Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Reportajes

Nicolás Radic, el pintor hiperrealista que retrata la Tierra vista desde el espacio: “Yo no estoy mostrando mi visión del mundo, así se ve el mundo”

Con un estilo hiperrealista reconocible tras dos décadas de carrera, gracias a obras que vuelven gigantes a papeles celofán o espirales de juguete, Nicolás Radic ahora presenta una exposición completamente distinta: "Perspectiva" presenta cerca de 40 pinturas que recrean famosas fotos de la Tierra vista desde el espacio. Pasó por el Congreso Futuro y ahora aterriza en el Centro de Extensión UC; el pintor cuenta a The Clinic que comenzó a hacer los cuadros casi como un secreto, por el placer de pintar, hace cinco años, y que todo fue creciendo. Un montaje que invita a reflexionar sobre nuestro lugar en el universo y que se aleja del cerrado mundo del arte contemporáneo. "Es para todos. Cualquier persona independiente de donde venga y qué es lo que haya estudiado y lo que haga, puede disfrutarla", dice.

Por 16 de Mayo de 2026
Carlos Rodríguez
Compartir

Obras de Nicolás Radic (42) adornan las paredes de su taller: sendos cuadros hiperrealistas de objetos cotidianos que, en su enormidad, se vuelven casi abstractos. Hay coloridos espirales de juguete, o celofán, o papel aluminio metálico. Enormes. Casi reales. Son una muestra de las pinturas que lo han hecho uno de los favoritos de los coleccionistas locales. Virtuoso en técnica, tiene también una estética con la que ha recorrido un camino de dos décadas, hasta convertirla en algo fácilmente reconocible en el panorama de arte contemporáneo chileno.

Pero hoy, esta mañana fría, Radic habla entusiasta de dos cuadros muy distintos, que posa con cuidado en atriles: está la famosa imagen de 1968 de la Tierra fotografiada por primera vez a color por los tripulantes del Apollo 8. El ser humano nunca antes había visto nuestro planeta así. Radic pintó la fotografía de manera minuciosa y -usando Google Earth- le agregó las estrellas.

La otra pintura es la imagen del fin de la era de los transbordadores de la NASA, de 2011, con la nave marcando un camino de vapor entre las nubes.

Resguardados con marcos antiguos que contrastan con las pinturas espaciales, son parte de una serie que hoy tiene 42 pinturas y que Radic lleva trabajando por cinco años, agrupadas bajo el nombre de “Perspectiva”. Son todas imágenes de la Tierra, tomadas de famosas fotografías de travesías espaciales, pintadas con el estilo hiperrealista. Un juego al ojo del espectador y a su sensación de proporción dentro del universo.

El año pasado llevó la exposición al Museo Palacio Vergara de Viña y, este 2026, fue parte del Congreso Futuro (hay una nota de prensa que dice en su título que el artista “se robó las miradas del evento”). Ahora, estará desde el 20 de mayo en el Centro de Extensión UC, para en unos meses más, emigrar al MIM.

El montaje de “Perspectiva” en el Museo Palacio Vergara, en 2025. Cortesía Nicolás Radic.

“La primera vez que hice un cuadro de la Tierra, fue un cuadro que hice para mí”, cuenta Radic, rodeado de sus brochas, libros y materiales. Cuenta que quería recordar por qué le gusta pintar. Que le daba vueltas la idea del planeta visto desde afuera. Que quería, a ratos, escapar de su propia técnica de pintura.

“Pero como que uno se empieza a poner reglas, de que las obras no se entrometan en la línea que uno va llevando como artista”, explica. “Entonces dije, bueno, lo voy a hacer para mí y lo voy a tener en mi taller y casi que lo voy a guardar cuando alguien venga. Hice el primero y me gustó mucho. Dije, bueno, pero en realidad hay tantas miradas del planeta. Voy a hacer otro para mí. Y otro y otro y otro y otro”.

Así, se sumaron los 42. “Toma cinco años y los pinté entre medio, como si fuera un secreto”.

