Testimonio de Felipe Avello: Yo estudié en la Universidad del Desarrollo

AVELLO TITULO Yo estudié en la Universidad del Desarrollo, UDD, pero en la sede de Concepción. Fui uno de los alumnos fundadores, años después abrió la sede de Santiago. En la UDD cursé la carrera de Periodismo, egresé y me titulé en 1997. No recuerdo haber tenido amigos, y si los tuve, no los conservé, y con respecto a los contenidos académicos, no me acuerdo de nada, y si es que aprendí algo, lo olvidé. Entré en 1992 por recomendación de mis papás. Yo vivía en Concepción, tenía 17 años y era flojo, inseguro, bromista y no tenía un pensamiento político marcado. Hoy, año 2014 mantengo la misma personalidad, pero ya no soy inseguro... ¿eso creo? Ja, ja, ja (una broma). En esa época yo no sabía qué tipo de universidad era la UDD. Recuerdo que en la entrada había una gigantografía con la cara de Joaquín Lavín invitando a matricularse, en la oficina del jefe de carrera, una foto de Jaime Guzmán saludando al Papa Juan Pablo II, y en la pequeña biblioteca, todos los libros escritos por José Piñera. El primer día de clases nos recibió el decano de la Facultad de Periodismo, Arturo Fontaine Aldunate (director del diario El Mercurio en el tiempo de la Unidad Popular), nos hizo clases Manfredo Mayol (director de la campaña del SÍ en el plebiscito de 1988) y Federico Valdés, el profesor de economía, en medio de su clase, nos contó que era católico y que tenía 10 hijos. Al día siguiente apareció el mismísimo Joaquin Lavín para hacernos clases y hablarnos de su gestión como alcalde de Las Condes. "Esta universidad tiene al parecer una marcada ideología", pensé para mis adentros ese día. Siempre he sido perspicaz. No recuerdo mucho más, todo esto sucedió hace ya 20 años. Me acuerdo vagamente que con unos compañeros vinimos a Santiago a ver a Guns N’ Roses al Estadio Nacional, que cerraron Enacar y que vi entero el mundial de EEUU 94; aunque fue un mundial muy malo, no me perdí partido. Me acuerdo con más claridad, que los miércoles iba a una discoteque llamada Habana Club; que tocaban "Chiquetere" y "El Meneito", y que los jueves tenía clases de redacción. Nunca iba, por eso hoy me cuesta tanto escribir. Redactar esta columna, por ejemplo, es difícil para mí, por lo cual no tengo una formación que es buena ya que no aprendí, lo que sí, es que bailo muy bien yo. Iba poco a clases, y cuando iba, al día siguiente siempre había prueba, entonces volvía a faltar. Regresaba a la semana siguiente y al otro día había que entregar un trabajo en grupo, y yo no tenía grupo, y nadie quería ser conmigo, entonces tenía que hacer el trabajo con el único compañero con el que nadie quería trabajar: Mario, un tipo muy buena onda pero con evidentes problemas de aprendizaje, y con algunos rasgos de lo que hoy se conoce como Asperguer. Me acuerdo que me iba a su casa a ver por televisión "Los Supercampeones". Yo tenía 20 años, Mario 31. Pero no todo fue malo. Una vez en un carrete, 1995 más o menos, me agarré a una compañera. No era muy bonita y sólo nos besamos, pero yo a todos les conté que le había hecho el amor en el baño y que al finalizar la relación íntima ella me había pedido que la orinara, petición a la que accedí. Lástima que no recuerde su nombre, si lo recordara la mencionaría, para limpiar su imagen, ya que nunca pasó tal cosa. Inventé todo para ganar popularidad entre mis compañeros y compañeras. Pero bueno, no me arrepiento, en ese tiempo era joven y como dije al comienzo, me gustaba hacer bromas. Egresé en 1997, seis años después de haber ingresado, con el título de "Periodista y Licenciado en Comunicación Social". No recuerdo si hubo fiesta, pero parece que sí.  
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