ARCHIVO Entrevista a Matilde Pérez: “El gobierno entrega plata para puras huevadas”

Tras el fallecimiento de la destacada artista Matilde Pérez, la recordamos con esta entrevista publicada el 5 de marzo de 2009 en The Clinic. “Nunca he admirado a ningún artista chileno, porque siento que siempre andan en las mismas. No hay aportes nuevos. A los chilenos les hace falta pensar y crear”, afirmaba en ese entonces Pérez.

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Es una de las artistas más rebeldes y provocadoras. Entrevistarla es aguantarse que cada rato te mande a la punta del cerro. Matilde Pérez comenzó como pintora figurativa, junto a la llamada Generación del Cuarenta, un movimiento central en la plástica chilena en cuyas obras abundan los paisajes y naturalezas muertas. Luego aprendió técnicas del mural y se interesó por la simplificación de las formas. Hoy, a los 92 años, sigue produciendo. Viene llegando de Cuba, junto a la delegación que acompañó a Bachelet, donde se montó una retrospectiva de su trabajo. A pesar de los homenajes, se mantiene alejada de los círculos artísticos nacionales, a los que desprecia, igual que a la prensa. Aquí se explaya sobre “los tontos huevones” que abundan en la política y el arte chilenos; y sobre las dueñas de casa, a quienes aborrece por sobre todas las cosas.

¿Cómo estuvo el reconocimiento que le hicieron en Cuba?
-Lo pasé bien. La gente cubana es cariñosa, más comunicativa que acá. Pero su nivel artístico no es muy bueno, porque ha estado encerrados. No es mucho lo que tienen para mostrar. Pero no me preguntís nada más de eso, porque soy lo más volada que hay.

¿Usted se fue en el avión con la Presidenta?
-No. Iba a ir en el mismo avión, pero no sé por qué ella llegó antes y me cambiaron a otro. ¡Una falta de respeto! En todo caso, yo no tengo nada qué ver con la Presidenta ni con Fidel. A mí la política no me interesa. Los de derecha siempre hacen cosas para no moverse de su sitio y los de izquierda se hacen los lesos.

Cuando usted estaba allá Fidel Castro pidió mar para Bolivia, ¿Qué le pareció eso?
-No sé ni me interesa. Fui a Cuba a conocer la isla y  me da lo mismo si Bolivia quiere mar. Quería estar allá y como me invitaron, ¡ni tonta!  No sé para qué me preguntas cosas que yo ni siquiera sé.

¿Que le parece el nivel cultural de los cubanos?
-Tienen mejor educación que nosotros, pero no les sirve de nada porque no tienen libertad. Cuando no hay libertad, no se puede funcionar mucho. Tener más educación no significa  necesariamente que te va a funcionar mejor la cabeza.

ARTE CINÉTICO

A mediados de los ’50 usted fue parte del “Grupo Rectángulo”, el primero donde los artistas visuales se alejaron del sentimentalismo que caracterizaba a las obras de entonces. ¿Qué significó para usted integrar ese grupo?
-¿Para qué le metís tanto grupo a la cuestión? No, ¡qué lata! Éstas leseras las he dicho tantas veces. Y, además, ese grupo no fue pionero, fue medio pionero nomás. Para mí no significó nada ser parte de él. ¡Nada! Y sabes qué más, lo formamos porque estábamos chatos de las naturalezas muertas, queríamos que el arte fuera más pensante y serio. ¡Y también queríamos hacer el arte más dificultoso para que no le llegara a todo el mundo! Entonces, armamos un cuento con eso. Pero es historia pasada y qué lata que preguntes eso.

Luego, a principios de los 60, se va de Chile a probar suerte a Francia donde toma contacto con Vasarely.
-Vasarely sí es importante en mi historia. Pero esta gente no habla mucho. Los artistas importantes hablan mínimo. No les interesa hueviar. No están para hablarle al mundo y para que después las leseras salgan en la prensa. No les interesa para nada. Si uno no los capta como ellos son, no consigue nada.

¿Y usted que consiguió?
-No mucho. No me hizo clases. Yo para esa gente era una tonta más, que andaba por ahí dando vueltas y Vasarely no le iba a hacer clases a una  tonta. Conversó conmigo que es muy distinto a enseñar. Y lo que sí hizo, y que fue muy importante, fue invitarme a su taller, en el sur de Francia. Estuve como dos o tres días alojando ahí. Pero yo ya sabía a lo que iba, así que no me sorprendió nada. Pero, oye, es muy difícil esta gente. Es mucho más difícil de lo que tú crees, porque es más interesante.

