Mujeres indígenas: injustificada doble discriminación

Marcha por la liberacion del pueblo mapuche

La Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) junto al Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM), presentaron hace pocos días un estudio que da cuenta de la realidad de las mujeres mapuche en cuatro regiones del país (BíoBío, La Araucanía, Los Lagos y Los Ríos), estudio que arrojó interesante información y que, lamentablemente como era esperable, da cuenta del nivel de inequidad que como sociedad tenemos hacia las mujeres, lo que se ve acentuado en el caso de aquellas que pertenecen a los pueblos indígenas.

Es pertinente este análisis hoy, en vista de la conmemoración del Día Internacional de La Mujer Indígena, que tiene por objeto dar visibilidad a un grupo de alta relevancia en el desarrollo de la cultura de nuestro continente.

Una rápida mirada a los resultados nos indica que existe una importante brecha salarial, pero no entre mujeres y hombres como ya lo habíamos constatado. Existe una brecha inexplicable en el sueldo entre las mismas mujeres, generada por el sólo hecho de pertenecer al pueblo mapuche. En las regiones de los Lagos y Los Ríos esta distancia alcanza el 57% y 66%, respectivamente.

Pero también hay otros datos llamativos… y que dan vergüenza. El sueldo promedio de una mujer mapuche en la zona sur es de tan sólo $ 197.267. En las regiones estudiadas, dos de cada cinco mujeres en promedio son dueñas de casa. Sólo entre el 10% y el 17% trabaja. En el mejor de los casos (Región del BíoBío), apenas el 26% de ellas completó su educación media. En el caso de Los Ríos, sólo el 19% tuvo ese logro.

Si bien estos son sólo algunos datos, hacen patente el grave proceso de doble discriminación que sufren las mujeres mapuche en nuestro país: por un lado sufren la inequidad frente al mundo masculino, que cuenta con mejores condiciones laborales, de remuneración, de educación, entre otras; sino que además, por el sólo hecho de pertenecer al pueblo mapuche, sus condiciones en estos mismos campos son de mayor menoscabo, condenándolas a condiciones de vida deficitarias, que se van reproduciendo generación tras generación.

Es de vital importancia que en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Indígena, abramos el debate respecto al lugar que la mujer perteneciente a los pueblos originarios debe ocupar en nuestra sociedad. El Estado debe tomar cartas en este tipo de asuntos para dar un trato igualitario a todos y todas los hijos e hijas de esta tierra. Es justo que ante trabajos similares, las remuneraciones sean similares, al menos entre las mismas mujeres, aunque la aspiración debiera ser que un hombre y una mujer logren tener las mismas condiciones, terminando con la odiosa diferencia que genera nacer hombre o mujer en nuestro país.

Será el país en su conjunto el que obtenga los beneficios de que más mujeres logren, especialmente las que tienen el orgullo de ser parte de un pueblo originario, completar la educación formal, que nuestras mujeres indígenas tengan mayor acceso al mundo del trabajo, que puedan tener sueldos que les permitan mayores grados de independencia.

La mujer mapuche ha sido un referente en la construcción nacional de nuestro país. Aunque su rol está asociado a la tradición y la cultura, cada vez más podemos constatar que ocupan espacios de poder al interior de sus comunidades, se destacan como líderes en sus organizaciones y tienen un nicho importante de desarrollo como emprendedoras. Pero esto no basta, porque esos lugares siguen ocupándolos en situación de desventaja.

*Vicepresidenta de la Mujer PS

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