Ximena Chong: el silencio oriental de la fiscal de Corpesca

Ximena Chong, la fiscal que tramita el caso Corpesca, cultiva un perfil reservado y un humor astuto. Mantiene su Facebook, Twitter e Instagram con noticias, comentarios y recomendaciones de restoranes. Su abuelo Arturo fue un inmigrante chino que llegó a Chile en 1935 y se instaló con un negocio en Antofagasta. Risueña y de pelo ondulado, se esconde detrás de esa estética en apariencia inofensiva, la perseguidora que sustancia la indagatoria por lavado de activos, cohecho, soborno y fraude al fisco que tiene en vilo -hasta ahora- a la UDI y al grupo Angelini por aportes políticos de más de 230 millones al senador gremialista Jaime Orpis. Respetada por los abogados del foro, también es temida por su profesionalismo.

ximena-chong ilustracion Calquin

La ironía de la fiscal Ximena Chong Campusano (44), que hoy está a cargo del caso Corpesca, es en el Ministerio Público casi tan célebre como su reconocida eficiencia para investigar y su perfil sin estridencias ni filtraciones.

En el año 2010, hubo varios testigos de cómo Chong desenfundó ante el abogado Carlos Cortés, quien ahora patrocina al senador Jaime Orpis en el caso Corpesca, una de esas frases incisivas que la caracterizan.

En la época investigaba por corrupción al entonces alcalde UDI de Recoleta, Gonzalo Cornejo, en el llamado caso GMA. Durante la tramitación de la indagatoria, Cornejo era representado por Cortés que en aquella oportunidad solicitó una cautela de garantías en favor de su cliente, para revocar una decisión de Chong.

En el alegato ante el tribunal, Cortés aseveró que “este caso es tan importante que envían a los mejores fiscales del Ministerio Público”. Finalizada la audiencia y frente a varios colegas que estaban fuera de la sala, Chong encaró a Cortés: “Abogado, no me tire tantas flores”, le dijo. Y luego de un par de segundos remató: “envenenadas”.

La agudeza causó la risa de los presentes y el dardo fue recibido por Cortés con cierto pudor, recuerda un profesional que vivió el episodio. Hoy Chong y Cortés se enfrentan nuevamente en un caso donde no hay flores, sino millones de pesos entregados por el poderoso grupo Angelini a políticos.

LA LECTORA DE MURAKAMI

El pelo ondulado de la fiscal Chong se parece a las olas que los niños dibujan en sus primeros años. Tiene algo de regular y a la vez un cierto desorden. Es quizás esta estética relajada y los rasgos asiáticos en su rostro -heredado de su abuelo, un inmigrante chino que llegó a Chile en 1935- lo que la distingue cuando camina por la explanada del Centro de Justicia. Sin embargo, detrás de una apariencia frágil e inofensiva, se esconde la perseguidora penal que tramita una investigación por lavado de activos, cohecho, soborno y fraude al fisco que tiene en vilo a la UDI.

La profesional fue recientemente nombrada por el titular del Ministerio Público Sabas Chahuán, para hacerse cargo de Corpesca, que tiene como imputados hasta ahora al senador gremialista Jaime Orpis, a la ex diputada de la Alianza Marta Isasi y al ex gerente general de la compañía Francisco Mujica. Eso sin contar a una serie de asesores del parlamentario y sus familiares, quienes emitieron boletas ideológicamente falsas que suman hasta ahora más de $ 230 millones que llegaron al bolsillo de Orpis para, según ha dicho, pagar gastos de campaña.

Esta indagatoria fue separada de la causa del fiscal Carlos Gajardo, quien se quedó con la investigación de Penta, mientras Chong, asidua lectora de Haruki Murakami, con Corpesca, quizás la investigación más grande de su carrera que liga a la clase política y a uno de los grupos económicos más poderosos del país.

CUADERNOS DE ORO

Chong es actualmente la jefa de la Fiscalía Local de Santiago y pese a sus 44 años tiene una vasta experiencia como abogada y perseguidora de delitos. Está en el Ministerio Público desde 2004, pero antes fue jefa jurídica del Servicio de Impuestos Internos (SII) en la Región de Los Lagos entre 1999 y 2003.

Su paso como procuradora del SII en Teatinos 120 es recordada con adjetivos elogiosos. Algunos de los que trabajaron a su lado, cuando era una aprendiz, aseguran que el orden con que llevaba las causas era “admirable”. “Nunca faltó un escrito que presentar ni se le pasó un plazo”, confirma un colega de esos años.

Casada hace dos décadas con el abogado y ex compañero de curso Danilo Novoa -apodado Chuck Norris, hasta hoy- tiene dos hijos, uno de 20 y otro de 8 años.

Sus colegas de trabajo afirman en sordina que es una fiscal “posmoderna” y férrea defensora de la igualdad de género. Criada en la escuela clásica del derecho en la generación ‘90 de la Universidad de Chile, hoy mantiene un Twitter, Facebook e Instagram que alimenta constantemente con fútbol -es hincha de la Universidad de Chile- fotos de viajes, familia, noticias, recomendaciones de restoranes y un humor astuto.

El 21 de julio pasado, mientras esperaba en el pasillo del tribunal de alzada capitalino escribió en su Facebook: “Definitivamente el mundo de los abogados es frío… estoy congelada en la Corte esperando para alegar!!!…”

Como estudiante, recuerda una compañera, fue “siempre seria”, estudiosa, matea, ponderada, de bajísimo perfil y aguda. Sus cuadernos, un bien preciado para fotocopiar por su orden y buena letra, siempre los prestaba. Solidaria es una palabra que se repite entre sus colegas que compartieron las salas de clase en el edificio de Pío Nono, donde Chong era cercana a la Democracia Cristiana y a Cecilia Frei, hija del último ex Presidente.

