Caso Dávalos: Gobierno tira la toalla y analiza regular rol de Primera Dama en medio de críticas a hijo de Bachelet

Tras varios días blindando al primogénito de la Mandataria, el Gobierno ayer conminó a Dávalos a responder las dudas sobre su Declaración de intereses y patrimonio, que la oposición criticó duramente. A la par, los ánimos no mejoran al interior de la coalición, por lo que no son pocos los que se abren a que el cargo se defina con otras atribuciones y responsabilidades administrativas, lo que abriría la puerta para que el Dávalos salga de La Moneda y no empañe la labor del Ejecutivo ni de su mamá.

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Como una buena manera para matar dos pájaros de un tiro. Así ven al interior del Gobierno y la Nueva Mayoría la oportunidad de estudiar las características que debe cumplir un Director Sociocultural -cargo conocido como Primera Dama- para establecer parámetros a esa labor y de paso descomprimir el ambiente tras la polémica que generó el negocio redondo de la familia compuesta por Natalia Compagnon y Sebastián Dávalos, nuera e hijo de la Presidenta Michelle Bachelet.

Tras la divulgación del reportaje de Revista Qué Pasa y los detalles que han surgido desde el viernes pasado hasta ahora, sobre todo los detalles de la relación entre Dávalos y el ministro del Interior Rodrigo Peñailillo -a quien se referiría como el “galán rural”, el ánimo de defensa institucional hacia el primogénito de la Mandataria dio un giro.

De esta forma, fuentes de Palacio que se mantienen durante estos días en la casa de Gobierno señalan que, ante una situación tan delicada como la del hijo de la Presidenta, lo mejor es abrir un flanco institucional para revisar las atribuciones y competencias de la persona que ocupe ese cargo y revisar si se podría avanzar en profesionalizar la labor, manteniendo la condición de confianza, pero no de  parentesco con la máxima autoridad.

Es la forma, dicen en La Moneda, de sacar a Dávalos sin pasar a llevar a la Presidenta, apagar el incendio y dejar de “contaminar” su imagen con la de un familiar que hizo tamaño negocio: un megacrédito destinado a la empresa de la cual es dueña Natalia Campagnon que se produjo  después de que la nuera de la jefa de Estado y Dávalos, su esposo,se  reunieran personalmente con el dueño del Banco de Chile, Andrónico Luksic.

Según María Jaraquemada, directora de incidencia de la Fundación Ciudadano Inteligente, una de las cosas que se solicitaron al Gobierno a partir de este caso es que se institucionalizara el rol de Director Sociocultural que actualmente no existe en ninguna orgánica, no tiene responsabilidad administrativa, no está sujeta a las obligaciones de transparencia y probidad de otras autoridades, aunque sí maneja un gran presupuesto y personal a su cargo.

“Creemos que debería institucionalizarse este rol y que no tenga necesariamente que ser ejercido por la Primera Dama, que puede tener un rol más protocolar como en otros países, u otro familiar del Presidente o la Presidenta, sino por una persona que sea más apta por designación de la Mandataria o por concurso de Alta Dirección Pública. En el fondo, que se profesionalice el cargo como otros que existen en el Ejecutivo”, señaló Jaraquemada.

Esta opción, que fue abogada ayer por esta fundación junto con pedir la renuncia de Dávalos y de exigir mejoras en las declaraciones de patrimonio en general, es compartido en interno por funcionarios de Gobierno que ven aquí una salida digna para el cientista político. La moción es apoyada por algunos representantes de la Nueva Mayoría, aunque no por todos.

El diputado y vicepresidente de la DC, Fuad Chahín, señaló no estar seguro si sea lo correcto poner este cargo a un sistema de elección de Alta Dirección Pública, ya que este tiene un rol que es de exclusiva confianza para la Presidenta, pero arguyó que “sí hay que generar un perfil técnico-político para ese puesto, aunque sin dejar de tener confianza absoluta con la Presidenta ya que éste se hace cargo de las fundaciones que dependen directamente de ella”.

Además, el parlamentario comentó que no le parece que se use este modelo para sacar a Dávalos de ese puesto, ya que hasta ahora no han existido críticas a su gestión e incluso, en algunos casos, hasta ha sido destacada.

