bachelet A1

“Recibí tortura sicológica esencialmente, y algunos golpes, pero no me ‘parrillaron’ (tortura mediante aplicación de golpes eléctricos)”, fue parte del emotivo relato de la Presidenta Michelle Bachelet, anoche en el programa de Chilevisión “Yo… el que no conocías”, donde contó a Ivan Núñez acerca de su detención en Villa Grimaldi en 1975 y la relación que tuvo con un dirigente del PS, que se transformó en detenido desaparecido.

La Jefa de Estado dijo sentir que “tuve suerte comparada con tantos otros, y muchos de ellos murieron”.

Reconoció que “al comienzo tenía mucha rabia, un dolor infinito (…) Sentía indignación. No me hubiera imaginado en ese momento dialogando con personas con las que después fui capaz de dialogar”.

También recordó a su padre, el general de la FACh Alberto Bachelet, quien murió en prisión. “El y mi madre me entregaron valores y principios”.

Otro momento emotivo del relato fue cuando recordó a su pareja, el dirigente del Partido Socialista Jaime López Arellano, quien desapareció en esa misma época.

“Me encantaría saber lo que pasó realmente con él: si está desaparecido, si está muerto, si está en algún otro lado”, expresó.

También contó que cuando se fue exiliada a Alemania recibió una carta de él.

“Él estando preso asistió a un ‘punto’ (lugar de reunión) con un personaje del PS. Hablaron un montón de cosas, pero bajo cuerda él le pasó una carta para mí, que me llegó afuera. En la carta me escribe de tal manera que me dice que está preso”, explicó.

La Jefa de Estado tampoco evitó referirse a  las versiones que circularon sobre lo que pudo pasar con López Arellano.

“Una es que él, producto de la tortura, habría entregado nombres. Sin embargo, él vivió en casas de gente cuyos nombres no entregó”, dijo.

También relató que “otra gente dice que él entregó ciertos nombres porque le dijeron que si no lo hacía, me iban a matar a mí y a mi mamá en el extranjero (…) otros dicen que se le achacan a él informaciones que habían entregado otros”.

“Más allá de eso, fue muy duro para mí porque yo tenía este tema del deber; porque era joven, y probablemente cuando uno es joven es mucho más de blanco o negro, y lo viví como una traición personal y a ‘la causa'”, reconoció.

“Hoy lo miro con una mirada más madura. Sin duda tengo reconciliada esa etapa”, confesó Bachelet.