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-¿Cuáles son las reflexiones que uno se hace luego de una sexta campaña: “El Partido me necesita”? ¿No piensas que tal vez es momento de dejar el camino a la gente joven?
-En el partido Socialista se vota. Y es un ejercicio que se hace cada dos años y un poco más. La gente es convocada a decidir. Yo espero que haya una buena participación…

-¿Pero, por qué presentarte una sexta vez?
-No le veo una connotación maléfica, como se le ha querido rodear.

-No dije eso…
-No me refiero a la pregunta. Pero a diferencia de los años duros, que teníamos un adversario que sistemáticamente trataba de destruirnos, ahora la situación es diferente, el problema está entre nosotros. Han surgido malas prácticas o brotes de corrupción…

-Y el partido requiere alguien como tú para dirigirlo…
-No. Necesita un compromiso claro contra la corrupción.

-Pero tu candidatura es de septiembre. No surge con estos escándalos…
-Las malas prácticas no surgieron recién, esa es una mirada bien equivocada, aquí hay un problema que está en la clase política hace rato, entre otras cosas cuando en el pleno de agosto del Comité Central del PS se dijo que no se hicieran elecciones porque las podía ganar Escalona. Eso también es una mala práctica, esa es una falta de respeto inaudita a la madurez de los militantes. El poder no se puede tener a cualquier costo. Entonces hemos construido una lista para restablecer en plenitud la ins-ti-tu-cio-na-li-dad socialista.

-La pregunta que te hago no te hace sentido, por qué alguien quiere dirigir el partido seis veces.
-Es que hace meses se está inventando ese falso dilema, no solo en la Nueva Mayoría, también en la derecha y paradojalmente, los “jovinistas” inventaron el dilema. El diputado Macaya aspiraba a mantenerse a la cabeza de la UDI representando la corriente que lidera el ex senador Novoa con el argumento que había que mantener las nuevas caras de la UDI. Las más nuevas caras para las más viejas prácticas. Ese fue el falso dilema que se inventó.

– Usando tu argumento, podría decir “las viejas caras para las viejas malas prácticas”.
-Claro y yo estoy dispuesto a hacer ese debate. Cuando fui el presidente no defendí a los imputados por el caso MOP GATE, yo no tuve defensa corporativa. Defendí que los tribunales investigaran. El ministro de Obras Públicas de aquel entonces, Carlos Cruz, renunció al PS porque no hicimos defensa corporativa, y hubo personas encausadas, encargadas reos.

-Es decir, si eres el próximo presidente del Partido Socialista y hubiera involucrados en ilegalidades o irregularidades, estarías dispuesto a que sean expulsados o congelados en su militancia.
-Yo no soy juez, soy dirigente político. A la dirección política no le toca defender las malas prácticas y como consecuencia, si son ilegalidades, están los tribunales de justicia; si son irregularidades, está el tribunal supremo del partido.

-¿Qué te parece la declaración del nuevo presidente electo de la UDI Hernán Larraín, con respecto a esto mismo?
-Yo creo que Larraín quedó prisionero del “jovinismo”, porque él logró evitar que Macaya presidiera la UDI, pero tuvo que aceptar la doctrina de Novoa, que la responsabilidad política la asume el partido y no las personas y yo creo que si eso sucediera en el Partido Socialista, sería fatal. El partido no puede hacerse cargo de las personas que hayan caído en malas prácticas. Me parece totalmente inaceptable la declaración de Francisco Vidal que hay que “cerrar los ojos” y aceptar un financiamiento tan espurio -que puede ser legal- pero es profundamente espurio el de Soquimich.

-¿El Partido Socialista debe alejar a quienes hayan recibido financiamiento de SQM?
-Todo el que haya recibido financiamiento espurio debe dar explicaciones al Tribunal Supremo.

-¿Alguien del PS puede recibir financiamiento de SQM?
-Personas que fueron a realizar gestiones con el propósito que, a través de mecanismos irregulares, recibieran financiamiento del yerno de Pinochet, trasgredieron la ética socialista. Ese es mi punto de vista.

-Recibir dinero de Penta también.
-También. Ahora el Tribunal Supremo puede decidir otra cosa, yo estoy diciendo mi opinión. Trasgrede la ética socialista que uno vaya a pedirle dinero a Ponce Lerou.

-Las reuniones, ¿también trasgreden esa ética? MEO, por ejemplo, dice que se reúne con todos los empresarios.
-Yo creo que MEO está justificando los aportes que recibió.