Estas obras, dice, no están a la venta.

Una mirada desde fuera de la Tierra

La exposición “Perspectiva” está pensada para ser una de –casi eterna– itinerancia; en las paredes no hay descripciones de la técnica o el tamaño de la obra, sino que de la distancia del Sol a nuestro planeta, o datos científicos o curiosos sobre la exploración espacial. Hizo las gráficas en papel milimetrado para guardar proporciones. Tuvo que, básicamente, estudiar ciencia. Tiene un video, donde Radic dice que comenzó el trabajo solo por el placer de pintar y luego se transformó en algo más complejo. ¿Hubo un momento en el que Radic dijera, esto se salió de las manos? “Bueno, es que lo he estado disfrutando mucho”, contesta.

No han pasado ni cien años desde que el hombre pudo ver a la Tierra desde el espacio. Y cambió todo, a mucha gente le dio un sentido distinto de pensar quiénes somos, cuántos somos. ¿Qué te pasa a ti en este constante trabajo de mirar la Tierra desde afuera?

—Bueno, es muy importante, porque es como una especie de meditación y es como un cable a tierra. Todo el tiempo de decir ‘wow’. Independiente de todas las cosas que estén sucediendo alrededor mío o en la ciudad, el mundo, es una maravilla de que esto esté sucediendo, este lugar, el espacio vacío.

Hay un planeta y sucede toda esta complejidad. Entonces pensar en eso constantemente hace reflexionar mucho de la importancia de las preocupaciones, de cómo disfrutar la vida.

Por eso la exposición se llama ‘Perspectiva’. Tampoco es como tan original en ese sentido. Pero apela a eso: es cómo la gente va a la exposición y toma perspectiva.

De repente a uno no se lo explican tan bien cuando crece. Pero el hecho de entender dónde estamos cambió el mundo a niveles muy, muy complejos. Quizás como que ya entran términos de religión, política, de muchas cosas. Antes de entender bien dónde estábamos en el universo, en el sistema solar, cómo funcionaba, había muchos poderíos en torno a qué es lo que es lo más importante dentro del planeta. Después nos damos cuenta que simplemente es un planeta más y cambia la visión del mundo.

Nicolás Radic en su taller, con algunas de sus pinturas. Foto: Carlos Rodríguez – The Clinic

—Todo este trabajo está basado en fotografías, cada una tiene su historia. Para los pintores hiperrealistas siempre está la duda: ¿por qué vale la pena hacer esta pintura si yo tengo la foto?

—A ver, yo creo que obviamente siempre existió esta duda entre fotografía o hiperrealismo. Desde que se inventó la fotografía genera este problema. La historia sola ha demostrado que la fotografía y la pintura pudieron convivir juntas y no pelearse.

La pintura se ha mantenido y hay un acto humano de desarrollar un trabajo y un oficio, que las personas pueden sentirlo de una manera demasiada distinta a la fotografía: la pintura te invita a tomar distancia, mirar, contemplar, pensar hay alguien que hizo esto, por qué alguien hizo esto. Genera otro tipo de expectación.

Hay que pensar una cosa que es muy loca: yo tengo tres hijos ahora y ya van al colegio. En todas partes del mundo, todos los días del año, los niños pintan. Es lo que más hacen. Van al colegio, pintan, llegan a la casa, pintan, pintan, pintan. Es muy increíble que esa sea una actividad tan humana, pintar.

Y la primera cosa es que, claro, yo quiero pintar. Entonces, independiente de que yo pudiera lograr un resultado con fotografía similar, yo quiero pintar y el resultado es muy distinto, porque hay una interpretación. Obviamente que se ve muy parecido a la fotografía. Yo soy fiel a eso, en esta muestra sobre todo.

Pero también aparecen otras cosas, uno genera otras composiciones. Las fotografías del espacio no tienen estrellas, porque la Tierra brilla mucho y las fotografías se sacan de alta velocidad, entonces no alcanzan a aparecer. Yo pinté las estrellas, las estrellas más representativas. Y después añadí algunas de fondo para profundidad, porque el espacio está repleto de estrellas. Están ahí, independiente de que no las veo, sé que están.

