HAROLD
“Me enteré de las detenciones en plena madrugada. Estaba durmiendo cuando una persona de la candidatura de Luis Figo me avisó lo que estaba ocurriendo: ‘Aquí se viene algo importante para el futuro de la FIFA’. No hubo más comentarios.

Me sorprendió la forma, el horario y la coordinación entre el FBI y la policía suiza, algo que no es fácil. Era una señal evidente de que tenían todos los antecedentes y que este era un tema que no iban a dejar pasar por ningún motivo. Lo otro que me llamó la atención fueron los montos y los nombres involucrados.

El nombre que más me sorprendió fue Jeffrey Webb, presidente de la Concacaf y miembro del Comité de Auditoría de la FIFA. Había llegado a este cargo justamente con la bandera de que todo tenía que ser más transparente y que la FIFA tenía que dejar atrás sus malas prácticas.

Otros no sorprenden. Jack Warner, quizás. Pero Nicolás Leoz ya dejó de ser presidente de la Conmebol por circunstancias similares. Con Eugenio Figueredo tengo sentimientos encontrados, ya que conozco a su familia, pero de ahí a que uno diga ‘nunca lo habría creído’, no. Ni con Eugenio ni con el resto de los nombres que están.
En mis 19 años en la FIFA nunca vi cosas extrañas. Rumores había todos los días, pero nadie se me acercó y me dijo algo como ‘haga esto y se queda con esto otro’. Aún así, esto no es una sorpresa. Hace años ya que el FBI se reunió con Chuck Blazer en Miami y le dio dos posibilidades: o coopera con nosotros en la entrega de información o de aquí sale esposado y se va directo a la cárcel. Desde que Blazer decidió lo primero ha estado entregando información y eso hace que se destape todo lo que estamos conociendo.

Para la FIFA hay dos medidas básicas que yo tomaría a la brevedad. La primera es limitar las reelecciones a una o máximo dos. Traen una serie de problemas, como que te sientas intocable o que ante el afán de conseguir votos para ser reelecto se haga vista gorda a faltas tan graves como las que estamos viendo.
La segunda medida es cambiar el método de selección de las sedes de los grandes eventos, y en ese sentido el modelo que tiene el Comité Olímpico me parece muy apropiado: antes de empezar con las campañas, un equipo muy especializado hace una inspección preliminar de cada ciudad y define qué candidaturas son admisibles. Así evitamos problemas como el que tuvimos con la elección de Catar 2022.

Y a largo plazo, lo principal es la formación permanente de nuevos dirigentes para que el recambio sea siempre posible. Esa formación debe basarse en ciertos valores y lo que pasó esta semana es justamente un muy mal ejemplo de los valores que debemos transmitir los dirigentes del fútbol. La pérdida de credibilidad llega a tal extremo que un torneo que pudo haber sido muy importante como la Copa América del Centenario 2016, se dice que puede ser un negociado. Eso es feo para el fútbol, porque era un anhelo muy antiguo poder hacer una sola competencia entre la Concacaf y la Conmebol como se había hecho en los 50.

BLATTER
Hay dos formas de interpretar el mensaje que dio Blatter cuando, al asumir su nuevo período, dijo que se venían tiempos difíciles: o estaba informado de cosas que el resto no sabíamos o quiso adelantarse porque suponía que no había cómo frenar lo que venía.

Yo creo que él debió haber dejado el cargo ahí mismo, por el bien del fútbol. Pudo haber ganado la elección y ahí decir: ‘¿Saben qué? Agradezco a los 133 que votaron por mí, pero no estoy en condiciones de seguir, hagan una nueva elección en seis meses’. Habría dado una señal muy fuerte de que él ponía al fútbol por delante, porque la sensación a nivel mundial es que él dañó al fútbol. Se puso a sí mismo en el primer lugar y después la institución que representa. Yo nunca vi que hiciera o incitara hechos moralmente ilegítimos, pero eso no implica nada, perfectamente los puede haber hecho.

¿El príncipe jordano? Creo que representa una nueva generación de dirigentes y me parece una muy buena persona, con mucha capacidad. Él podría perfectamente encabezar todas estas renovaciones que está buscando la FIFA.

LA ANFP Y JADUE
Respecto a lo de la ANFP, no me atrevería a juzgar. Hay que ver qué opinión tiene la gente, la calle, qué siente la comunidad. La información que entregaron tenía que ser muy prolija, pero ha generado espacios a dudas y para la imagen del fútbol eso no es bueno.
Me llama la atención que no le hayan transferido la plata a la Asociación de Fútbol de Chile y que una empresa, en este caso Datisa, le haya hecho una transferencia directa a la ANFP. Todos los pagos los debiera hacer la Conmebol y no una empresa, por mucho que tenga un contrato con ella.

Ahora, si el FBI considera que ese adelanto se hizo con platas negras y esto era más bien un soborno que un adelanto, la ANFP tendrá que demostrar que el FBI está equivocado y después querellarse, hacer valer ante la justicia americana el daño en imagen que nos han hecho. Lo mejor es que el presidente esté fuera de esa lucha diaria. Espero que las acusaciones no sean verdad. Sería un daño tremendo para todos los que estamos involucrados y hemos luchado tanto por limpiar y dejar muy en alto la imagen de nuestro fútbol.

Después de estos eventos no dan ganas de volver a un cargo dirigencial en el fútbol. Tuve la intención de una candidatura a la FIFA que después no se dio, pero no tengo mayores intereses. Estoy tranquilo donde estoy, sin meterme en líos gratuitos. Me acordé del segundo semestre del año 2010, cuando supe que había una negociación privada para que la empresa Full Play hiciera un contrato nuevo con la Conmebol por los derechos de Copa América.

Se necesitaba la firma de los diez presidentes de las federaciones sudamericanas y solo faltaba la chilena. Pero como yo estaba al tanto de que había un contrato vigente con Traffic que regía hasta la Copa América 2015, determiné no firmar, porque me parece ilegal e inmoral vender dos veces el mismo producto. Claramente después se firmó el contrato y ahí están las consecuencias que estamos viendo hoy día. ¿Por qué se terminó firmando? Habría que preguntarle a Sergio Jadue. Yo no lo firmé”.