Metro de Santiago

Los operativos por alertas de bombas o paquetes sospechosos se han multiplicado desde que el lunes 8 de septiembre estallara un extintor con pólvora en el Subcentro del Metro Escuela Militar. Los usuarios del Metro y Transantiago parecen estar más alertas ante cualquier bolso olvidado y Carabineros ha debido acudir a varias estaciones a chequear la situación. Han sido los trabajadores de la empresa de transportes quienes se han llevado gran parte de la carga emocional que significa trabajar en un ambiente con altos niveles de tensión, como cuentan ellos mismos. Antes de esto debieron enfrentar las evasiones masivas en Baquedano y Estación Central por el alza del pasaje, la polémica por la prohibición de los “bultos”, las fallas eléctricas, y a nivel general, los insultos y hasta golpes de parte de pasajeros hastiados por el servicio del transporte público.

Miembros de los cuatro sindicatos, sin embargo, señalan que si bien han influido los últimos hechos, este no es un problema reciente. “Desde el punto de vista de la calidad del trabajo y la calidad de vida de los trabajadores, los últimos cuatro años han sido complejos para Metro porque se tomó una serie de decisiones administrativas con el gobierno de Piñera que ellos denominaron ‘reforma en la cultura del metro’”, dice Eric Campos, presidente del sindicato Nº1 y Jefe de Estación de la Línea 4. También acusa que “se despidieron a 670 trabajadores” para aumentar la planta de ejecutivos “de 60 a 92”. Para Eugenio Valenzuela Núñez, presidente del sindicato Nº2, los problemas que ha venido presentando Metro “en definitiva nos han dado la razón de lo que hemos venido denunciando hace mucho tiempo”.

Valenzuela se refiere principalmente a la falta de personal y de protocolos de seguridad. El bombazo en Los Dominicos en julio de este año y el del Subcentro, han venido a alterar aún más el trabajo diario de los funcionarios del Metro. El sindicato Nº4 ha estado impulsando una medida para que ante alertas de bombas, los trenes no se muevan y los trabajadores puedan ser evacuados. Lograron firmar un acuerdo con la empresa, pero finalmente no se cumplió. “Después del acuerdo resulta de que en Hernando de Magallanes había un tren con un paquete sospechoso, declarado peligroso porque estaba el Gope. Y Carabineros evacua toda la estación y hace evacuar al conductor. Y nosotros no podemos hacerlo sin autorización. Resulta que el colega informa a la central que Carabineros le está diciendo que saliera y lo obligaron a quedarse en el tren”, cuenta Henry, conductor perteneciente al sindicato Nº4.

Henry, que lleva 6 años trabajando en la empresa, señala además que “el estrés que le produce a ese trabajador es muy grande, porque además al otro día tuvo que seguir trabajando”. Según relata Henry, con el programa de respuesta del Metro antiguamente los trabajadores tenían mayor apoyo frente a situaciones extremas: “antiguamente si se te tiraba una persona te sacaban del incidente, tenías días libres y salías con todos tus pagos. Pero hoy te llevan a licencia médica y a nosotros, con nuestra estructura de remuneraciones, nos afecta un montón. Entonces los conductores ya no lo están haciendo porque sino afecta el bolsillo”. En ese sentido señala que en el caso de la bomba en Los Domínicos, los conductores, el personal de seguridad y los jefes de estación, volvieron a trabajar al otro día: “cero preocupación por esos trabajadores”, dice.

Para Felipe, también conductor, el problema también está relacionado con la implementación de Transantiago: “hay un cambio claro entre pasar de 300 mil pasajeros a dos millones y eso obviamente repercutió. Pero no se tomaron las medidas adecuadas”. Sin embargo, también está de acuerdo en que el tema ha empeorado en los últimos años: “antes con las fallas técnicas eran cinco minutos, no pasaba nada, se juntaba un poco de gente y salía, pero ahora si falla un tren genera un desastre en su entorno cercano y luego repercute en toda la línea. Evacuar 1600 personas en una estación y después hacer una maniobra, con todo el problema de que te escupen, te garabatean, es un estrés bastante fuerte”. Además, asegura que el tema de los bombazos y las continuas alertas también ha influido en la calidad del trabajo y en “la tranquilidad con que nosotros llevamos nuestra función. Ahora uno piensa que es mejor que se te tire una persona que encontrarse con un servicio parcial o una alerta de bomba que tú no sabes lo que va a ocurrir. Porque tenemos un procedimiento claro cuando se te tira una persona, pero en caso de bomba, que la operación se trastoca y hay una falla o un tema operativo es muy delicado de tomar, ahí está el problema”.

