Megaproyecto energético de Biobiogenera tiene en pie de guerra a Bulnes y Penco

Megaproyecto energético de Biobiogenera tiene en pie de guerra a Bulnes y Penco

Comunidades y autoridades locales de la Región del Bío Bío, se resisten a la implementación de un proyecto energético de gran magnitud, que incluye la llegada de gas natural a la bahía de Concepción y una termoeléctrica para procesarlo en el valle agrícola de Bulnes. En los próximos días, la Comisión Regional de Evaluación ambiental se deberá pronunciar sobre su aprobación o rechazo. Mientras desde la empresa Biobiogenera destacan que se trata de energía limpia y que utilizarán tecnología de última generación, los vecinos consideran que afectará la economía local, basada en la agricultura y la pesca.

terminal GNL Una terminal de gas licuado en las costas de Penco Lirquén, conectada al gasoducto del Pacífico para abastecer la termoeléctrica El Campesino, emplazada en Los Tilos, comuna de Bulnes, en la Región del Bío Bío, tiene a los habitantes de la zona en pie de guerra. Por estos días, la comunidad ha intensificado las manifestaciones para que el megaproyecto energético de la empresa Biobiogenera sea rechazado por la Comisión Regional de Evaluación Ambiental, que se deberá pronunciar la segunda quincena de junio. De ser aprobada, los vecinos ya anunciaron que acudirán a los tribunales ambientales y de justicia. Mientras en la empresa, controlada por Juan José Gana, César Norton Sacre y otro grupo de inversionistas chilenos, sostienen que el gas licuado se trata de energía limpia, que combatirá la contaminación de la región al disminuir las emisiones de material particulado y que será un aporte al desarrollo económico de la Región, los habitantes creen lo contrario. Los parlamentarios de la zona Loreto Carvajal (PPD), Clemira Pacheco (PS), Jorge Sabag (DC), Alejandro Navarro (MAS) y el alcalde de Bulnes, Ernesto Sánchez (PPD), comparten los reparos de la comunidad y desde un comienzo se han opuesto al desarrollo del proyecto, que, sin embargo, cuenta con la venia del Programa Energético Ministerio de Energía, que otorga al gas un rol clave en la generación de energía. Según explica el vocero de la organización Bulnes sin termoeléctricas, Andrés Parada, la terminal con capacidad de 1140 megawatss y la termoeléctrica de 640 megawatss con una inversión total de casi mil millones de dólares, trabajaran en conjunto. Sin embargo, acusa, debido a la presión que se ejerció inicialmente, la empresa decidió presentar los estudios de impacto ambiental de ambos proyectos por separado. El senador Navarro afirma que se trata de una estrategia para burlar la legislación ambiental desde una compañía que, recalca, no cuenta con experiencia previa en el desarrollo de proyectos energéticos y que está asociada con las transnacionales Electricité de France (EDF) y Cheniere Energy de Estados Unidos. Desde Biobiogenera replican que se cumple con los estándares ya que se trata de proyectos independientes. Así las cosas, el primer proyecto en ser evaluado por la Comisión Regional de Evaluación ambiental, será la termoeléctrica El campesino que en vez de agua, como se había planteado inicialmente, utilizará aire vía aerocondensadores para el enfriamiento de las turbinas. Esta tecnología permitiría no afectar la disponibilidad del recurso hídrico para las labores de riego, en una zona que es eminentemente agrícola, argumentan desde la empresa. La ubicación de la termoeléctrica es la principal crítica de los vecinos de Bulnes. El Campesino se emplazaría, según datos de la FAO en el 1,5% de los terrenos agrícolas y regables del país, justo en el corazón agrícola de la comuna, donde se cultivan frutales, viñas y alimentos orgánicos de exportación, actividades económicas que creen se verán afectadas por una industria energética de esta magnitud. El Campesino logró uno de los contratos de suministro más grandes en la licitación de 2014 y debería comenzar a entregar energía al Sistema Interconectado Central, el 1 de enero de 2019, aunque los plazos ya están ajustados y es probable que aun cuando consiga los permisos, no logre cumplir con los tiempos establecidos para estar operativa. Los vecinos y el alcalde de Bulnes, acusan que la empresa -que antes se llamaba Octoputus, como pulpo en inglés y que se cambió a BioBiogenera por la connotación negativa del nombre-, llegó a la zona mintiéndole a la comunidad. “Las cosas no se hicieron cara a cara, primero se llegó acá con mentiras, después se supo que se trataba de una termoeléctrica. Hay que hablarle a la gente con la verdad para que pueda aceptar los cambios.”, explicó al alcalde Sánchez. La imputación específica es que la empresa informó en 2013 que en el terreno se desarrollaría una parcela agrícola de frutales y meses después, la diputada Carvajal, denunció que en realidad se trataba de una termoeléctrica. Desde la empresa aseguran que la confusión pudo deberse a las negociaciones entre el corredor de propiedades y el vendedor del terreno pero que desde Biobiogenera, asegura Juan Eduardo Gallardo, gerente de asuntos externos de la compañía.