Javiera Contador, actriz: “Un tuíter mala onda me puede cagar el día al cien por ciento”

La actriz, animadora de tv y rostro de retail Javiera Contador (42) hace una semana se fue del alicaído matinal Buenos Días de TVN. Dice que quería pasar más tiempo con sus dos hijos y dedicarse a la actuación a tiempo completo. Sin descansar nada, partió con el rodaje de la versión chilena de la película argentina “Se busca novio para mi mujer” -que dirige su pareja Diego Rougier- donde interpreta a una mujer que reclama por todo y que odia a la gente optimista, como es ella misma en la realidad. Aquí, habla un poco de todo: de lo serio que nos hemos ido poniendo, de su rollo con la maternidad, del feminismo, de las dietas, de la política y de los chantas.

Estás grabando la versión chilena de la película “Se busca novio para mi mujer”, del director argentino Enrique Begné, donde interpretas el rol de Natalia Fierro, una mujer insoportable que no tolera nada.
-Odia todo, los horóscopos, a la gente que no se queja. Le cargan los optimistas y sonrientes. Encuentra que el optimismo no es la mejor manera de encarar la vida, porque el optimismo lo único que hace es negar la realidad, y, para ella, la realidad básicamente es una mierda.

En la vida real, eres de esas personas muy optimistas.
-Sí. El personaje de Natalia Fierro que interpreto, me odiaría profundamente y me agrada muchísimo. Es pararse desde un lugar mucho más amargo del que estoy acostumbrada. Pero, a diferencia del personaje original, yo no la he querido hacer desde la antipatía ni lo insoportable, sino que más a la chilena. También hay que cachar los lugares. La Tana Fierro, del guión original, es muy argentina para sus cosas. En Chile, no somos tan buenos pa decir las cosas de frente.

Esa personalidad de la protagonista coincide un poco con la que está agarrando el chileno, que ahora está más bueno para reclamar y putear por todo.
-Sí, pero está siendo mucho más agresivo. El chileno está pasando por una etapa de transición, empezando a ser frontal y a mandarte a la mierda por todo y es entendible. El chileno está enojado. Se siente estafado, que todo el mundo se lo caga, que el Estado se lo caga, que las isapres se lo cagan, que las AFP se lo cagan. Tiene mucha rabia acumulada. Yo creo que nos falta una cantidad de amor, en todos los ámbitos, gigantesca. La falta de amor en Chile es tremenda.

¿Eres buena para quejarte?
-No. Fui a terapia cuando chica, porque para mí era tema. O sea, cuando peleaba con mi pareja, prefería terminar. No tenía capacidad de pelear, de discutir, de conversar, evitaba el conflicto. Y es algo que lo he ido aprendiendo de grande. De partida, tengo una pareja argentina, que te dice las cosas de una. Siento que hay que decir las cosas, pero me cuesta caleta, no lo tengo tan internalizado.

¿Eres de las que se queja por redes sociales?
-No, a mí los 140 caracteres no me alcanzan para conversar. Twitter es solo un intercambio de mensajes que hace que las opiniones se polaricen, se agudicen, y se torne todo más agresivo. La pachotá no me interpreta.

EL MATINAL

Cuando estabas en el Buenos Días, ¿la gente exigía que te pronunciaras sobre ciertos temas por ser rostro?
-No siempre. Hay dos miradas. Hay gente que siente que el “rostro” -la palabra que es tan preciosa- tiene que ser una persona con opinión, pero otras creen que tiene que ser una persona lo más homogénea, como los animadores de antes, que no se metían en nada y no se mojaban el potito. Yo creo que hay temas en los que no podís transar y quedarte callada. Pero también creo que si hay una mirada en el panel divergente a la tuya, tenís que saber escuchar, no se trata tampoco de anular. A veces siento que en algunos programas el periodista no está escuchando lo que el otro le está diciendo, solo quiere anularlo y lucirse dejándolo pésimo. Eso no me agrada.

Dejaste el Buenos Días para dedicarte a la actuación. ¿Cómo han sido estos días sin el matinal?
-No me he podido despertar mucho más tarde, porque estoy grabando acá, pero ha sido relajo. Finalmente, tener un programa diario es una presión que ahora no tengo. Yo me fui, porque entre otras cosas quería volver a actuar a tiempo completo.