-¿“Pasar el sombrero” es contra la ética?
-Lo que yo he visto, a raíz de la doctrina de “cerrar los ojos” de Francisco Vidal, es que Chile 21, que fue el centro desde el cual se catapultó la campaña de MEO del 2009, fue financiado por Ponce Lerou. Eso es lo que yo veo.

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-Eso es lo que ves a raíz de…
– Entonces MEO no tenia fundación, ni partido, lo que tenía era Chile 21 y de ahí se catapultó. Y la cantidad de recursos entregados a Chile 21 me llevan a mí a la legítima conclusión de que la división de la Concertación en las presidenciales del 2009 se financió con aportes de Ponce Lerou. Esa es mi conclusión política. Política. No hago con MEO una discusión jurídica.

-Una operación de SQM.
-No digo que una operación, pero sí que hubo una campaña contraria con dinero de Ponce Lerou, eso queda en evidencia.

-¿Cuál evidencia?
-Con la información del financiamiento de Chile 21.

-La candidatura de MEO no tiene entonces legitimidad.
Yo llego a esa conclusión política, que el 2009 se articularon fuerzas que tuvieron el ingenio para urdir, de múltiples maneras, el quiebre de la unidad democrática que nos había permitido derrotar a la derecha desde el 89 al 2009.

-Y MEO a sabiendas lo aceptó…
-No sé si a sabiendas. Pero entre el 89 y el 2009 hubo nueve elecciones donde la unidad de las fuerzas democráticas permitió derrotar a la derecha y cuando perdimos fue cuando nos dividimos. Y es un dato que Ponce Lerou no fue ajeno a esa división porque entregó su aporte a Chile 21 ese año, eso constato.

-Para ti el hecho que la Concertación no haya tenido otro gobierno no tiene que ver con hechos políticos.
-Esa es una discusión que nunca hicimos…

-…ni con, justamente, haberle cerrado la puerta a MEO…
-A eso me refiero, lamentablemente nunca hicimos una discusión de qué fue lo que ocurrió que nos llevó desde el gobierno a la oposición.

-Podrías afirmar que el PS, con la nula regulación que hay para financiar partidos, no ha recibido dineros de gente que no es ideológicamente afín.
-No, no digo eso. Lo que puedo asegurar es que el PS tiene ingresos entera y totalmente legítimos, por algo que los otros partidos no tienen, que fue la devolución de los bienes confiscados. Cuando el partido recibió esos bienes, y yo era el presidente, creamos una comisión aparte que tiene los recursos invertidos y la mesa del partido no puede gastar esos dineros. Eso es lo que ha permitido que no tenga que pasar el sombrero.

-Los candidatos socialistas no debieran pasar el sombrero en cualquier parte.
-Sería absurdo.

-¿Y crees que lo pasan en cualquier parte?
-Eso no me consta. Ahora, yo no meto las manos al fuego por nadie.

-A raíz de todos estos escándalos, ¿has revisado todas tus platas?
– No tengo para qué. Yo no tengo problema de ningún tipo. Nunca me he metido a hacer tonteras.

-Isabel Allende dice que tu liderazgo es “excluyente” “no integrador” y de un “ambiguo apoyo a Bachelet”
-Bueno, la verdad no me interesan sus críticas. No tiene una propuesta. Por el contrario, yo sistemáticamente, desde septiembre, vengo recorriendo el país hablando con militantes en lugares donde hay dos mil hasta grupos de cinco. No soy de los que si no le juntan 80 personas no va a la reuniones.

-¿Si no hay 80 personas en una concentración Isabel Allende no va?
-Hablo por mí, no voy a entrar en ese juego de los ataques personales. Lo importante es hablar y escuchar. Lo que he escuchado es que los militantes necesitan un partido que recupere su institucionalidad.

-¿Qué es la institucionalidad?
-El funcionamiento de los partidos, sus comunales, sus provinciales, sus regionales, el hecho que esa organización sea respetada, que no sea sistemáticamente sobrepasada por los parlamentarios, que se consideran dueños de la organización y que por la ventana meten funcionarios de la administración central, violentando a los militantes socialistas de las regiones. Y estamos viviendo una circunstancia en que se pone de manifiesto justamente que sin partidos políticos la democracia es más débil. Yo quiero trabajar para que en las comunas y en la regiones, el partido sea respetado y luego ayudar a la Presidenta a reponer las reformas porque no cabe duda que el gobierno ha sufrido el impacto de los temas de corrupción y en particular del caso Caval.

-Pero en el caso Caval, tus declaraciones fueron en contra del gobierno.
-¿Cómo van a ser en contra ayudarlo a solucionar el problema?. Si la permanencia de Dávalos era un problema po-lí-ti-co. El gobierno estaba todos los días bajando su popularidad al no dar resoluciones a ese tema.

