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Un informe confidencial, apoyado en los datos que recopila la policía militar, recoge más de un centenar de denunciar formuladas desde 2008 contra miembros de las Fuerzas Armadas australianas por posesión de pornografía infantil y seducción de menores, publica hoy la prensa local.

De acuerdo con el documento, que fue entregado en mayo pasado al entonces jefe militar David Hurley, en los últimos seis años se ha informado de 104 casos de asaltos sexuales agravados, que incluyen violaciones, según el diario “The Australian”.

La mayoría de estas ofensas sexuales incluye la transmisión de pornografía a través de los teléfonos celulares o por internet, así como unos cuantos casos de seducción de menores.

Los investigadores militares también recibieron 102 informes de “ofensas que no incluyen asaltos contra menores” en ese mismo período, cuya mayoría han sido abordados por la policía civil, según el diario australiano.

Fuentes militares confirmaron a “The Australian” que se han tomado medidas drásticas contra aquellos que han cometido abusos sexuales desde el año pasado, tras el escándalo denominado “Consejo Jedi”, que implicó la transmisión de imágenes explícitas de mujeres sin su consentimiento y que derivó en la expulsión de diez soldados.

En los dos últimos años fiscales, es decir desde julio de 2012, unos 200 miembros de las fuerzas armadas australianas, la mayoría del Ejército, han sido despedidos por “conducta inaceptable” o en “relación a delitos civiles”, agregó el rotativo.

En 2012, el Gobierno australiano encargó un informe para revisar las acusaciones de 847 personas sobre presuntos abusos sexuales, acosos y otro tipo de agresiones presuntamente cometidos en el seno de las fuerzas armadas y pidió disculpas por estos delitos.

Estos abusos incluían la de cientos de adolescentes que fueron víctimas de abusos físicos y sexuales entre los años 1960 y 1984 cuando se encontraban reclutados en la base naval Leeuwin, en el sudoeste de Australia.