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En su clásica columna en El Mercurio, el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, criticó el acuerdo entre el Mineduc y las universidades del CRUCh que este viernes permitió que se diera luz verde a la partida de Educación del Presupuesto, incluida la polémica glosa de gratuidad.

Para el académico tanto el contenido como la forma de la propuesta del Gobierno son preocupantes.

Sobre el acuerdo al que llegó el Ejecutivo con las instituciones del CRUCh, Peña sostuvo que “la escena es fácil de describir. En ella figuran el vicepresidente del Consejo de Rectores, el senador Zaldívar, el ministro de Hacienda y la ministra de Educación. La reunión, ampliamente difundida, tuvo por objeto negociar condiciones mínimas para las instituciones, estatales y privadas, del CRUCh. La negociación condujo a que el Ejecutivo y parte del Legislativo firmaran un compromiso con el CRUCh relativo a cuál sería el monto de recursos que las instituciones que lo integran recibirían. Solo una vez que se firmó ese acuerdo, la glosa pudo ser aprobada”.

En esa línea, el rector disparó: “¿Es razonable que los poderes Ejecutivo y Legislativo subordinen su decisión a un acuerdo previo con quienes tienen intereses directos en la regulación que se trata de decidir? Nadie aceptaría, por ejemplo, que la legislación sobre libertad religiosa exigiera la celebración de un previo acuerdo con las iglesias o que la legislación laboral debiera subordinarse a un previo acuerdo con la CUT o la Sofofa. ¿Qué es esto entonces de subordinar la glosa de educación superior a la previa anuencia del CRUCh alcanzada en una mesa de negociación?”.

“Se ha dicho, con razón, que en materias educativas importa el resultado, pero también el proceso que se emplee para obtenerlo. Lo mismo habría que decir de esta glosa: su objetivo es plausible; pero se lo alcanzó escribiendo con líneas torcidas”, agregó.

En relación a la decisión del Mineduc de recortar a la mitad los recursos de Aporte Fiscal Indirecto (AFI), Peña apuntó directamente a planteles como la PUC, que seguirán recibiendo el financiamiento, pero bajo otro nombre.

“¿Qué decir, por su parte, de la disminución del Aporte Fiscal Indirecto? La medida a primera vista es correcta. El AFI -al transferir recursos a las instituciones que matriculan los mejores puntajes- es regresivo. Como el rendimiento en la PSU está correlacionado con ingreso, el AFI transfiere rentas generales a los que más tienen. Sobre eso existe un consenso relativamente generalizado, de manera que la decisión de trasladar esos recursos a los sectores con desventajas iniciales parece correcta. Subsiste, sin embargo, una inconsistencia: la PUC, que atiende a los sectores más aventajados, seguirá recibiendo, aunque no bajo ese nombre, lo mismo que recibía por AFI. En su caso se esfuma el nombre -AFI- pero no los recursos ¿Será porque en este caso, a diferencia de los demás, aportar esos recursos no es regresivo?”, opinó.