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Mientras algunos auguran que viene el tsunami y que hay que estar preparados, y otros sostienen que se está avanzando, un columnista del diario Pulso fue categórico al sostener que el gobierno de la Nueva Mayoría ya agoniza y que sólo falta saber la causa y la hora de su deceso.

 

“No hay noticia política y menos columna de opinión que no diagnostique la muerte de este el segundo Gobierno de Michelle Bachele”, escribe Alberto López-Hermida, profesor de la U. de los Andes, quien asegura que, por ejemplo, la frase “realismo sin renuncia” no es más que el epitafio que la propia Bachelet eligió para la lápida de su segunda administración.

Agrega que “aún a meses de cruzar recién el ecuador del mandato de la Nueva Mayoría, el olor a gladiolo recorre las secciones de política de la prensa escrita, radial y televisiva. Si hay discusión acalorada, es únicamente sobre la causa y hora de defunción del Ejecutivo que, bien muerto, ni se entera de lo que todos proclaman en su cara”.

Al respecto, añade que como pasa en la vida real, como pasa cuando aflora la miseria humana aun en los momentos más lúgubres, “se dan escenarios de mal gusto”.

En ese sentido, explica que “aún no hay rígor mortis”; es decir, todavía no se rigidiza el cadáver,  “ya los cercanos discuten abiertamente la sucesión”.

“Muchas de esas “vacas sagradas” a las que los optimistas apuntaban para salvar al otrora moribundo, son hoy candidatos oficiosos que abiertamente hacen seudoeventos de campaña”.

“Por otro lado, como no hay muerto malo, las únicas noticias alentadoras para la Presidenta Bachelet se dan entre quienes caricaturizan virtudes, minimizan defectos y esbozan el inmenso aporte que sería como sucesora de Ban Ki-moon en la secretaría general de la ONU”.

Finalmente, cierra con que pese a que la mesa parece estar servida, la derecha una vez más una torpeza comunicacional y busca bautizar su nuevo movimiento como “Levantemos”.