El hiperrealismo de Nicolás Radic en tiempos de IA

Radic ha montado su nueva exposición justo al momento en que comienza otra carrera espacial, con el mundo aún maravillado de haber visto las imágenes tomadas por la tripulación de Artemis II. No importa si es 1968 o 2026, pareciera que nos seguimos sintiendo niños cuando vemos la Tierra vista desde el espacio.

“La diferencia muy grande es que ahora la gente lo puede ver muy inmediato. En cambio la imagen del 68 tenías que verla en el diario”, dice el pintor. “Yo encuentro que las imágenes que hay anteriores también son espectaculares, independiente de la resolución. Hay imágenes espectaculares de la Tierra hace muchos, muchos años. Yo igual complemento un poquito, le pongo un poco más de detalle, cuando están muy borrosas”.

Los cuadros de Radic en el Congreso Futuro. Cortesía Nicolás Radic.

—En esta época, la IA puede crear imágenes que parecen reales en 30 segundos. En una exposición con hiperrealismo, igual es hermoso ver cómo la gente se acerca al cuadro, físicamente, y dice ¿cómo habrá pintado esto? Tiene esa fascinación.

—Siempre el realismo ha tenido esa conexión con el público, ¿cómo es posible que alguien pueda pintar de esa manera? Entonces siempre está ese enganche que la gente disfruta mucho, porque dice qué bonito que alguien, una persona igual a mí, trabaja esto y con este nivel de detalle y una dedicación. La gente lo percibe al tiro y lo disfruta muchísimo.

En comparación con la IA, ¿qué pasa? Me preocupa muchísimo que las personas no lo valoren, el trabajo.
En mi carrera yo he disfrutado mucho el hacerlo a mano y la gente ha apreciado mucho que yo haga las cosas a mano, entonces entiendo el valor que le otorga a las personas.

Y nunca he sentido eso con la IA. Es un tema que está en todos lados, pero como que nadie realmente está admirando a alguien por usar IA. Entonces es como extraño, como que se perdía una magia, ¿cierto?

—La serie de cuadros de “Perspectiva” no está a la venta, a diferencia de tus otras obras.

—Tiene que ver con esta idea de que uno llega a una media carrera, 40 años, qué sé yo, y empieza a pensar, bueno, qué cosas quedan. Hay muchos artistas, entonces uno empieza a pensar, bueno, qué voy a dejar. ¿Y cuál va a ser mi sello, cómo voy a armarlo?

Todos mis cuadros se han movido, se han vendido, se han expuesto, no los tengo, solo algunos están en mi casa. Encontré interesante pensar en esta colección del planeta Tierra para la gente, para el público, para poder mostrarlo durante años y para dejárselos a mis hijos, que son los que más van a pensar en uno cuando uno ya no esté.

Y ojalá se mantenga junta. Esta es una exposición social. El arte contemporáneo necesita cierto nivel de educación para poder apreciarlo, de repente hay cosas que son muy extrañas, entonces uno tiene que más o menos entender el arte, cómo evolucionó el arte para poder disfrutarlo realmente.

Pero acá es algo distinto: esta muestra es para todos. Cualquier persona independiente de dónde venga y qué es lo que haya estudiado y lo que haga, puede disfrutar de la muestra porque es el planeta Tierra, porque puede apreciar el realismo, ver el planeta Tierra a distintos ángulos, aprender sobre las cosas que yo escribí, que son sencillas, para todo público y lo puede disfrutar de manera muy plena.

Los pintores y los artistas en general siempre muestran su visión del mundo, pero acá yo no estoy mostrando mi visión del mundo: así se ve el mundo. Y todos durante la muestra empiezan a pensar en ellos, no en mí. Piensan en ellos, piensan en cómo es su relación con el planeta.



Notas relacionadas