Ricardo-Traslaviña-FOTO_Alejandro-Olivares[1]

“Mi abuelo es palestino y mi abuela es gitana, así que imagínate la mezcla. Me decían el turco chico. En el colegio me sacaron la mierda; hasta el más penca me pegaba. Era mateo, tenía las mejores notas pero era súper tímido, era hueón. Me saludaba una mina y tiritaba como canasto de guatitas. Recién debuté en el ring de cuatro perillas a los 20, con la mamá de mi primer hijo. Creo que la timidez viene de la crianza, por ser sumiso y que a mi viejo nunca lo tuve cerca. Pero eso terminó a los 18, cuando me metí de guardia de discoteque.

Un día hicieron un show de strippers. Yo no tenía idea y ni siquiera sabía lo que significaba. Cuando vi llegar a los vedetos me parecieron raros, porque eran medios feos, chicos, guatones y bailaban mal. Hicieron un show malísimo y el dueño de la discoteque, que era súper amigo mío, me pasó la plata para que les fuera a pagar. Eran 35 lucas para cada uno. Ahí pensé ‘chucha, me saco la mierda toda la noche, peleando con cualquier hueón por 10 lucas, ¡y a ellos les pagan 35 lucas por 5 minutos!’ Ahí le dije a uno ‘oye, yo puedo hacerlo mejor que tú’. Después le dije a mi jefe que el próximo fin de semana bailaba yo. Me preparé toda la semana. Hice un disfraz de diablo que me costó más que lo que gané bailando.

Me carga ir al gimnasio pero de eso depende buena parte de mi pega. De hecho he tomado anabólicos para ganar músculos. Aquí tengo uno que no me tomé (y lo muestra). Este último tiempo he ido poco con toda esta cuestión de Onur. No puedo comer frituras, ni churrascos ni pasteles porque si lo hago me voy a la mierda.

Desde que soy vedeto se me ha hecho más fácil conocer mujeres. En un comienzo me descontrolé caleta. Me iba hasta con tres minas en una noche, pero después me tranquilicé. Conocí a mi primera señora a los 21, con la que tuve mi segundo hijo. De hecho, mis 4 hijos son de madres diferentes y las 3 últimas me conocieron como vedeto en una disco. Igual me pasaba el rollo de que querían estar conmigo porque era el mijito rico que bailaba.

No me gusta hacer desnudos pero, cuando te lo piden, hay que hacerlo no más. Una vez en el sur me estaba fumando un cigarro luego de haber hecho mi show y se me acercó una mina moralista que me dijo que se fue para la barra cuando empecé a bailar. Me tenía chato. Me dijo ‘pueblo chico, infierno grande’ y yo le respondí ‘o sea que te gusta el pico pero, por el miedo al qué dirán, te fuiste a la barra’.

De repente me han llamado para despedidas de solteras y me preguntan: ‘¿y hací’ algo más?’ Te la dejan boteando, no son directas pero es obvio que te están pidiendo tener sexo, huevá que me carga. Es ser muy básico, muy barato. Incluso quien era mi referente como vedeto, el Mafla, se mandó su sexo en vivo, pero yo no estoy ni ahí. Antes para mí era dios y ahora lo tapo con tierra. Es simpático el negro, me ha felicitado. Hoy toqué techo como stripper, estoy lleno de copas y medallas, incluso la última que gané se me olvidó sacarla del auto.

Este trabajo lo amo, me apasiona, cuando estoy arriba del escenario me siento Dios, pero abajo soy una persona más. Es una pega sacrificada y muy mal vista. Cuando cuentas que eres vedeto te miran en menos, porque muchos creen que somos prostitutos. Con lo de Onur me pasó algo parecido. Primero me decían que me parecía y yo no les creía hasta que me convencieron a ir al concurso del Morandé con Compañía. Cuando llegué al canal se volvieron locos conmigo. Se acercó a sacarse fotos hasta la Soledad Onetto, me llevaron al cathering y mientras veía una cola inmensa de dobles de Onur afuera del canal me decían ‘no te preocupís, si ya ganaste’. Todo iba bien hasta que el Kike Morandé me preguntó que hacía y le dije que era vedeto. ‘Ah, ya. ¡Que venga el siguiente!’, dijo, mientras por el interno le decían ‘no, Kike, a él no hay que botarlo’. Claramente me discriminó por mi trabajo. En todo caso me dio lo mismo porque seguí bailando. Antes de Onur yo era charcha. Una vez una señora desaforada me abrazó, me tapó en besos y me dijo ‘yo te amo, Onur’. Llegó a creer que yo era el verdadero, una locura.

Hay diferencias con los stripper hombres y mujeres porque, pa’ qué estamos con hueás, si los hombres somos mucho más calientes que las minas. Si la mina está gordita o mala, nos calentamos igual, mientras que las minas te miran de pies a cabeza. Nosotros ya estamos acostumbrados a que nos toqueteen, pero igual no entiendo por qué chucha les da por meternos los dedos en el culo. O en vez de tocarte, te rasguñan y te pegan. Una vez, bailando en el norte, una señora me la mordió (el pene) y me sacó un pedazo. Fue un dolor terrible, me dejó sangrando, pero pega es pega y seguí bailando.

En veredicto me ofrecieron como 30 lucas para contar los problemas que tenía con mi señora, los celos porque yo bailaba. La flaca aceptó y cuando llegamos nos separaron y nos dejaron con psicólogos que nos lavaron la cabeza convenciéndonos a muerte que cada uno tenía la razón. Cuando estábamos aleonados, nos mandaron a grabar y nos gritoneamos caleta. El 2012 también fui a un reality, ‘Quién quiere casarse con mi hijo’. Nos pagaron un palito a cada uno por un mes de grabación y mi mamá se hizo famosa diciendo: ‘mi hijo lo que tiene de bonito, lo tiene de hueón’. Todo está pauteado, la productora me hacía pelear con mi mamá porque ella nunca ha querido a mis parejas. Cuando con la actriz me daba besos, mi mamá llegaba y dejaba la cagá. Además, yo tenía pareja afuera que también fue al reality ‘Año Cero’ y salió segunda.

Quiero seguir como vedeto hasta los 40 y, después, quiero colocarme con una productora de eventos seria y grande. Conozco cómo se maneja. Me encantaría ser panelista de programas, modelo o actuar en series como infieles. Me da rabia que en la tele que le dan oportunidades a gente que no tiene dedos para el piano, como el Junior Playboy que lo llaman para burlarse de él. También me gustaría meterme en política, como lo hizo el Pato Laguna. Mis amigos me dicen que por lo de Onur, todas las viejas votarían por mí. Si saliera elegido haría un cambio radical porque este país está lleno de prohibiciones hueonas. ¡Para qué suben el cigarro, es una estupidez! Yo soy un adicto al cigarro y, aunque me pongan la cajetilla a 50 lucas, la voy a comprar igual. Podré comprar menos pan, menos yoghurt para mi hijo o no los mandaré al colegio, pero yo voy a fumar igual. ¡Para ir a ver a mi hijo tengo que pagar 6 tag, hueón! Yo propongo que deberíamos todos ir a dejar los tag a la plaza de la constitución. En este país hay gente que abusa del poder y otros que se venden por un bono de 40 lucas.

Yo le bailaría a la Presidenta Bachelet, o en una misa o arriba de un ataúd, según cuanto me paguen, porque es mi pega. He bailado en campañas de candidatos de derecha e izquierda. Al final no vai a cambiar la mentalidad de la gente. Yo aprovecho esas oportunidades porque tengo cuatro hijos y gratis ni cagando lo hago, a menos que el candidato me guste”.