Esta mujer afroamericana tenía más de 50 años, se dedicaba a ser costurera y volvía cansada de trabajar. Jamás pensó que un pequeño gesto se transformaría en el comienzo de una revolución.
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Un día como hoy, pero en 1955, una mujer afroamericana viajaba en un bus por la ciudad de Montgomery, EEUU. Las leyes en Alabama exigían que el pasajero blanco siempre tenía la prioridad para irse sentado en el viaje. Los negros atrás y los pálidos adelante, sin mezclarse. Cuando un blanco subió al vehículo, otro ciudadano y después el chofer le pidieron a la mujer que cediera su silla.
El simple gesto que ejecutó la modista norteamericana fue la gota de bencina que incendió lo que se conoce como Movimiento por los Derechos Civiles por las minorías raciales en gringolandia.
En su viaje de vuelta del trabajo, una cansada Rosa Parks dijo “no” y se quedó en su asiento. No se movió un centímetro. “Estaba harta de ceder”, reconoció meses después. Pero ese día, la mujer de 52 años fue llevada detenida y multada por desobediencia a las leyes de segregación.
Rosa no pagó la multa, presentó un recurso judicial que rechazaron y terminó en la cárcel.
Después de esto, en los meses siguientes, el número de negros que apoyaron el gesto se registró en 42.000. Era evidente que algo grande estaba comenzando a hacer ruido.
«¿Qué ocurre en una ciudad cuando los 42.000 negros de una población total de 105.000 boicotean el transporte público? Ocurre que los vehículos circulan casi vacíos, y que la compañía explotadora entra en bancarrota», explicaban en uno de los diarios locales, según registra ABC.
En el años 2005 la famosa costurera falleció. Miles de políticos y personalidades norteamericanas desfilaron por el capitolio para despedirla. Fue la primera mujer que recibió honores fúnebres en ese edificio, que hasta entonces estaba reservado a presidentes y otros líderes.