Usted partió en el arte figurative y terminó en el arte cinético.
-Como todos los pintores partí del natural, me aburrí del natural y empecé a cambiar y al final llegué al arte cinético.

Usted es una pionera en el arte cinético…
-Bueno, sípo. Si no hay más. ¿De adónde van a sacar?

¿Por qué el arte cinético no ha tenido repercusión en Chile?
-Porque la gente es tonta y no entiende nada. No saben qué decir frente a un cuadro cinético. Por eso no ha tenido la repercusión que debería tener. Pero a esa gente la mando a la mierda. Oye, pero no escarbís tanto. Te vai a aburrir de hacerme preguntas.

No, para nada.
-Nunca son entretenidas las entrevistas. Cómo van a ser entretenidas. Los periodistas escriben tanta tontera. Uno dice puras tonteras y los periodistas repiten todas esas leseras. La repetición es lo que me carga. ¡Me carga! Por eso no estoy ni ahí con leer los diarios y leseras. Pero pregunta lo que querai y tú busca cómo podai y saca lo que podai…

Usted dice que la gente poco o nada entiende del arte cinético. ¿Por qué pasa eso?
-Te voy a explicar con peras y manzanas: El arte cinético viene de movimiento. Ahí está todo dicho. Si querís saber por qué es movimiento, es porque viene del cine, de la película, de la foto. Y no estoy ni ahí con entrar a explicarte más tonteras. La gente que no sabe qué es el arte cinético es porque es muy tonta o es huasa. Y no me gusta que me pregunten por mi trayectoria ni por el arte cinético, porque eso todos lo saben. ¡No me voy a poner a explicarle a los tontos lo que no saben! La gente quiere todo y no hacer nada. ¡Es una lata! Hazme preguntas interesantes, no leseras.

Ok. Cómo describiría su proceso de creación. Usted fue la primera en realizar, antes de la llegada de la computación a nuestro país, un sistema eléctrico para que las luces se programen, se aprendan y se apaguen y, con ello, generen un movimiento. Todo un patrón de formas.
-Bueno, ya te dije que hacía arte ci-né-ti-co… entonces me fui metiendo por ahí y entendiendo más. No fue nada complicado, aprendí altiro. Pero no te voy a decir mi proceso de creación, porque es mío y no tengo por qué decírtelo. No me gusta cachiporrearme de mi forma de trabajo. Muchos artistas hacen eso y lo encuentro una estupidez.

En sus obras usted juega con el espectador. Sus trabajos invitan a seguir un movimiento en un juego con la realidad y objetividad. Esto se lo propuso desde siempre, ¿cómo se fue dando este juego?
-Las cosas no suceden porque uno se las proponga, suceden no más. Empieza por entender eso. Tú primero naces, después madurai y de viejujiza te ponis más pensante. No es que yo haya estado toda la vida en esta lesera, poh. Antes estaba buscando otras cosas, buscando cómo entender el mundo que quería hacer. Y no me preguntís qué mundo quería hacer, porque eso ya te lo estoy diciendo, es cosa de que repitai, nomás.

Usted en los ochenta donó un mural al centro comercial Apumanque. ¿Le molestó que lo sacaran de un día a otro?
-¡Me importa un rábano! Con tal que no lo boten, me da lo mismo.

CIRCUITO ARTÍSTICO

Usted ha dicho que no está ni ahí con el circuito artístico chileno y prefiere mantenerse alejada porque algunos artistas se han reído de usted.
-A ver, oye, espérate, ¿a qué le llamas circuito artístico? ¡No existe! Son puras banalidades y cosas huecas. ¡Noooo te metai en las huevadas esas! Deja a los tontos huevones en su círculo artístico. Busca donde hay pensamiento. Yo no estoy ni ahí con estar en la tontera.

¿Que piensa del nivel del arte chileno actual?
-Nunca he admirado a ningún artista chileno, porque siento que siempre andan en las mismas. No hay aportes nuevos. A los chilenos les hace falta pensar y crear, y mientras no lo hagan, no va a pasar nada. No hay personas interesadas en hacer arte en serio.

