dinero A1

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Señor Director:
Es inevitable sentirse parte de lo que está pasando. Estamos aquí y nadie nos preguntó si queríamos estar. Un día nacimos y aprendimos a batirnos con los que nos tocó. A pesar de todas las disputas, es inevitable sentir que nuestra conducta se ha acomodado a los cambios en el sentido menos noble de nuestra naturaleza – es decir – hacia la codicia.

¿Alguien ha visto alguna vez a un animal cazar más de lo que necesita? Solo el hombre vive en la paradoja porque necesita hacerle el quite a la eternidad. Comiendo más de lo que necesita. Atesorando una seguridad ilusoria. Las compañías de seguro, las universidades, las clínicas privadas, las deudas hipotecarias y el psiquiatra se llevan todo el presupuesto de los ABC1. Y sus hermanos mayores, los grupos económicos, gobiernan sus billeteras y los mantienen endeudados hasta la muerte, igual que al resto de la población. Ese 80% que utiliza las tarjetas de crédito y se pasan la vida acogotados por las deudas. Finalmente todos les debemos plata a los grupos económicos.

Hay que reconocer dos cosas: La concentración de la riqueza está en su apogeo, no solo en Chile, también en el resto del planeta. El capitalismo está festinando porque domesticó a los ciudadanos en consumidores. Hoy, el evangelio, la buena nueva, es lo nuevo, el último modelo. Cada día aparece un último modelo y cada día creemos que algún día seremos dueños de algo distinto. Lo triste de todo esto, es la compulsión por comprar, esa maldita adicción que nos llevará al desastre porque no se debe tener más que lo necesario (Eso dice Pepe Mujica y se le ve contento).

Si la casa es pequeña, ya no hay donde chucha meter más cosas. La gente está enferma por tener más, siempre más. Y éste mundo capitalista, se está convirtiendo en un gran basural.

Cientos de miles de autos nuevos que no se vendieron el año pasado, son abandonados por las empresas en todo el mundo. Es la chatarra cero kilómetro, mucho de lo nuevo es chatarra antes de ser usado. Son las distorsiones del mercado, es la paradoja del capitalismo.

Hay que reconocer que los capitalistas nos colonizaron. Hoy hay más gente en los mall que en las plazas. Aunque la plata sea escasa siempre habrá para un helado o una caluga, la cosa es estar ahí. Y en última instancia jugarse un Kino y en una de esas ¿Quién sabe? Consumir y consumir hasta reventarse y luego hacerse una liposucción para recuperar la línea. Y luego morirse y ser enterrado en una tumba en el Cementerio General entre los próceres de la patria. Una tumba con columnas dóricas o corintias, con un Cristo piadoso que sabrá cuidar tus huesos.

La segunda cosa, es la revolución del lucro. Aquí, los narcos la llevan, es el pobre, que a punta de pistolas se hace fuerte en la ilegalidad del negocio más rentable y peligroso. En promedio viven treinta y cinco años. Quince años en la cárcel (su segundo hogar) y quince en la calle peleando con la policía. Los Alcapone modernos hoy son infinitamente mas poderosos. Los carteles mexicanos por lejos los mas salvajes y sangrientos. Lucrar a costa de lo que sea. Trafican esclavos hacia EEUU y a veces matan hasta por si acaso.

Y hay una tercera cosa: Los que se quieren ir de este planeta sin pasaje de regreso a colonizar Marte. Son cientos de miles los inscritos. Ellos son por sobre todo la máxima expresión de la cultura del espectáculo, en su mayoría van porque el proyecto contempla la transmisión en vivo. Será el primer reality fuera de la tierra, ahí veremos en vivo y en directo un suicidio colectivo.
La tribu está inquieta porque perdió profundidad. La poesía, la literatura, la música, la pintura son apenas un adorno. La Tormenta Globalizadora está engulléndolo todo. Banalizando el alma. Sea cual sea nuestra idea del alma, ciertamente la tribu está inquieta porque no sabe lo que perdió pero sí sabe que perdió algo.

*Gestor Cultural