bielsa

“Tengo admiración por el pueblo de Chile”, “me nutrí de la sabiduría del pueblo chileno”, diría alguna vez Marcelo Bielsa al recordar su paso por el país en donde estuvo cuatro años, dejando un huella imborrable, una herencia cuyo corolario -acaso- fueron los dos títulos de la Roja en Copa América. Sábado reunió a cuatro chilenos, de distintos ámbitos, que hablan del legado del “Loco”.

Gonzalo Oyarzún, profesor de inglés,  recuerda aquella tarde del 4 de febrero de 2011 cuando, al igual que muchos chilenos, se agarraba la cabeza por el anuncio de la partida del rosarino.

“No lloré, pero sentí una pena y un vacío gigantescos, habíamos sido derrotados”, afirma.

Jorge Olivero, entrenador amateur, es otro reconocido bielsista que habla con la revista de El Mercurio.

“Sin Bielsa, mi vida no sería lo mismo”, admite Jorge sin tapujos. “De él aprendí a arriesgar y a ser consecuente con mis ideas”, complementa.

“Bielsa siempre busca ganar, pero a veces le sucede que se le escapa un resultado porque su estilo es muy arriesgado. Y el mío es muy arriesgado”, sostiene, como para graficar cómo permeó en su vida el ex DT de la Roja.

Paula Brevis, 38 años, profesora de la Universidad Finis Terrae, es también una reconocida fanática del “Loco”. Al abrir su computadora, inmediatamente aparece una fotografía del ídolo de Newell’s. Además de la docencia, hace media training; es decir, entrena profesionales para que se enfrenten a los medios de comunicación.

“Antes de que llegara Bielsa, ocupaba como ejemplo a Ghandi o Mandela (…) Pero el cambió todo, me enseñó a no quedarme detenida, a avanzar. Puedes extrapolar el pensamiento de Bielsa más allá de la cancha. Nos enseñó a creer en nosotros, a decirnos que podemos, que somos capaces”, dice.

Gonzalo Oyarzún rememora una charla de Bielsa en su paso por el Olympique de Marsella. “Le habla a uno de los laterales donde le dice que éxito no es lo mismo que felicidad. Le explica que el éxito no lo va a hacer feliz, que va a tener que entrenar el triple, y a mí me pasa lo mismo en lo profesional.

Ziley Mora, profesor de filosofía, recuerda que el mismo año que Bielsa llegaba a la Roja (2007), él se encontraba en México a la espera de cerrar un contrato como director de la Universidad de la Felicidad. “¡Nada menos que la felicidad! y con cursillos sin sustento (…) era vender la pomada, muy atractivo en lo económico, pero vacío intelectualmente. La figura de Bielsa me hizo renunciar al proyecto. Cuando vi su coherencia apenas asumida la selección, fueron bofetadas de seducción”.

Junto con abortar el proyecto, terminó una relación con una mujer con la que dice, estaba por gratitud. Luego, en 2010, lanzó el libro “Cómo convertirse de ratón en león”. Sostiene que lo presentó como “los secretos del éxito de Bielsa”.

“Me llama la atención que Bielsa no ha dejado nada escrito. Es como Confucio, como Jesús, que no escribieron nada”, apunta.

Quizá como una añoranza, como esas cosas que sabemos no van a volver a pasar en la vida, Paula Brevis habla seguramente por muchos chilenos que ven a Bielsa como un hombre que traspasó las barreras propias del fútbol para inundar a la sociedad chilena con su forma, con su estilo irrepetible. “En el fondo, siempre estamos esperando que vuelva”.