Ex rector de U. Arcis, René Leal: “Habría que ser el peor de los imbéciles para lucrar en una universidad con tan poca plata”

René Leal -que actualmente realiza una asesoría de $2 millones a Arcis- afirma que la universidad se mantenía a través de un constante “bicicleteo” que consistía en factorizar los créditos de los estudiantes. Asegura, además, que las pérdidas se arrastran desde el 2000 y que no había plata ni para repartir té en la inauguración de año académico.

Marcha Arcis A1
Aunque dejó la rectoría de la Universidad de Arte y Ciencias Sociales (Arcis) en agosto de este año, en medio de una polémica por el uso de la tarjeta institucional con fines privados, el René Leal Hurtado sigue ligado a la institución a través de una asesoría externa por la que recibe un monto mensual de $2 millones. Este es uno de los principales trabajos que desarrolla en la actualidad el sociólogo que accedió a conversar con The Clinic Online para relatar su experiencia en la casa de Estudios que permanece en toma y está siendo investigada por una comisión especial de la Cámara Baja.

¿Cómo llegaste a ser rector?
De forma accidental. Soy doctor en sociología, trabajé para universidades norteamericanas y australianas, y llegué en diciembre de 2010 a ser director de la Escuela Latinoamericana de posgrado, ELAP. Estuve ahí hasta mayo de 2013. Estaba muy contento y la escuela creció conmigo, de tener 200 alumnos, llegó a tener casi 500.

Luego cayó el rector Carlos Margotta.
Sí, y ahí el directorio me propone asumir en medio de una toma. Esta universidad nunca ha sido muy tranquila y además tenía condiciones económicas muy ajustadas o precarias. La gente más antigua en la universidad dice que esto se arrastra desde el año 2000 más o menos, por las sedes que funcionaban en provincia sin una base sólida. Sin embargo, esto se administraba de forma regular a través de un bicicleteo. El vicerrector en diciembre de cada año se preocupaba de respaldar los créditos de los bancos con los CAE de los estudiantes porque la universidad estaba acreditada. Lo que hace explotar la crisis es que el vicerrector Orión Aramayo se niega al bicicleteo, y apuesta por un crédito grande del Scotianbak. El bicicleteo se hacía en agosto, luego otra vez con los CAE que llegaban más tarde y así se pagaban los sueldos.

No era lógico buscar una salida como un préstamo y evitar la factorización.
Claro, pero era irreal porque no teníamos espaldas para eso. Cuando Aramayo se va, cuando lo despedimos, vamos con Claudio Lara, presidente del directorio; el fiscal, Mario Cortés; y el nuevo vicerrector, Víctor Garrido, a reunirnos con los ejecutivos de Scotianbank y ellos nos dijeron que Orión Aramayo sí había solicitado un crédito por $2500 millones, pero que a diferencia de lo que él dijo -sobre que estuvo apunto de conseguirlo-, jamás el banco había autorizado dicho crédito, ni lo iba a autorizar porque no estaba ni el balance auditado ni el ajuste de personal, porque en el Arcis hay un funcionario por cada 10 estudiantes. Entonces nos dijeron que era una locura. Yo estaba por algo más simple: pagar nomás, porque la proyección de Aramayo era errada. Por eso nos fuimos a las pailas.

¿Por qué la universidad no tenía recursos para financiarse?
Porque era una universidad muy ajustada. Llegaba mucha gente desintegrada socialmente por el neoliberalismo, que rompe con el trabajo regular y con la educación, al privatizarla. Entonces hay muchos alumnos desintegrados que no podían pagar y, por ser una universidad más bien de izquierda, hay mucha gente becada, incluidos los funcionarios para que estudiaran en el horario vespertino. Además están todas las becas de derechos humanos. La universidad nunca se ajustó bien a lo que tenía que pagar.

¿La situación era evidente desde hace mucho?
Al menos cuando yo fui rector siempre vi carencias. No había recursos para un cóctel después de un seminario; en la inauguración del año académico no se servía ni una taza de té. Había muchas carencias y había muchos estudiantes de escasos recursos.

EL PC
La comisión investigadora de la Cámara se ha concentrado en si estaba o no metido el PC en la administración. ¿Qué viste tú?
En la universidad antes de que yo llegara había un directorio integrado por personalidades del mundo político e intelectual. Los más fuertes eran los representantes de ICAL y de Marambio. Marambio se retira y queda el ICAL, representado por figuras del PC. El año 2013, producto de la toma en la que se va Margotta, el directorio planteó que ICAL se quería salir del Arcis, porque había hecho una inversión, puesto recursos en Arte por ejemplo, y era muy mezquino para ICAL que no hubiera ningún reconocimiento a lo que ellos habían aportado. La toma misma era muy anticomunista y por lo tanto estaban en un lugar donde no eran queridos. Por eso deciden salir de ahí. Había también en el ambiente que estaban por entrar al Gobierno y el PC no podía estar en una universidad privada.

Entonces el PC estaba.
No como partido. El ICAL se va, por ejemplo, porque se había generado un ambiente anticomunista que se sentía en las tomas, había un creciente anarquismo y gente que creía que estos gallos del PC tenía la culpa. La UDI se aprovecha de esta cancha y es como el ladrón detrás del juez, porque qué hicieron ellos con Pinochet. Bueno, había mucho anticomunismo en Arcis. El enfrentamiento entre anarquistas y comunistas ahí es cotidiano.

¿Y el ICAL se va por eso, creían que tenían un trato injusto?
Sí, ellos sentían eso. Que ellos trataron que este proyecto sobreviviera, porque el proyecto se habría muerto si no hubiera ingresado el ICAL y Marambio. Cuando vino la decisión de despedir a Aramayo se genera además un boicot donde van a acusarnos a la CNA, a los bancos. Cómo va a sobrevivir una universidad con un boicot comunicacional, de los bancos, del Mineduc, de la CNA. Salen Aramayo y Weibel a decir: cómanse esta universidad, háganla pedazos.

La gran duda es si hubo o no lucro en Arcis a través la Inmobiliaria.
No sé cómo se podría haber lucrado, si apenas alcanzaba para pagar los sueldos y funcionar. La Universidad se acreditó dos veces, fue auditada. Habría que ser el peor de los imbéciles para lucrar en una universidad con tan poca plata.

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