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A través de una carta publicada en La Tercera, una persona que firma como Manuel Hasbún, salió a criticar al alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, quien en su “Manifiesto”del mismo medio dijo, entre otras cosas que tuvo la intención de ser cura, pero el quiebre se produjo con la figura del padre Raúl Hasbún. “Yo veía lo que pasaba en mi país y no podía entender que la Iglesia Católica se prestara para sostener a un comunicador público que legitimaba las violaciones a los derechos humanos”.

“Sin argumentos que sustenten tal acusación, presumo que Jadue, nacido en 1968, se limita a reproducir un infundio creado y difundido por el partido en el que milita desde pequeño”, dice Hasbún.

Según argumenta, por entonces el superior jerárquico de Hasbún “era el cardenal Rául Silva Henríquez, creador de la Vicaría de la Solidaridad y celebrado como eximio defensor de los derechos humanos”.

“Entre 1970 y 1981, Hasbún vivió en casa de Silva Henríquez y trabajó como su asesor personal”, recuerda esta persona, para luego sostener que entonces la acusación de Jadue deja al cardenal Silva como incompetente (no se enteró durante 11 años, ni siquiera por la prensa, de que su asesor personal atornillaba públicamente al revés) o como indolente (no se atrevió a amonestarle o restringir el ejercicio público de su ministerio)”.

“Jadue es libre de profesar o repudiar una religión que su credo estigmatiza como opio del pueblo. No lo es para justificar sus opciones, injuriando gratuita y públicamente la honra de otras personas”, cierra la carta.