El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, explicó con manzanitas cómo afecta a la candidatura presidencial de Sebastián Piñera el bullado caso de la presidenta UDI, Jacqueline van Rysselberghe, quien de acuerdo a una investigación de Ciper, habría recibido instrucciones por parte de las pesqueras del Bío Bío para actuar en tramitación de Ley de Pesca.

A través de una columna en El Mercurio, Peña indicó que “la actitud de la parlamentaria no solo daña al proyecto de la UDI, tal como, para bien o para mal, lo concibió Guzmán. También daña a Piñera”.

Añadió que “¿Qué dirá Piñera, en los debates de la campaña presidencial, cuando se le reproche que uno de los partidos que lo apoyan está dirigido por alguien que mantenía relaciones promiscuas con las empresas que, de acuerdo con la Constitución, debía contribuir a regular?”.

En esa líneas, el abogado manifestó que “Piñera ya tuvo que padecer varios casos -¿será necesario recordar la vergüenza de Longueira o de Wagner?- de promiscuidad entre los empresarios y la política que él impulsaba. El caso de la senadora Van Rysselberghe, que si sigue en el cargo hasta la campaña presidencial deberá acompañarlo, enlazar sus manos, proclamarlo, aconsejar que se le apoye, no es más que un plomo, un lastre, que lo incomoda y lo expone”.

En otros pasajes, Peña aclaró que en este tema “no se trata, como a veces se cree, de reclamar a la senadora Van Rysselberghe una conducta de heroína o de santa (aunque ella por sus creencias debiera anhelarla), sino de pedirle que mantenga hoy o haya mantenido ayer una conducta que siquiera insinúe ser ejemplar para el conjunto de los ciudadanos, quienes tienen todo el derecho de confiar que aquellos que solicitan su confianza no solo hayan sido capaces de cumplir la ley (ya se verá si la senadora ha sido al menos capaz de eso), sino que en su conducta se hayan elevado siquiera por momentos por sobre ella”.

“Pero la senadora, que discutía con Luis Felipe Moncada asuntos regulatorios como si él fuera un mandatario del pueblo, y no un empresario interesado, no ha estado a la altura de ninguno de esos estándares. No hay duda. Y no vale la pena engañarse. Ni la aprobaría Guzmán ni le conviene a Piñera ni le hace bien a la democracia”, sentenció.