No te sentías cómoda.
-Me siento cómoda, pero por un rato. La gracia de la pega del actor, es que dura un tiempo. Por mucho que la teleserie se alargue y le vaya bien, durará como ocho meses como máximo. En cambio, el matinal es súper rutinario. Y a mí la rutina, como soy de esas personalidades de niñita hiperkinética, me mata un poco.

¿Estabas chata?
-Estaba bien, pero sí podía hacer otras cosas, para mí mejor.

Decían que te habías ido por una pelea con el director del programa.
-Eso es súper mentira. Jamás. Como venía un cambio de productor ejecutivo, aproveché de plantear mi situación y me entendieron.

A propósito, pasaste por muchos directores mientras estuviste en el matinal.
-Muchos. Partimos de cero muchas veces el mismo año. Cuando partís de cero, en el fondo, tenís que comprometerte con un proyecto de nuevo. Cuando pasó eso, yo dije: ‘ojo, yo llevo como cuatro compromisos y de repente me encantaría dedicarme más a actuar’. Y fueron muy buena onda. En ese sentido, el cahuín ese es totalmente falso.

Te hiciste cargo del programa en el peor momento de TVN.
-No tuve esa conciencia. Si hubiera sabido, habría salido corriendo. Se dio nomás.

Todos se terminaron yendo.
-Se fue dando. Jamás imaginé que se irían todos y que me quedaría así como sola, pero soy aperrada. Si hay un programa diario que hay que sacar adelante, y si uno está ahí, pecho a las balas nomás. Sacar a flote un programa diario de cuatro horas es enorme.

Un cacho.
-Je, je, je. O sea, puede ser que para un grupo de gente lo sea y para otros un súper desafío. Yo lo encuentro una presión y una responsabilidad enorme estar así, sobre todo cuando la tele está cambiando ene. La gente ve mucho más Netflix. La tele abierta va quedando un poco atrás y hacerse cargo de eso, junto con todo, es complejo.

Te tocó pedir disculpas por el anuncio del vidente que predijo, en el Buenos Días, que habría un terremoto en Chile donde morirían 500 mil personas.
-Sí. Y estuvo bien pedir disculpas. Porque ninguno de los que estaba ahí,cuando lo dijo, lo cuestionó. Me parece irresponsable tener a alguien que anuncia la muerte de 500 mil personas, un día después de un terremoto en el sur, sin cuestionarlo. Fue un mal paso.

Algunos creen que un canal estatal no tendría que darle espacio a chantas.

-Ojalá no hubiera chantas en un canal estatal, en un canal privado, en un Estado ni en la política. Pero Carlinhos estaba saliendo en los medios, entonces perfectamente podíamos entrevistarlo. A veces en la tele sale gente aparentemente seria y después terminan siendo unos chantas igual. No se trata de no llevar a este tipo de gente, sino que hay que saber cuestionarlos en su momento.

PRO LECHE

También renunciaste al matinal, porque querías dedicarte a tus hijos. La gente que te conoce dice que rallas con la maternidad.
-Sí. El trabajo me pesó en lo familiar. Yo tengo dos hijos súper chiquititos. Y todo el año pasado, cuando se despertaron, nunca estuve. Es fome. Está todo bien, es una pega que termina temprano, los veo en la tarde, pero también no sé si tiene sentido. Los cabros chicos van a ser chicos un tiempo nomás y yo quiero aprovecharlos. Quiero estar con ellos. Y, en cuanto a la maternidad, yo soy súper pro lactancia.

¿Estás en la liga de la leche?
-Nunca tanto. Tampoco me parece que lo que yo haga, o deje de hacer, tenga que ser una bandera para alguien. Creo mucho en las particularidades y respeto mucho las diferencias. No me preguntís por qué, porque no tengo una respuesta muy racional, pero encontré que la cosa de la lactancia era de las más importantes que había que hacer. Yo le di a mi hija leche materna hasta el año tres meses y a mi hijo hasta el año. Hay algunas que les molesta, listo, te respeto. No creo que una mujer vaya a ser peor mamá porque le da menos leche o más.

Hay también una moda por los partos naturales.
-Yo lo intenté y casi me muero y terminé casi a gritos pidiendo ‘¡por favor, pónganme anestesia!’ Lo que no entiendo es el afán de tener que convertir tu experiencia como una bandera de lucha y que todas tengamos que hacer lo mismo. No sé si es herecia de la dictadura o qué, pero siempre tendemos, aunque sea en cosas súper alternativas, a homogeneizar. Entonces, condenamos a la mina que quiere usar anestesia, a la que no quiere hacer parto natural, a la que no quiere dar cuatro años teta. Tengo amigas que le han dado teta tres años a su hijo y me parece raro. Pero son experiencias personales. Uno no se puede meter. Yo me doy cuenta que, incluso entre las amigas, tenemos una falta de tolerancia impactante.