“Lo que sí podría pasar es que no necesariamente alguien de la familia más cercana ocupe ese cargo, pero hay que tener cuidado con algunas cosas. Por ejemplo, que a una persona se le discrimine solo por tener algún nivel de parentesco solo no se le pueda contratar. Así como es malo que solo llegue por ese atributo si no tiene las competencias técnicas para poder hacerlo, también es malo de que se le pretenda inhabilitar para cumplir una función pública, salvo en los casos en que la ley de probidad así lo establece”, dijo Chahín.

Por su parte, el diputado PPD Daniel Farcas dijo que el cargo le parece prerrogativa de la Presidenta de la República y que ella es la encargada de determinar cuál es la forma y los momentos en los que se establece como se enmarca su administración.

“A mi me parece que hemos tenido una sana tradición de que las personas que acompañan dentro de la familia del Presidente de la República ejercen este rol y me ha parecido que esto ha sido cubierto con bastante eficiencia y eficacia, así que yo no veo una razón para innovar en esta materia. Obviamente siempre estamos abiertos a evaluar las mejores condiciones, pero siendo personas tan cercanas y cargos tan sensibles al rol que ejerce la Presidenta, me parece bastante complejo que no sea personal de su absoluta y total confianza”, dijo.

Por la boca

Durante estos días, entre autoridades y funcionarios de Gobierno han compartido información sobre el hijo de la Mandataria y han resaltado su rol en apariciones públicas y entrevistas a medios de prensa. ¿La razón? En las pocas ocasiones que Dávalos ha hablado -porque no tiene una buena impresión de la prensa y prefiere evitarla-, lo ha hecho sobre conflictos de intereses de la derecha frente a las reformas que impulsa esta administración, por ejemplo. Hoy es él el que está en la mira por un eventual tráfico de influencias.

Mientras, luego de hacerse pública la declaración de intereses y patrimonio, en el Gobierno resaltaron el cansancio que ha provocado el tema y lo perjudicial que es pasar tres días seguidos refiriéndose a esta situación, sin que el asunto quede completamente zanjado. “No es bueno seguir hablando del tema, pero la manera de hacerlo es despejarlo bien porque la sensación que deja va totalmente en contra del discurso de la Presidenta”, dice una fuente de Palacio.

En esa línea, las declaraciones ayer dieron un importante giro. Consultado por el tema, el ministro vocero subrogante, José Antonio Gómez, aseveró que “la discusión sobre si es suficiente o insuficiente es un tema que le compete en la explicación que el señor Dávalos tendrá que ver. Desde la perspectiva del Gobierno hemos fijado perspectivas para llevar el debate en el camino correcto”.

Además, Gómez argumentó que ante las suspicacias tendrán que referirse “quienes están en este caso. Nosotros no somos los llamados, no firmamos la declaración. Es un tema que le compete a quien hizo la declaración”.

Poco más tarde, durante una actividad en San Vicente de Tagua Tagua, el ministro Peñailillo reiteró que la labor del Gobierno de transparentar la información ya estaba ejecutada y que ahora era el momento de que el hijo de la Presidenta respondiera, de ser necesario.

“Ha sido bastante claro el Gobierno. El gobierno tiene un principio de transparencia total, aunque se trate de temas privados, y en este caso el director sociocultural obviamente tiene, al igual que como lo hizo con la declaración de intereses, que presentar todos los antecedentes que corresponde. Todo esto lo tiene que responder él, en detalle”, dijo el Jefe de Gabinete.

Además, Peñailillo se refirió al supuesto sobrenombre con que Dávalos se referiría a él -“galán rural”-, señalando en broma que “puede ser, porque soy de Cabrero”. El apodo, que fue revelado el martes en un artículo del diario La Segunda, no cayó nada bien en los pasillos de La Moneda ni a algunos de los dirigentes de la Nueva Mayoría.

Según varias fuentes consultadas por este medio, esto dejó en evidencia una total desconexión de Dávalos con el discurso que pregona el Ejecutivo y pone en evidencia un conflicto que hasta ahora era sólo un rumor: la supuesta pugna entre el “hijo político” y el hijo natural de la Presidenta. Según cercanos al propio Dávalos, la tensión con el titular de Interior e viene desde mucho antes -incluso desde la administración anterior de Bachelet- y es algo que se ha acrecentado en el actual escenario, dado el protagonismo que ha tomado Peñailillo como Jefe de Gabinete.

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