Jorge Costadoat

Jorge Costadoat, sacerdote jesuíta despedido por Ricardo Ezzati de su catedra en la carrera de Teología de la Universidad Católica, subió una declaración a su página en internet en la que expone que no encuentra motivos de peso que justifiquen su salida.

En aquel escrito, Costadoat indica que fue recibido por Ezzati el 12 de marzo, día en el que le confirmó que no le renovaría la “misión canónica”, la que le permite ejercer como profesor, asegurando que esta decisión pasó exclusivamente por él, sin mediar la universidad, la que, según indica, pidió aquella renovación.

“Hace tres años Mons. Ezzati me dio este permiso en el entendido que yo guardaría fidelidad al Magisterio. Esta exigencia, ni antes ni ahora, ha sido para mí un problema”, asegura Costadoat, añadiendo que “la única justificación aducida por Ezzati para esta medida es una tensión entre mi libertad académica y la libertad de la Facultad para tenerme a mí entre sus profesores”.

Luego explica que Ezzati “estima que hay algunos alumnos que no estarían preparados para asistir a un curso de Trinidad y Cristología como el que yo imparto por una razón más bien pedagógica. No me hizo ningún reparo doctrinal. De haberlo habido, era ese el momento de plantearlo. Ezzati me recomienda desempeñarme como teólogo en algún lugar donde pueda hacerlo sin tensión”.

Costadoat asegura que “nunca los alumnos se habían quejado por haber ejercido mi libertad para enseñar. La evaluación que ellos han efectuado después de los cursos, que se me ha comunicado oficialmente, ha sido en veinte años de docencia consistentemente positiva. Muchos son los estudiantes que se han mostrado agradecidos de la forma como he enseñado”.

También indica que no existieron reclamos desde la propia universidad, sosteniendo que “los decanos me han felicitado por mi trabajo. Valoran la pasión con que trato de comunicarme”.

“Me duele esta decisión por mí y por la universidad. Pertenezco a mis colegas y a mis alumnos. Siento por ellos un enorme afecto. No creo que en una universidad se pueda enseñar sin libertad. Por cierto en el decreto de la “misión canónica”, otorgada por el mismo Ezzati hace tres años atrás, se me dice: “gózase de libertad académica en la docencia y la investigación” (…) No hago pública esta declaración para perjudicar a M. Ezzati. De la defensa de mi honor como teólogo y profesor universitario depende el respeto a mis colegas y la formación de mis alumnos”, asevera Costodoat.