“siempre presentamos el proyecto como una central de generación a gas natural”. La diputada Carvajal se opuso desde el principio al proyecto. La parlamentaria del PPD argumenta que las termoeléctricas y centrales de pasada en la zona, superan con crecen las necesidades energéticas de la región: “Nuestros ríos están totalmente saturados de inversión en materia energética, contrario a lo que cree el ministro de Energía, que hay diversificar la matriz, creo hay que propender a crear condiciones para reconocer la actitud natural que tienen nuestros suelos agrícolas, ahí está la mayor fuente de trabajo. Obviamente este proyecto impactará enormemente en el empleo. La generación de energía no nos genera ningún impacto positivo. No genera trabajo, impacta el entorno, crea condiciones medioambientales distintas. Por ningún lado, esto significa un beneficio para la comunidad”, acusa. Además, la parlamentaria, sostiene que se utilizarán los suelos de la región para generar energía que irá al norte del país y la industria minera. “Ponemos nuestros suelos agrícolas en subsidio para las altas mineras y los costos los paga la ciudadanía. A costa nuestra, se genera energía para crear riqueza de particulares y grandes conglomerados mineros. Debería darnos vergüenza, esto es darle una bofetada a la ciudadanía”, denuncia. Otro de los motivos de preocupación para los agricultores es cómo incidirá en la producción agrícola las emisiones de aire caliente de la termoeléctrica, dado que se modificaría  la temperatura del valle y por lo tanto, en los cultivos. Este temor que es descartado por la empresa. “Las emisiones saldrán por la chimenea a 86 grados Celsius. No hay evidencia empírica ni científica sobre el aumento de la temperatura del aire por las emisiones de centrales a gas natural. De todas formas, encargamos un estudio a la Universidad de Concepción que confirmó que no hay ningún aumento de la temperatura del aire producto de la operación de la central”, explica Gallardo. “Central el Campesino incorpora los más altos estándares europeos y será compatible con la agricultura, como muchas centrales existentes en zonas agrícolas en Europa con la misma tecnología”, agrega el vocero de la compañía y destaca que el gas natural permitirá reducir los costos de la energía en la zona, que en la VIII Región tiene un alto costo tanto para las residencias como la industria. Si El Campesino logra entrar en operación, la empresa tiene contemplado construir una segunda central de la misma capacidad en la zona. La terminal de GNL en Penco-Lirquén El otro proyecto, la terminal de regasificación en las costas de Penco-Lirquén, también se encuentra en etapa de evaluación ambiental, pero está más retrasado que El Campesino porque incluye un proceso de consulta indígena. La terminal de GNL, que se instalaría en la Bahía de Concepción, cuenta con capacidad para suministrar 15 millones de metros cúbicos diarios de gas natural licuado, la cual abastecería a la central El campesino, además de otras industrias energéticas de la zona y centrales que se proyectan construir en las comunas de Pemuco y Cabrero. El gas, proveniente de Estados Unidos, sería trasportado en buques en estado líquido a bajas temperaturas. En la terminal de Penco, que es tipo isla y está proyectado instalarla a 2,5 kilómetros de la costa, se aplicaría un proceso que utiliza agua de mar para inyectar el producto al gasoducto y ser distribuido por la región. La utilización de agua de mar es precisamente el tema que preocupa a los pescadores de la bahía. Si bien se eliminó del proyecto el uso de cloro para esterilizar el agua, que una vez utilizada es devuelta al mar, creen que el proceso afectará el ecosistema marítimo y matara a los microorganismos como huevos, larvas y placton, en una zona de desove de sardinas y anchovetas. El vocero de la coordinadora Penco Lirquen, Edison Neira, explica que “para regasificar, van a utilizar altas cantidades de agua de mar, en el proceso, se cambia la temperatura del agua y mueren los microorganismo. Esto va a afectar la cadena trófica y las especies que se reproducen en la zona. A la larga la terminal, va a repercutir en el comercio, la economía local y en el sustento de las familias que viven principalmente de la pesca. Acá nadie quiere la terminal”. Además, consideran que una planta de estas características es peligrosa para la población en caso que se produzcan terremotos, tsunamis o incendios en las zonas forestales por donde para el gasoducto. La empresa, por su parte, asegura que la tecnología utilizada es de última generación y no impactará el ecosistema marítimo: “La construcción y operación de Terminal GNL Penco Lirquén será compatible con las actividades de pesca, turismo y recreación que se desarrollan en la Bahía de Concepción y cuenta con sistemas de seguridad apropiados. El terminal y su gasoducto submarino no afectarán la calidad del agua de mar y propiciará el desarrollo de la acuicultura en su entorno inmediato, en conjunto con los pescadores que actualmente tienen áreas de manejo en esa zona”, dice Gallardo. Sin embargo, la diputada de la zona, Clemira Pacheco, no comparte la visión de Biobiogenera: “Desde el inicio he dicho que este proyecto no ayuda a nuestra gente, es muy invasivo, a pesar de que lo quieran mostrar de otra manera. Desde el punto de vista de los recursos del mar, al devolver el agua lo hace a temperaturas más bajas, por lo tanto, esto perjudicará a los recursos marítimos, acá la mayoría de la gente trabaja de la pesca”, explica. “Si bien estos proyectos ayudan a generar energía para el país, no es para abastecer a nuestra región, sino que a las grandes empresas hacia el norte. Nos están convirtiendo en una zona de sacrificio. Esto tendrá un alto costo ambiental, social y cultural para los habitantes y dañará la economía local. Los vecinos son los que sufren las externalidades. No nos merecemos tener este tipo de contaminantes. Creo que el proyecto es muy negativo”, asegura Pacheco. “Entendemos que existan reparos, hemos trabajado para disipar dudas y la evaluación ambiental, que ha sido muy rigurosa, definirá finalmente si los proyectos son viables o no por sus impactos ambientales”, concluye el vocero de la empresa.
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