-¿Eso no se hace de otra manera que no sea públicamente? En conversaciones privadas, por ejemplo.
-Vivimos en una sociedad democrática y la crítica política es pública. Las coaliciones son organismos vivos que se construyen entre todos, incluidas las opiniones públicas.

Cómo explicas -en el contexto de colaboración con la conducción del gobierno de Bachelet- la ola de rumores que generó tu entrevista con Tomás Mosciatti sobre la supuesta renuncia de Bachelet…Y cito:
-¿Ha escuchado acerca que la presidenta podría renunciar
–Lo he leído.
-¿Puede desmentirlo?
-No, no puedo desmentirlo.

Yo no falté a la verdad, no lo puedo desmentir. Lo leí y si yo no hice el artículo, ¿cómo lo voy a desmentir?. Quienes tenían que desmentirlo eran la redacción del diario o la Presidenta, que lo hizo con posterioridad, pero no por mí. Fui preciso, no me hice cargo.

-Podrías haber dicho que no te hacías cargo de un rumor por ejemplo.
¡Es que no era un rumor! Era un artículo. Para mí hubiera sido antojadizo y fuera de lugar adjudicarme algo de esos hechos. Yo no era ni el autor ni el protagonista. No me tocan ni me alcanzan los comentarios donde se insinúa que pude ser un aporte en eso. ¿Por qué? Si es algo que estaba en la prensa.

-¿No es también que la Presidenta escucha poco y faltan instancias o canales para llegar a ella y la única manera de dar opiniones es por la prensa?
-Uno ejerce esa lealtad incluso cuando la opinión que uno entrega no es la esperada, pero con la condición de colaborar a la solución del problema.

-Guillermo Teillier, presidente del PC, el fin de semana, expresa su temor en que un posible cambio de gabinete puede relentar los cambios.
-Yo le diría a Teillier que aquí nadie tiene derecho a veto, que tenga cuidado. Porque él entra descalificando. Dice ‘Insulza y Pérez Yoma representan el fracaso de la Concertación’. Cuidado. Esa no es la manera y nos lleva a debates inconducentes ahora. Hay que resolver el problema de hoy (golpea la mesa), el problema de la conducción política, y hay que ayudar a la Presidenta en ese punto.

-Pero igual es relevante con quiénes. Y Teillier habla de los “personajes” de la Concertación.
-Él está haciendo una caricatura porque la Concertación ya no existe. Yo tengo una alta valoración de Teillier y opino de sus opiniones y las suyas no corresponden porque hace una caricatura. Yo no ataco a las personas.

-Sin embargo, lo que está subyacente, desde el inicio del segundo gobierno de Michelle Bachelet, es el tema de la vieja Concertación…
-Eso no es así. Eyzaguirre fue ministro de Lagos. Conflictos artificiales. ¿Quién es Arenas? ¿No fue el que llevó la reforma previsional y director de Presupuesto antes? Y así sucesivamente.

-¿No hay luchas de poder, por ejemplo entre el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo y la vieja Concertación?
-No. Es una caricatura.

-Debes reconocer al menos, que la relación entre Peñailillo y la vieja Concertación no ha sido generosa, sino más bien áspera.
-Nadie representa a la vieja Concertación. Yo represento mi opinión.

-Es que no entiendo qué tiene de malo la Concertación…
-Es que no existe. Se acabó. Entonces se levanta un fantasma. Es una caricatura como si hubiera una junta o una instancia en la que hubiera una “vieja guardia” que se pusiera de acuerdo para tratar de entorpecer la labor de la nueva guardia. Eso es un conflicto enteramente artificial. No me junto con nadie antes a planificar lo que digo. No me junto con ninguno de ellos. No formo parte de ninguna red de la vieja guardia, ese es un mito inventado para anular las opiniones que son distintas. Ese es el problema político que hay.

-¿Y ese mito es algo que viene de personas que trabajan en el gobierno?
Puede ser que haya funcionarios que circulan esas imágenes. Lea usted la prensa política, todos replican lo mismo. Lo que yo quiero decir es que no es así. No hay ningún círculo que se reúna para crearle problemas al Ejecutivo.

-Puede que no haya un club de los ex concertacionistas, pero lo que se lee y escucha son sucesivas declaraciones de muchos líderes, en los cuales tú también has estado, haciendo críticas a la conducción del gobierno.
– Yo me he referido a hechos concretos. Me he referido a por qué el ministro del Interior se fue de vacaciones. Yo creo que no tiene una explicación. Y la tardanza de haber separado a Dávalos del cargo. Esa es la crítica que yo he hecho. Y mucho antes, en el mes de marzo, yo señalé que lo lógico sería comenzar la reforma educacional por la educación pública. El gobierno se fue por la educación particular subvencionada, y yo apoyé lo que el gobierno decidió. Sé perfectamente lo que he dicho.