¿Cómo lo hacías para dar pecho en el Buenos Días?
-Me sacaba leche hasta con el auto andando. Soy un as del sacaleche. Pero tenía lo justo. Nunca tanto para alimentar a la guagua de la vecina.

Hay algunas mujeres que creen que la práctica del colecho o alargar la lactancia, es como retroceder a la Edad Media.
-Yo creo que no hay una sola forma de vivir la maternidad. Hay que vivirla como a ti te plazca. Cuando veo la realidad del Sename, yo creo que lo único que falta, lo único que les importa a los cabros, es que les den amor.

Las mujeres han salido a marchar en todas partes. ¿Has participado?
-Fui a la marcha del Ni una Menos acompañando a la mamá de Nicole Sessarego para el matinal. Fue impresionante verla a ella ahí. Me encanta ese tipo de marchas. Es lindo pa los cabros chicos. Cuando yo era chica, mi mamá me llevaba a marchar contra Pinochet y después para que ganara el NO. Era alucinante. Mostrarle eso a tus hijos, es bonito sobre todo cuando no queda la cagada y son manifestaciones de mucha energía humana marchando por un propósito que tiene que ver con algo que también crees.

¿Te consideras feminista?
-No quiero que a las mujeres las maten más. No quiero que ganemos menos. Pero no por el hecho de ser mujer. Creo en la meritocracia a la par. No creo que una mujer, solo por el hecho de serlo, vaya a ser mejor. O que los hombres valgan callampa solo por ser hombres. Creo en la igualdad. No soy de las feministas que creen que todas las mujeres somos la raja y que a los hombres hay que odiarlos. Hay hombres súper valiosos y minas que no tanto. Lo que sí creo es en la solidaridad de género.

¿Estás a favor del aborto?
– Las tres causales para mí no son tema. Tengo un poco de rollo con el aborto a secas. Si una amiga me dijera que quedó embarazada por una noche y quisiera abortar, me pasarían muchas cosas, trataría de convencerla de que no lo hiciera, pero no iría más allá. La libertad de elegir, hay que tenerla.

¿Qué te parece la oposición de la derecha en el tema del aborto?
-Que un grupo se apropie de los valores de una sociedad está mal. Nadie quiere hacerse un aborto porque sí, todas tienen sus razones. Hay una soberbia de algunos de creer que la opinión suya es la única que vale. Por otro lado, cuando vemos lo que sucede en el Sename, siento que es una irresponsabilidad también tener hijos. Tengo una amiga que vive en España, que es lo más pro, que me dice “cuántos hijos no queridos hay que no tendrían que haber nacido”, así de duro. Esa frase es brutal, pero a veces pienso que tiene razón. La vida no es solamente nacer, también es tener la dignidad de la vida, derecho a educación, derecho a que te quieran.

¿Te interesa la política ?
-Sí. Me importan las cosas que pasan en el país, las decisiones que se toman, y voy a votar siempre. Me inscribí cuando tenía 18 años y nunca he dejado de hacerlo.

¿Qué te parece Bachelet?
-Soy bacheletista. Es una mujer que me produce confianza. Siento que no tiene ningún apoyo. Y me carga cuando la insultan en redes sociales. Bachelet es una buena persona, pero no sé sí solo con ser buena persona basta para mandar un país.

¿Votarías por Guillier o Lagos?
-No lo tengo claro. A Guillier no lo cacho tanto, no sé nada de su programa. Y me preocupa el tema. O sea, el hecho de que ganara Trump es una señal. Yo creo que si se presentara alguien como Farkas podría ganar. Y es porque la gente está media chata… y eso es heavy, los políticos tienen que hacerse cargo.

¿A qué político admiras?
-Tengo un compañero de colegio, Camilo Brodsky, que ahora salió concejal por Ñuñoa. A él le creo que tiene vocación porque sé que su tema no es la plata y lo mueve algo mucho más profundo. Me cae bien, no el cien por ciento de las veces, pero respeto lo que hace Boric. Tiene una parada consecuente. Y también tiene humor y eso es importante. Da la impresión que en Chile los políticos no pudieran tener humor. Chile tiene una falta de humor impactante. Faltan espacios donde uno se pueda reír de todo sin que por eso te dejen de importar las cosas. Un político que tira una talla en Twitter no es pa decirle “oye, hueón, cómo es posible que en vez de estar recolectando no sé qué, estés tuiteando”.