A Fabían, conductor y presidente del sindicato Nº4, le tocó ingresar a la estación Plaza de Maipú mientras el Gope desarrollaba un operativo. El tren que conducía había sido evacuado en Santiago Bueras, pero de todas formas recibió la instrucción de continuar con su labor: “Es bastante desagradable en realidad. Con una fácil deducción uno sabe que si está el Gope es por una bomba o algo similar. Si evacuan a todos los usuarios y los trabajadores, ¿por qué a nosotros no? Y no son sólo conductores, son supervisores, asistentes de terminal. Porque a lo que te expones es a la famosa ruleta rusa. Puede o no ser una bomba. Uno llega al terminal, hace una maniobra, llega el otro conductor para llevarse el tren y uno se va por el andén con la bomba quién sabe donde”. Fabían dice que la empresa aún no les hace llegar un protocolo, “no hay un plan específico que se haya generado igual para todos, a pesar de todo este tiempo que han habido indicios de bomba. No hay u procedimiento para todos donde no queden dudas. Elías, también conductor, dice que hace tres años no se realizan los entrenamientos de seguridad que debieran ser todos los años.

Felipe incluso se ríe cuando cuenta sobre la vez que pasó con un tren con pasajeros por la Línea 1 mientras el Gope realizaba su labor: “Imagínate que Carabineros está con sus trajes y todo, y tú pasái casi que saludando con tu tren. A mí me pasó en Baquedano, estaban con la burbuja, con todas las cuestiones del Gope, y uno tiene que pasar con toda la fe”. Eugenio, por su parte, recuerda sobre las medidas que Metro tomó cuando se encontró un paquete sospechoso en la estación Manquehue: “Lo hacen ir hasta Los Dominicos, son dos estaciones. El tren va vacío, pero con un paquete sospechoso. Y del otro lado seguían cruzando otros trenes con pasajeros. Y además el conductor llevando el tren. ¿Cómo es posible que se tomen esas medidas? Expones a todo el mundo”. Dice además que ya no se pueden tomar las cosas con tanta ligereza: “Antes uno podía pensar que lo más probable es que no pase nada, pero ahora no puedes tomarlo así. Si ya han explotado dos, ¿cómo sé yo que esta no? Hay que reaccionar como si todas las alertas fueran reales”. César Palma, conductor agrega que “si el mismo gobierno ha salido a decir que esto es un atentado terrorista, es una realidad. No es un tema de supuestos atentados”.

Según relata Eric, entre bombazos, evasión y fallas eléctricas, los trabajadores “están siempre con cierta inestabilidad. Siempre con la presión de que algo puede ocurrir: un bombazo, un suicidio. Y yo diría que más que exigidos, que lo estamos, yo diría que los trabajadores del metro están más vulnerables, porque de alguna manera en este ultimo mes se ha roto la fe pública del usuario con el Metro”.

A esto se suma los problemas que han tenido algunos conductores con las escotillas de escape, las que sirven para que los trabajadores puedan salir a la superficie en caso de emergencia. Ya en dos oportunidades las han encontrado soldadas. César Palma, resume que “la sensación que tiene el trabajador hoy en día es de inseguridad. Si te hacen hacer un protocolo donde tú vas a proceder al terminal y después tienes que salir y no saber si la escotilla está bien o está mal”.

Palma explica que el tema de la seguridad no es sólo importante para ellos, sino que piensan en los usuarios, y por eso quieren que la empresa aumente los estándares: “Nosotros tenemos la idea de que dentro del tren también puede ir nuestra familia. Esa es la cultura que tenemos. Que dentro de un tren puede ir un familiar tuyo, entonces tienes que cuidarlo. Creo que esta gente (los ejecutivos) no tiene la misma cultura, ven solamente números”.