Comentado fue el 7 que obtuvo por su memoria “Delitos de la Ley de Mercado de Valores: protección penal a un mercado regulado”, porque en esos años la materia, comenta un colega de generación, “no era común ver a las mujeres en temas de ese calibre”. Y en su examen de grado obtuvo “tres coloradas”, es decir, la nota máxima.

Quienes la conocen de aquella época, aseguran que siempre tuvo un apego especial por el servicio público. Un amigo de Chong asegura que desde joven se sintió una privilegiada por estudiar una carrera universitaria, viniendo de una familia de clase de media -padre contador y madre dueña de casa- y que trabajar para el Estado fue una manera de devolver la mano.

Otra abogada que trabajó junto a ella en el SII, asegura que es una versión femenina del viejo adagio nacional “bombero, radical y masón”. Tanto es así que en 2011, cuando cumplió 40 años, la revista Qué Pasa la eligió para contar de su puño y letra cómo era vivir esa edad en un Chile con 21 años de democracia, después de la dictadura. “Uno tiene el deber de restituir las oportunidades que te ha dado la familia y tu estructura social. También, porque así puedes mejorar sustantivamente las condiciones de vida de las personas que están al margen de las oportunidades”, escribió.

Cuesta encontrar críticas entre los abogados que han debido litigar en casos que ella investiga, ya sea como querellantes o defensores. Los elogios abundan, como si los pasillos de tribunales se coludieran en un panegírico.

TEMIDA

Como fiscal del Ministerio Público, Chong es temida, pero altamente respetada. Suele escucharse entre los abogados que circulan por el Centro de Justicia un largo listado de “que”: que sus interrogatorios son de temer, que es buena litigante, que siempre recibe a las partes, que entrega oportunamente las copias de las carpetas de investigación, que no abusa del secreto, que es sumamente reservada, y que si algo hay en una indagatoria a su cargo, de seguro lo encontrará. Y si no, sencillamente dejará de buscar.

En su carrera, ha acumulado triunfos y fracasos. En el caso GMA, después de varios años buscando incluso en el extranjero la comisión de un delito, finalmente archivó la causa en 2011. Algo similar le sucedió en la indagatoria en contra del ex presidente de EFE, Luis Ajenjo, cuando el tribunal oral lo absolvió de los delitos de fraude al fisco y malversación.

También ha ganado. Recientemente logró la condena por prevaricación de abogado en contra de Álvaro Baeza, quien fuera asesor de la renunciada ministra Magdalena Matte cuando estalló el caso Kodama. Chong acreditó que Baeza perjudicó a sus patrocinados, los canteros de Colina, ya que recibió más de 800 millones como incentivo de la contraparte en una negociación.

En su carrera ha debido también asumir causas ajenas. Un ejemplo lo constituye en el caso Registro Civil, donde se indagaban, entre otros ilícitos, el fraude al fisco en contra del PPD Guillermo Arenas, por una millonaria licitación que había ganado el gigante indio Tata.

Sucede que la primera fiscal que tramitó la investigación Alejandra Godoy, configuró una causa gigantesca que los abogados de los imputados se encargaron de despedazar, aludiendo al desorden con que -a su juicio- había sido sustanciada.

El fiscal regional Andrés Montes separó a Godoy del caso y designó a Chong para revocar el sobreseimiento temporal decretado por el tribunal. Los litigantes notaban la expresión de Chong y comentaban que si bien era un reconocimiento ponerla delante de un caso que debía ser ordenado de punta a cabo, lo cierto es que sus colegas de la fiscalía comentaban que “se la habían cagado”. En cualquier caso, entre otros, Arenas recibió una condena de tres años por fraude al fisco.

En 2010, cuando Montes asumió la fiscalía regional Centro Norte, ella era la candidata natural, comentaban sus colegas, para asumir la Unidad de Delitos de Alta Complejidad, cargo que finalmente recayó en José Morales, uno de los que competirá por la jefatura nacional del Ministerio Público.

ESTILO ORIENTAL

Su relación con los medios es escasa. Sólo habla cuando está autorizada. De lo contrario, con el humor que la caracteriza, se escabulle.

Entre los periodistas es reconocida como una fiscal reservada hasta la molestia. De hecho en ocasiones pasan días o semanas para que se conozcan diligencias que ha realizado.

Un reportero del sector tribunales lo recuerda: “Ella llevaba un caso contra un ejecutivo de Schwager. Un día la vi salir de la fiscalía y la abordé para saber en qué estaba la causa. Ella me dijo, como siempre, ‘bien está’. A los días nos enteramos que había realizado una incautación”.
El silencio ahora lo aplica con celo en la investigación en contra de Corpesca y sus aportes a Jaime Orpis. Ni siquiera se le ve en el restorán al que suele acudir cerca de la fiscalía a almorzar. Un compañero de labores asegura que está “metida de lleno” y que la molestan con que las carpetas del caso “huelen a pescado podrido”.

Entre los abogados defensores también cunde la preocupación. Aseguran que si bien es mejor litigar con Chong, “porque enfrenta los casos sin pasiones de otro orden”, tienen claro que enfrentarán un complejo escenario procesal, porque la causa está afecta al secreto que aplica la Ley de Lavado de Activos por espacio de seis meses.

“Cuando se abra la carpeta nos dará un tiempo para estudiar los antecedentes, pero la formalización es sólo cuestión de tiempo, no en vano su apellido nos deja claro que tiene paciencia de chino”, ironizó un profesional allegado al caso Corpesca.

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