Fidel 2006

Dentro de las ideas que se barajaban para terminar con la vida del exlíder del comunismo se contaban:  Puros con veneno, un traje de buzo con hongos, francotiradores, una concha explosiva o un químico para que se le cayera la barba, entre otros.

Según El País, la CIA desclasificó casi 700 páginas de documentos relativos al periodo comprendido entre 1953 y 1973 con información sobre intentos de asesinato a Fidel. Sólo entre el 60 y 1965 se cuentan 8 intentos de asesinato a Castro.

Así que el exlíder cubano posee el Record Guinness de ser la persona a la que más veces han intentado asesinar y por haber dado el discurso más largo en la ONU: Se contabilizó en 4 horas y 29 minutos.

Dentro de otros métodos de homicidio se contaron lápices explosivos, máscaras de bucear contaminadas, helados envenenados, bombas bajo el suelo y fusiles de larga distancia.

“Realmente no fueron 30 ni 6, ¡fueron… 300! Porque no hay que contar solo los planes que organizaba la CIA allí: compra una bomba, un fusil para matar un elefante, una pluma que dispara una puntillita y envenena, una careta que produce no sé qué hongos y que cosa…”, dijo Castro en un discurso en la Asamblea en 1993, registra El País.

Según un informe de 1975, EEUU señalaba que parte del encanto de Fidel radicaba en su barba, símbolo de la revolución, así que pensaron que si se le caída el vello facial demostraría que Castro era un hombre débil y delicado. Así que se diseñó un plan para poner sal de talio en sus pertenencia y dejarle la cara como un adolescente. Sin embargo no se concretó.

Se pensó usar LSD en una estación de radio donde Castro se dirigía a su pueblo y enloquecerlo. Depositar una caracola-explosiva llamativa en su zona favorita de buceo para que la tomara y muriera al verla de cerca.  Se pensó en obsequiarle un traje de neopreno forrado con esporas y bacterias que le provocaran una grave enfermedad. Intoxicarle los habanos con veneno o explosivos.

Pero lo más cerca que estuvieron de matarlo se remonta en el año 63′, cuando se planeó que Castro tomara un batido envenenado, sin embargo, la pastilla tóxica se quedó pegada en la pared del refrigerador del Hotel, haciéndolos abortar esa alternativa.