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El senador UDI Hernán Larraín sostuvo que el año pasado “ha sido el peor en la historia de la UDI, más que para el asesinato de Jaime Guzmán”, en un repaso de su primer año en la presidencia del partido tras el escándalo del caso Penta.

Reiterando que todo el espectro político tenía el mismo tipo de financiamiento, el parlamentario señaló que no lo hacía “para buscar una suerte de empate o ser autocomplaciente, sino que simplemente para asumir una realidad, así era cómo se complementaba el financiamiento de las campañas”.

“Uno sabía que la empresas financiaban normalmente a todos los sectores políticos y se sabía que muchas veces esos caminos pasaban por este tipo de mecanismos y en ese sentido se produjo esta situación que un poco sorprendió al mundo político porque quizás no se estaba consciente de lo que se había estado haciendo”, dijo el dirigente en entrevista con el diario La Tercera.
El senador descartó que hubiera una especie de “modus operandi” en el partido (que cuenta con condenados, desaforados e investigados en los casos Penta, SQM y Corpesca) y reiteró que “todas estas conductas están circunscritas a personas y a situaciones específicas y, por lo tanto, obviamente eso no existía como un modus operandi. Quizás si otras empresas hubieran sido investigadas de una manera tan profusa como Penta -que tuvo, además, alguien que describió detalladamente las operaciones-, probablemente se encontraría que estas situaciones se repiten en muchas colectividades”.

Sobre la no sanción a Jovino Novoa tras ser condenado por delitos tributarios reiterados, dijo que “el presidente del partido acepta las resoluciones del tribunal supremo, no es juez del tribunal supremo porque entonces ahí sí que se nos enreda la institucionalidad”.

Sin cuestionar las decisiones del ex presidente del partido, Larraín dijo que sin lugar a dudas el año pasado fue el peor de todos para la tienda. “La verdad es que la UDI ha vivido momentos muy duros en su historia. El año 91 con la muerte de Jaime Guzmán, su fundador, sin lugar a dudas fue un golpe muy brutal. También cuando ocurrieron las denuncias a propósito del caso de Spiniak que afectó algunos dirigentes nuestros, se vivió un momento de mucha crisis interna y fue un pésimo momento. Pero yo pienso que este ha sido el peor año en la historia de la UDI, más que para el asesinato de Jaime Guzmán”, dijo.

El senador, además, señaló que el terrible 2015 de la UDI se debió por dos cosas: “Uno, una baja en el respaldo político a nuestro partido, en general a nuestro sector, pero en particular a nuestro partido en las elecciones municipales, presidenciales y parlamentarias de 2012 y 2013. Y cuando estábamos tratando de iniciar una nueva etapa y recuperarnos de ese bajón político, se produce este proceso de cuestionamientos por el financiamiento irregular de las campañas que, a pesar de ser un fenómeno transversal, por la forma que empezó se concentró inicialmente en nuestro partido, lo cual ha significado un proceso que agravó el momento que estábamos viviendo y significó también una crisis muy fuerte para nosotros, para nuestra imagen y potencial futuro”.

Finalmente, el líder gremialista dice que en el proceso “refundacional” del partido, hay que ir más allá de cambiar el nombre. “Lo que hay que cambiar es el proyecto, el discurso, el estilo de trabajo, la imagen comunicacional, nuestra forma de desarrollar el proyecto político, y en ese sentido el nombre no tiene la misma prioridad o relevancia. Por lo tanto no es necesario un cambio de nombre, pero alguna cosa vamos a hacer ahí”, señaló.