erika

Luego de que la abanderada chilena en los Juegos Olímpicos de Río 2016, Érika Olivera, confesara haber sido abusada por su padrastro por más de 12 años, desgarrador relato publicado el fin de semana reciente por la revista Sábado, la atleta fue entrevistada por Mega desde Natal, Brasil.

En la conversación que sostuvo con Catalina Edwards, Érika habló sobre cómo el deporte terminó por convertirse en la única vía de escape que la ayudó a sobrellevar el dolor y el trauma que le significaron los abusos de su padrastro, quien dio inicio a la vejación cuando ella era tan solo una niña. “Él empezó mostrándomelo como un juego, con caricias, y después fue avanzando”, confesó la maratonista.

Érika, quien pasó su infancia en la población Carol Urzúa de Puente Alto, confesó que de lo que realmente buscó huir cuando dejó su casa a los 18 años fue de la realidad que le representaban los abusos de su padrastro. “Yo vengo de la pobreza y de los campamentos, pero de lo que yo realmente escapé fue de esto”, sentenció.

El abusador de Olivera colaboró con una infancia que giró en torno al culto del evangelio y un régimen autoritario y la chantajeó durante años, esto hasta que logró que pasara tanto tiempo que para cuando Érika decidió denunciar, el delito ya había prescrito. “Hace muchos años intenté tomar esta acción pero cuando supe que estaba prescrito no lo hice (…) estando ese día en la PDI pregunté cuántos casos al día son los que se denuncian y el número es realmente estremecedor, son 80 casos diarios, tantos otros que no”, lamentó la deportista.

Fue así que la atleta decidió esperar hasta que llegara el momento correcto. “Yo siempre tuve claro que esto iba a ser en este momento. El día en que yo terminara mi carrera como atleta yo lo iba a dar a conocer”, admitió Olivera.

“Para mí fue un gran alivio poder sacar todo esto (…) algo que realmente me angustia” dijo la atleta, luego de enfatizar que si bien esto fue duro para ella la ayudó a triunfar en el deporte. “Las dificultades que la vida nos presenta deben ser la herramienta para lograr el éxito”.

“En el verano yo tuve que enfrentar a este hombre, le tuve que pedir que se fuera, que nos dejara tranquilas de una vez por todas, y lamentablemente, ello no fue así. Me sentí muy pasada a llevar” confesó Érika, quien a su vez enfatizó que su caso es excepcional ya que la mayoría de las personas que sufren abusos quedan gravemente afectadas.

“Yo pude haber terminado siendo una delincuente, y no por salir a robar, sino que por matar a esa persona, porque fue algo que muchas veces pensé” dijo la deportista. “Me hubiesen condenado por asesina por defender mi vida, creo que en ese sentido hay que tomar precauciones, hay que ser más duro” agregó.

Finalmente, la deportista sentenció que “son cosas que no se olvidan, pero que sí se pueden superar”, y que espera que la legislación chilena sea mucho más enérgica en el trato y condena de delitos como éstos.