París EFE 14

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El ataque en París es un acontecimiento bárbaro, condenable y que no tiene ningún tipo de justificación. No es una respuesta a ningún tipo de religión ni filosofía, es simplemente un acto criminal, que no tiene respeto por el mundo ni por los derechos humanos. Es importante no relativizar este tipo de actos, sin embargo, se abren muchos temas que es necesario ver con un ojo crítico.

Primero, Occidente debe hacer una reevaluación de su relación con todos los mundos que no sea el propio. El paso del principio de no intervención al de “todo es cancha”, permitió que Estados Unidos se diera la libertad de botar gobiernos y crear enemigos. Hillary Clinton reconoció que EE.UU, facilitó la creación de ISIS y Tony Blair pidió disculpas. Todos síntomas de este problema.
Segundo, debemos fortalecer el multilateralismo por sobre las decisiones de algunos países que se creen dueños del mundo. Es necesario volver a estatizar toda la producción y circulación de armamento del mundo. De esa manera, los Estados se harán responsables de dónde van a parar sus armamentos. Si no hubiera un mercado abierto a la mafia de armas, aparatos y complejos militares privados y de capitalistas que están dispuestos a venderles a quien sea que les compre, estas cosas no pasarían.

Lo que pasó en París es culpa de las mismas potencias. Ellas fueron las que no desarticularon el Estado Islámico cuando pudieron hacerlo porque no les interesaba. De hecho, son aliados. Son su creación. Tal como a Hamas lo creó Israel y Palestina. A Saddam Hussein lo levantó Estados Unidos hasta que no le sirvió y lo botó. Les pasó con Pinochet en Chile y con todas las dictaduras de América Latina. El Estado Islámico es un aliado norteamericano que se les fue de las manos.
La islamofobia que provocará este ataque es un tema, sin duda, pero el problema real es el etnocentrismo radical. Para occidente solo vale la sangre de occidente. Y no me refiero a solo los crímenes del Estado Islámico contra los musulmanes allá, sino que son los crímenes de Israel contra Palestina, que pasan colados todos los días y al mundo le da lo mismo. Para mí, el fundamentalismo islámico, no es distinto al fundamentalismo sionista. El gobierno de Israel de hecho, arma y colabora con el Estado Islámico. Son aliados también.

Si tuviéramos que aterrizar esa realidad acá, podríamos decir que el Estado Islámico es la UDI. Porque son partidos confesionales, que son capaces de no trepidar en ningún principio de tal manera que les asegure poder. Acá son partidarios de hacer un golpe, allá el Estado Islámico es partidario de hacer las atrocidades que hacen. Pero no son distintos en sus bases filosóficas porque están constituidos al igual que el Estado de Israel por identidades asesinas que afirman su existencia negando la de los demás. Todos los fundamentalismos son iguales. Cuando la UDI habla de lo que “Chile necesita” es porque la UDI son ellos. Cuando Víctor Pérez dice que las farmacias es una farsa porque los pobres tienen todos los remedios asegurados, está hablando desde él. No entienden nada más, es lo mismo.

Es difícil proyectar este conflicto a futuro, pero hay que tener claro que el Estado Islámico es un instrumento de occidente para destruir el orden de oriente. Los ataques terroristas son súper buenas excusas para justificar su filosofía terrorista. Yo creo que las potencias tienen al Estado Islámico controlado, no creo que siga escalando como conflicto. Lo que esto hace, es dar la excusa fundamental para reactivar sus economías a partir del complejo militar de cada país y más encima, les da la posibilidad bajo este nuevo esquema de intervenir, de hacer lo que quieran cuando quieran.

*Alcalde de Recoleta.