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La Corte Suprema de Chile condenó hoy al general retirado chileno Manuel Contreras a diez años y un día de prisión por el secuestro calificado de tres opositores a la dictadura de Augusto Pinochet que desaparecieron en la Colonia Dignidad en 1976, informaron fuentes judiciales.

Con esta condena, quien fuera el jefe de la DINA, quien fuera el jefe de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional), la policía secreta de Pinchet, sumó penas por 416 años de prisión, tras ser condenado en decenas de juicios por violaciones a los derechos humanos.

Junto con Contreras fueron condenados el excoronel Carlos López, también a diez años y un día, y el exsubprefecto de la Policía de Investigaciones Eugenio Fieldhouse, este último a cinco años de cárcel en calidad de cómplice.

El fallo se refiere a la desaparición de Juan Maino Canales, Elizabeth Rekas Urra y Antonio Elizondo Omaechea, detenidos por la DINA el 26 de mayo de 1976, torturados primero en el centro clandestino Villa Grimaldi, en Santiago y trasladados posteriormente a la Colonia Dignidad, a 380 kilómetros al sur de Santiago, donde se pierde su rastro.

Elizabet Rekss, esposa de Antonio Elizondo, estaba embarazada de cuatro meses al ser secuestrada y los tres pertenecían al partido de centroizquierda Movimiento de Acción Popular Unitaria (Mapu), que integró la Unidad Popular, la coalición que respaldó al gobierno de Salvador Allende.

La Colonia Dignidad fue un enclave de antiguos nazis alemanes que fue utilizado por la dictadura de Augusto Pinochet como cárcel, centro de torturas y exterminio de prisioneros políticos.

No obstante, el máximo tribunal chileno revocó el fallo absolutorio dictado en primera instancia por el juez especial Jorge Zepeda y absolvió a los miembros de la cúpula dirigente del enclave alemán Gerard Mucke y Johan van Den Berg, y al exagente de la DINA Rolf Wenderoth Pozo.

En la parte civil, el tribunal ordenó el pago de una indemnización fiscal de 90 millones de pesos (unos 150.000 dólares) a cada uno de tres familiares de las víctimas.

Durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), según cifras oficiales, unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado, de los que 1.192 figuran aún como detenidos desaparecidos.