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“Para ser feliz no debemos pertenecer a una cultura determinada. De hecho la felicidad, viene en la naturaleza humana”, afirma el ministro de Cultura de Bután, Pena Wangda, en su paso por Chile.

Bután, llamado oficialmente el Reino de Bután, es un pequeño país del sur de Asia completamente “amurallado” geográficamente, pues ubicado en el Himalaya, no tiene salida al mar, y limita con los gigantes República Popular China e India. Pese a esa condición, es una de las naciones más felices del mundo, pues ha sabido combinar el clásico índice de desarrollo del Producto Interno Bruto (PIB) con la Felicidad Nacional Bruta (FNB). Este último concepto es lo que precisamente viene Wangda a explicar a Chile.

“La base del FNB es equilibrar el desarrollo económico con el espiritual”, dice en entrevista con La Segunda, a días de la charla que ofrecerá el fin de semana (V Encuentro de la felicidad), donde ahondará en parte de los secretos del equilibrio conseguido en su país.

Recuerda que en la vida hay valores supremos como el tiempo libre y la familia, pilares de lo que es el FNB.

Por eso es que afirma que “no debemos trabajar como robots”, y que se “debiera combinar la medición del PIB con la del FNB”.

Repite, casi a modo de mantra cita el vespertino, que “hay cosas que el dinero no puede comprar”.

Sostiene su tesis con el argumento de que el querer tener más no tiene límites, por tanto nunca se es feliz.

Sobre las claves de, por ejemplo, la felicidad en el trabajo, ofrece ciertas pistas: “las empresas debieran crear las condiciones necesarias para ello, como tener salas cuna, no trabajar más de ocho horas, o que haya remuneraciones equitativas entre hombres y mujeres que hacen el mismo trabajo”.

También pone a disposición del lector su propia experiencia: “tener suficiente comida, cuidar a mi familia, tener el tiempo necesario para estar con ellos y ver niños educados”.