LOS KILOS

Decías en una entrevista que te acomplejaba tu cuerpo y que la única vez que has mostrado tu guata ha sido en tus embarazos.
-Odio mi guata. La detesto porque es gorda. Tengo un rollo que me molesta. Y trabajo en un medio que es muy exigente. Pero cuando estaba embarazada, me ponía cosas bien apretadas, todo lo apretado que nunca he usado en la vida, para mostrarla.

Tienes mucho rollo con tu cuerpo.
-Pero cada vez menos. Eso es lo entretenido de crecer, porque cuando chica tuve una época en que no quería crecer, porque tenía pánico a envejecer y ahora siento que cada vez es más entretenido. Te empieza a importar mucho menos el cuerpo.

Pero la tele es un medio exigente. Estás expuesta a los comentarios.
-A mí me cuesta esa exposición, no me da lo mismo, un tuíter mala onda me puede cagar el día al cien por ciento.

Te hacían harto bullying por tu forma de vestir.
-Sí, pero es problema de la gente y no mío. Si me visto así, y para ellos está mal, no es tema para mí. Tú tenís que vestirte como te sientas la raja frente al espejo. Y yo siento que me veo bien.

¿Te cargaba que te dijeran que te vestías mal?
-Me cargó que como me vistiera se transformara en un tema país. Me subía al taxi y el taxista me decía “a usted le queda mal el blanco”. O iba a la tienda y se acercaba una señora y me decía “Ay, me encantaría asesorarte¨, y yo veía a la vieja vestida como el hoyo, y yo pensaba,“no quiero vestirme como usted” y le respondía: “¿tienes una tienda, acaso?” “No, pero con mi clóset la puedo ayudar”. ¡Súper patuda!

Estuviste haciendo la famosa y cuestionada dieta Grez.
-Un mes. Bajé un poco de grasa, pero es media insostenible. Es una dieta más masculina que femenina, porque conozco como a 15 hombres que han bajado ene, y conozco a dos mujeres que han bajado un poquito.

Es una dieta bien cerda, con harto carbohidrato y grasas. ¿Qué comías?
-Comía huevos con tocino en las mañanas. Medio pesado, ja, ja, ja. Ahora, que la dejé, me quedé con ciertas cosas que me parecen que tienen sentido: que el colesterol no es tanto tema, que a las grasas no hay que tenerle tanto miedo, que en el fondo uno puede comer mantequilla si no lo mezclai con carbohidratos.

Hay algunos que encuentran bien chanta el método Grez.
-Sí, pero también conozco gente que se atendió con doctores que les comantaban que el método Grez era verdad. Hay que ir cachando y ser responsable. Aunque comiera grasa con esa dieta, me siento mucho más responsable que cuando tenía 25 años y tomaba pepas para adelgazar y andaba toda empepá sin saber lo que contenían.

Eres de las que he hecho siempre dietas.
-Sí, he hecho harta dieta. Pero después pienso para qué. La vida es tan corta, pasémoslo bien. Y soy de las que si sale a comer no va a pedir una ensalada, pa qué po, si te están invitando a comer. Y para comer ensalada, como en mi casa. Sí, soy chanchita. Pero cada vez siento que hay que hacer más ejercicio. Como que lo regulo mejor, la verdad.

Has sido más versátil que otros actores. Has hecho comerciales, te has metido en farándula, has animado un matinal. Hay actores que no transan.
-Sí, yo soy de las que consume, voy al mall, no pertenezco a esa cosa tan alternativa. Me sentiría pésimo si viviera en mi casa súper orgánica con todo, e hiciera comerciales, pero pertenezco a un mundo que consume y no tengo rollo.

¿Qué piensas de esos actores que critican a los que son rostros de marcas?
-Es su visión, pero también algunos que pelan después terminan siendo el rostro de un jeans, haciendo ese comercial un poco más alternativo, pero al final es una marca también. Son pocos los realmente consecuentes que no participan del sistema. Yo participo del sistema. Los comerciales que hago tienen humor, es hacer personajes y listo. No sé si en diez años más me vaya a causar un conflicto enorme y me arrepienta de lo que te estoy diciendo ahora, pero por el momento no me siento estafando ni cagándome a nadie.

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