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Con esa misma franqueza con que alguna vez dijo a The Clinic que “se me hace más variada la tontería”, y que “la edad entontece y yo me he entontecido bastante”, Armando Uribe, poeta, abogado y Premio Nacional de Literatura en 2004, aborda con La Segunda la distinción que por estos días se va a entregar a uno de los 17 vates seleccionados para el reconocimiento.

“Eso es todo, en eso consisten los primeros. No agregan ni quitan nada a la obra. Son como adornos que, a veces, consisten en billetes. Otras, en satisfacer la vanidad”, reflexiona Uribe.

Si bien admite que la poesía, generó literario al que ha dedicado su obra, permite decir cosas que no aguanta otro formato, concede que “se le atribuye una importancia exagerada a las palabras en verso. Hay algo idólatra en eso (…) Pero de todas formas produce algo de piedad, el que los humanos le den algo de importancia a lo pasajero y efímero que constituyen las palabras, las frases, y los párrafos con puntuación”.

Tras esa reflexión, Uribe lanza: “¿Sabe? Encuentro que el tema del Premio Nacional es una lata”.

Luego, acaso a modo de confesión, agrega que “considero que en el fondo, bien en el fondo de la vida civil de las personas, es un desprestigio escribir versos, porque muestran una tendencia a la frivolidad. Yo he tratado de quedarme calladito frente a la palabra poeta. Porque creo que es una falla personal. Ser poeta es elevar volantines mientras todo se cae a pedazos”.

Armando Uribe, poeta: “Yo creo que nací muerto” – The Clinic Online