¿Cómo cree que lo ha hecho Paulina Urrutia como Ministra de Cultura?
-Es gente que no sabe mucho. Le dan la peguita para que esté en un puestito cómodo, pero no ha hecho nada por el arte. Me parece pésimo que los artistas tengan que recurrir al Fondart. Lo hace todo más difícil y se transforma en una pega de oficinista. Tenís que aprender a llenar papeles y más papeles. Y el proceso creativo, no tiene nada qué ver con eso. El Gobierno entrega plata para hacer puras huevadas. ¡Y he visto cada huevada!

Nelly Richard critica que la cultura que promueve el gobierno se agota  en el espectáculo. ¿Qué piensa de eso?
-No me gusta la Nelly, es muy revoltosa. Le gusta encontrar todo malo. Está mal ella. Y además, me cargan los críticos de arte, porque se creen con el derecho de opinar sobre una obra y algunos ni siquiera se saben lavar el poto. Justo Pastor Mellado, por ejemplo, es más o menos nomás. Es demasiado pretencioso. Ellos, como vacas sagradas del mundo artístico, son unos huecos. Nada más.

Usted siempre ha sido una artista bajo perfil y eso ha hecho que su obra no sea tan conocida acá.
-Sabe nunca me ha interesado el perfil. A las tontas hay que dejarlas con los perfiles. Yo nunca he sido una tontita que anda detrás de la fama. Yo sólo me he dedicado a trabajar y si me llega, me llega y mil gracias. Por eso no me interesó cuando me nominaron al Premio Nacional de Arte. Lo único que quiero es que a la gente le dé rabia al ver mis trabajos. Si no pasa nada, ¿qué huevada estamos haciendo acá?

MUJERES TONTAS

Usted siempre ha sido una mujer rebelde. Dejó a su esposo para irse a Francia y ha dicho que “las dueñas de casa son tontas de capirote” ¿Que tipo de dueña de casa era usted?
-¡JAMÁS, PERO JAMÁS, HABRÍA SIDO UNA DUEÑA DE CASA! ¡Son unas estúpidas! ¡No sirven para nada! No son pensantes, no son seres que hagan algo por su vida. Hacen sólo lo que el marido quiere. Nooo, por favor. No me metai en esa encrucijada tan mínima. Yo nunca hice eso con mi marido. Siempre fui una mujer pensante y nunca una dueña de casa. Para mí las dueñas de casa son la NADA.

¿Qué piensa de los jóvenes de hoy?¿Ha visto la moda de los pokemones, del ponceo?
-Todas esas cosas raras, como los ponceos y sobajeos, me cargan. ¡No estoy pa sobas. En mi tiempo los jóvenes eran más aterrizados y más pensantes. Claro que también se ponceaba, pero en privado. Ahora están preocupados de mostrar el poto en la calle y en la tele. Eso es bastante estúpido. Y no hay que preocuparse de esas tontas que muestran las tetas y el poto en la tele, dejémoslas  tranquilas. Perdemos el tiempo. Hay que preocuparse de la gente que piensa.  Mira, yo tengo 92 años y soy una vieja que funciona todavía. Estoy bien parada y me emputece que todavía haya gente tarada en este país.

¿Y su juventud cómo fue?
-Como la de todos. Tontita, andando pa arriba y pa abajo. Quería desde siempre ser pintora y me dedicaba todo el tiempo a eso. No andaba preocupada de los hombres ni de otras huevadas. Lo único que quería ser artista y lo tuve claro desde los cinco años de edad. Como mi mamá se murió cuando era chica, mi papá se hizo cargo mío. No tenía idea de jota, pero al pobre no le quedó más remedio que aceptarme con mis chifladeras.

¿Estuvo al tanto de la polémica generada por la prohibición de la pastilla del día después?
-Nooo. Nunca me han interesado esas cosas. No me llega eso. ¡Qué me importa a mi eso! La que quiere tomársela, que se la empine y la que no quiere, no se la empine. Y si la prohíben por abortiva, está bien, porque protegen a mucha gente. Me da lata hablar de estas cosas tan ínfimas, tan rasquientas, tan míseras. Ni siquiera me interesó el tema, cuando aparecieron las pastillas anticonceptivas en los sesenta. Yo nunca me liberé tomando una pastilla, como muchos dicen que  pasó con la mujer. Mi cuerpo siempre ha sido sagrado y no estoy pa discursos femeninos para las tontas

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