un tema de largo aliento y eso lo tengo súper claro. En la Corazón fue más rápido porque partimos con algo nuevo, tocando música súper popular. Lo que me pasa a mí es que fueron muchos años que estuve en la radio Corazón, 15 años, la gente cree que todavía estoy allá. Entonces para que se den cuenta que estoy en otra radio, esa cuestión es tiempo, porque la radio es más de costumbre, la gente tiene sus radios en el auto y no las cambia. El chileno es de costumbres

¿Cómo te sentiste acá?
Me siento en mi casa. Me siento súper querido y respetado, no sólo aquí sino que en el canal (Mega). Lo más importante es que siento que estoy con amigos. La verdad es que siento las buenas vibras de la radio. Una cosa que no sentía en la otra. En la otra, a pesar de que era una buena pega, o no me sentía valorado. Y aquí si. Esa es la gran diferencia, me siento respetado, eso que no sentía en (Radio Corazón). Yo creo que en ese consorcio nadie lo siente. Son simples números no más.

Tu salida de la Corazón fue polémica. ¿Te costó mucho irte?
Si, pero estaba decidido. Lo que más me costó es que me hayan dicho “te vas, pero sin nombre”. Pero tuve el respaldo de Mega y logramos que el seudónimo de Willy Sabor sea mio, no es una marca, es un seudónimo. Fue un momento bien abstracto, pero nunca perdí la esperanza. Lo importante es que uno es de radio, lo lleva en el alma.

¿Te sientes más de la radio que de la tele?
Sí, yo creo que la gente me conoce más en la radio que en la tele. Con la tele todavía estoy como pololeando. Siempre tuve oportunidades de animar programas pero estoy esperando la oportunidad de tener un programa que sea como propio. Ahí estamos en conversaciones. De ver más adelante la posibilidad de dar alguna sorpresa en televisión.

Cuando chico te dijeron que tenías voz para ser barítono, ¿por qué no quisiste dedicarte a eso?
Es que tuve una profesora que se llamaba Nora López y era mi profesora de canto. Y ella de todas maneras quería que yo fuera cantante de ópera, pero lo mío era lo popular. Porque lo llevaba más en la sangre, no me veía en un teatro municipal ni cantando opera. Con la música que canto yo es más fácil de llegar a la gente.

Con El show de Willy Sabor te fue mal. ¿Qué aprendiste de eso?
Yo creo que en todos los fracasos uno aprende mucho. Uno crece, uno está mas viejo también. Yo más que nadie he aprendido bastante. Y lo encuentro notable que eso pase. Lo que hago yo es hacerle más caso a mi corazón en las decisiones.

¿No hay un desgaste?
Sí, sí hay desgaste. Estamos más cansados. Ya tengo 46 años, pero estamos brillando, está el corazón ahí latiendo. Pero sí, cuesta un poco más. Los viajes igual cansan, pero me encanta viajar y estar con la gente.

¿Ves en los rostros más jóvenes alguien que siga como el estilo de Willy Sabor?
No he visto mucho, siento que en la televisión chilena hay una falta de animadores que sean creíbles hacia el público. Aquí todos pueden ser animadores, pero que te crea la gente, eso es distinto. Pero recuentro que está, por ejemplo el Karol Dance, que además es muy buena persona, es bien solidario. Lo encuentro que es representante de la juventud y tiene harto futuro. Está Jean Philippe Cretton, que lo encuentro un gran entrevistador. Álvaro Escobar también lo está haciendo muy bien. Y creo que ya es momento de hacer un cambio, que los Don Francisco, los Antonio Vodanovic, toda esa gente, los más antiguos, ya a jubilar no más. Yo sé que les gusta mucho más la tele, pero ahora yo creo que el animador más grande de nuestro país, que ya no está Felipe Camiroaga, es Kike Morandé. Es muy querido. Tiene arrastre. El éxito de Morandé con Companía es por él y por el equipo, pero si no está él, la gente de repente no ve el programa. Es mi patrón a seguir.

Ahora la televisión de farándula, los realities, todo eso está en crisis. ¿Qué hay que hacer entonces?
Todo tiene su ciclo.La farándula no ha muerto, pero hay que hacerla descansar, igual que los realities y todas esas cosas. Lo que yo he visto en los jóvenes es que ya no ven tele. Tú entras a la pieza de un joven de 15 años y no tiene el televisor prendido. Tiene el computador o el celular.

¿Faltará una mejor oferta?
Sí, o sea, siempre va a haber un público televisivo pero si ves los rating de hace 10 años atrás con los de ahora, es menos de la mitad, entonces eso hay que tratar de cuidarlo. Hacer una programación un poco más entretenida. Siempre es bueno ver rostros nuevos, pero duran poco. De repente un personaje que le va bien en cable se va a abierta y no resulta. O gente que pasa de tele a radio o al revés y no les va bien. Es difícil encontrar el complemento. Y yo tuve la suerte. De repente en radio escuchan a una persona y se la imaginan; la ven y no les gusta. Lo bueno conmigo es que cuando se imaginaban al gordo grande tirando la talla, ese era el mismo que apareció en Morandé.

¿Por qué a la televisión le ha costado tanto achuntarle?
Lo que siento de la televisión chilena es que no hacen muchas cosas originales. Mucha licencia, mucha copia. Ahora van a hacer el MasterChef que es una copia del cable. Que el Talento chileno, el Talento británico, siempre la copia. Falta una persona que haga ese cambio. Un programa que sea de buena calidad y que sea distinto y que le guste a la gente, que es lo más importante.

¿Morandé con Compañía hace eso?
Claro. Es super nacional, es nuestro made in chile que tenemos grande, es lo único chileno que va quedando. Sábado Gigante ya es de Miami, de un público distinto, de otra onda.

¿El público esta muy exigente?
Sí, lógico. La apertura de mente, la internet. Uno se puede dar cuenta que Sábado Gigante era un festival de copias. Los late, nada nuevo. Claro, en Estados Unidos es el descueve porque hoy día tengo a Robert DeNiro, al otro día tenís a Will Smith y al otro día a Lady Gaga, ¡el descueve po! Pero aquí a los late a los dos meses se acaban los invitados y empiezas a invitar a cualquier hueón. Al que salió en internet tirándose un chancho, a la señora que tiró el garabato bien puesto. Es un país chico, somo pocos.