Un pelusón creativo quiso mostrar la forma más dura de la aglomeración de personas en el Metro y no halló nada mejor que exponer su humanidad para alegrar el regreso a casa. Menos mal que ya habían desistido de la norma antibultos.
Un pelusón creativo quiso mostrar la forma más dura de la aglomeración de personas en el Metro y no halló nada mejor que exponer su humanidad para alegrar el regreso a casa. Menos mal que ya habían desistido de la norma antibultos.