-Hay una operación de gente que trabaja en el gobierno para crear un falso conflicto entre la vieja Concertación y los liderazgos jóvenes.
-No digo que haya operación, pero se transmite una mirada que no es objetiva ni veraz.

-¿Con qué fin?
-Porque no hay tolerancia a las opiniones distintas.

-¿La Presidenta no tiene tolerancia a las opiniones distintas?
-No, si son funcionarios de menor rango.

-¿Hablas del G 90?
-Ahí hay un grupo que no sé cómo se llama. Pero ahí hay un grupo que se dedica por los propios patios del Palacio de La Moneda a andar hablando con los reporteros para hacer filtraciones. Obviamente que la Presidenta no tiene nada que ver con esto.

-Michelle Bachelet envió el fin de semana un texto al PS que decía: “no es hora de dudas” y que quería un partido “unido y cohesionado”. ¿Crees que te necesita a ti liderando el Partido Socialista?
-No me pongas en ese rol, soy un dirigente político, no un megalómano. Yo pienso que vamos a construir una mayoría capaz de apoyar eficientemente a la Presidenta, con lealtad y responsabilidad. Además la Presidenta coincide con lo que nosotros hemos dicho, ¿la vio usted en TVN? Dijo “mi liderazgo no será por un arreglín”. Es casi una frase como la que yo señalé.

UN ACUERDO
-¿Qué te pareció la declaración de los presidentes de los partidos la semana pasada?
-Está bien que hayan hecho esa declaración, pero no vayan más allá, porque se puede entender que se pretende interferir con la labor de los tribunales.

-¿No a la foto de los Presidentes de partidos de la Nueva Mayoría con algún documento?
-Una vez que los tribunales den más pasos y haya más claridad respecto de los hechos, puede haber un nuevo esfuerzo. Pero ahora la gente está muy recelosa con que se rompa la igualdad ante la ley. En la duda, abstente.

-A raíz de los últimos antecedentes que han salido del caso Caval, ¿te dio la idea que detrás del negocio pudiese haber una operación de la UDI?
-Lo dijo Osvaldo Andrade el otro día en Estado Nacional. Pero lo que yo veo es una codicia frenética, un afán de ganar dinero fácil. Si alguien de la UDI de manera maquiavélica o siniestra estaba detrás moviendo estos hilos, bueno, no sé si el tribunal llegará a esa conclusión, pero lo veo difícil.

-¿Y el rol de Dávalos?
-Como lo dije, tanto su esposa como él, tuvieron una imprudencia temeraria. Entraron a la jaula de los tiburones de manera enteramente desaprensiva.

-¿Qué le parece que el ahora ratificado Director del Servicios de Impuestos Internos, Michel Jorrat, haya declarado que no debiera haber condenas a los políticos?
-Eso no le corresponde a él decirlo, eso lo verán los tribunales. Yo creo que él habla más de lo que corresponde, él no tiene por qué hacer vaticinios de tipo jurídico. Aumenta la sospecha ciudadana de que aquí hay fuerzas oscuras que se están moviendo para un arreglín, eso es lo que consigue. No lo acuso de que se proponga hacer eso, pero sus declaraciones no corresponden y generan dudas.

-Y la Fiscalía, ¿está haciendo bien su trabajo?
-Independientemente de detalles, ellos hacen su trabajo.

-¿Cómo nombras lo que está sucediendo, crisis de confianza?
-Hay un descrédito del sistema político, un profundo descrédito. No creo que haya una crisis del Estado, porque las instituciones están funcionando. Que los dos Penta, Lavín y Délano estén privados de libertad, indica que las instituciones están funcionando.

-¿Cómo es para ti la manera de poder restituir la confianza?
No interferir en las investigaciones.

-¿Eres realmente crítico de la clase política?
-Yo soy muy crítico. Pero no me siento parte de la clase política, pero asumo el término.

¿Cómo no vas a ser parte de la clase política?
-Clase política tiene una connotación; que se juntan a comer asados, que salen juntos, que leen los mismos libros. Tengo mi propia vida, con mi mujer y mi familia, y no me siento parte de ningún grupo encapsulado como el que recibe el nombre de “clase política” hoy día.

-Eres crítico de los políticos entonces…
De la política no. Es una actividad esencial para la democracia. Hay políticos buenos y políticos malos, “de todo hay en la viña del Señor” me enseñaron a mí cuando hice la primera comunión.