ANFP

Un profundo análisis sobre el momento que atraviesa la dirigencia del fútbol, a propósito del caso Jadue, realizó en entrevista con El Mercurio, el empresario Alfonso Swett, histórico dirigente y expresidente de la UC.

“Es lamentable que en una actividad tan fantástica como el fútbol, hermosa y necesaria para la distracción del pueblo y de tanto arraigo popular, haya gente con tanta irresponsabilidad. Lo primero que acá no se ha defendido es la actividad. Esa pelotita maravillosa que da tanta felicidad y agrado a mucha gente. Esta es gente que ha entrado al fútbol por otros motivos”, dice en respuesta a la situación que remeció la actividad luego de que se destapara que Sergio Jadue, extimonel de la ANFP, estaba metido hasta las patas en los sobornos pagados a la Conmebol.

Según dice Swett, a raíz de la irrupción de nombres como el propio Jadue y otros que han arribado al fútbol, que “hace mucho tiempo que la puerta para entrar al fútbol está muy ancha. Entra cualquier persona. El pasado no importa. Los pergaminos o los currículos no importan. Entra quien pone la música o quien pone la plata. Eso no era así antes. Antes había una trayectoria. Había un mérito detrás y había mucha pasión y ganas de estar en el fútbol y hacer grandes a las instituciones. Yo viví esa etapa en el fútbol, en que las personas entregaban sus bienes personales muchas veces, para lograr el engrandecimiento de la institución que tanto querían. Hoy no es así”.

Tras ese análisis, se le consulta entonces por cómo corregir el actual escenario.

Dice que “hay que poner barreras de entradas al fútbol muy altas, especialmente en lo que se refiere a honestidad, honorabilidad y trayectoria. Deben tener vivencias, además, porque los dirigentes las necesitan”.

¿Cambiar la ANFP?

“Hay que revisarla. Hay que endurecer. Hay que proteger al fútbol. Los reglamentos y estatutos son para tener una actividad sana, protegida de los males que azotan a la sociedad. Debe haber mucha transparencia, gente honorable”, responde.

Después de toda el agua que corrió bajo el puente, y que partió con la salida de Mayne-Nicholls, cuando los tres grandes se coludieron para armar una oposición y hacerle la cama, se le pregunta si a la luz de los hechos fue un error, un error que algún día iban a pagar ante los chilenos, como vaticinó Marcelo Bielsa el día que anunció su salida.

“Fue un grave error. Se persiguió más a la persona que al interés del fútbol. Harold no merecía eso. Si bien cometió ciertos errores, sobre todo de arrogancia y de trato con sus pares. Pero era un hombre correcto, un hombre de fútbol, de carácter, que entendía mucho del tema. Lo lamenté mucho”, asegura.